La IA en América Latina como motor de desarrollo, crecimiento y equidad - La Tercera

2026/07/22

Por Juan Carlos de la Llera, Raquel Bernal y Juan Pablo Murra22 JULIO 2026

Pocas fuerzas transformarán a América Latina en los próximos años de manera más profunda que la inteligencia artificial (IA). La pregunta no es si América Latina adoptará la IA, sino si seremos capaces de orientarla hacia nuestros desafíos y oportunidades o si seremos arrastrados por una tecnología educada en otras geografías. La IA puede ser un motor de mayor desarrollo, crecimiento y equidad, pero un motor avanza hacia donde lo dirige quien lo diseña.

Como establece la Encíclica Magnífica Humanitas, reconocida por su capacidad de articular principios éticos que hoy son objeto de discusión en muy diversos espacios académicos, políticos, tecnológicos y culturales, conviene recordar que la IA no es una tecnología neutral. Detrás de cada modelo existen decisiones sobre su entrenamiento, prioridades y valores que hoy se toman sin reconocer la realidad de nuestra región.

Las oportunidades son extraordinarias: en salud, gestión pública, educación, agricultura, energía, logística, etc., la IA abre posibilidades para abordar desafíos que hoy limitan nuestra competitividad. Pero esa promesa viene acompañada de riesgos, entre los que se encuentran la dependencia tecnológica de consumir modelos entrenados en otros contextos mientras exportamos el talento que podría adaptarlos a los nuestros; la brecha entre el anuncio y el impacto, quedarnos en promesas sin llevar la tecnología a los problemas que afectan a la gente; el ambiental, detrás de cada sistema hay una huella ecológica que debe formar parte de la conversación global; y un reto muy relevante, la equidad, una misma tecnología puede reducir desigualdades o profundizarlas según cómo se diseñe y quién tenga acceso.

En América Latina, esta discusión adquiere una dimensión particular. Muchos diagnósticos sobre el futuro del trabajo parten de economías con mercados laborales y sistemas educativos y sociales sólidos. Nuestra realidad es otra: la pandemia aceleró el empleo de millones de personas en plataformas digitales con alta vulnerabilidad frente a la automatización. En nuestras economías, con enormes desafíos de movilidad social, es urgente priorizar la educación como el motor que logre que la tecnología complemente el trabajo humano en lugar de reemplazarlo. La inversión en talento, investigación y formación a lo largo de la vida puede convertir a la IA en una herramienta para generar prosperidad compartida.

Esta es una responsabilidad que las universidades no podemos delegar. Con ese propósito, hemos fortalecido nuestra colaboración a través de La Tríada, una alianza que impulsa la excelencia académica, la investigación conjunta y el desarrollo de soluciones regionales. La IA será para América Latina lo que decidamos hacer de ella. No es una promesa que llegará de fuera, es una capacidad que debemos construir colaborativamente. En septiembre, La Tríada se reúne en Santiago de Chile para seguir trazando ese camino, una construcción que comienza donde han nacido tantas transformaciones decisivas en nuestra historia: en la educación, la investigación y la colaboración más allá de nuestras fronteras.

Por Raquel Bernal, rectora Universidad de los Andes de Colombia, Juan Pablo Murra, rector Tecnológico de Monterrey y Juan Carlos de la Llera, rector de la Universidad Católica de Chile.

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