Cuando en el 2021 Jack Grealish dejó el Aston Villa por el Manchester City y se convirtió en el primer futbolista británico en ser traspasado por 100 millones de libras nadie pudo pensar que el mercado del fútbol en Inglaterra recibiría, en solo cinco temporadas, una inyección de dinero tan descomunal. La evolución alcista de las operaciones ha hecho este año que la barrera de los 100 millones de libras en los traspasos entre clubs ya no sea extraordinaria. Viene a marcar la diferencia entre los más poderosos, el llamado ‘Big Six’ (Arsenal, Manchester City, Liverpool, Manchester United, Chelsea y Tottenham Hotspur) y el resto de los 14 clubs que compiten en la opulenta Premier League, cuyo gasto en fichajes, en la última década, ha vivido un incremento de casi el 175%.
El acuerdo por 116 millones de libras entre el Nottingham Forest y el Manchester City para el traspaso del internacional inglés Elliot Anderson ha marcado el verano y la dinámica de refuerzos entre los grandes clubs ingleses, sin control a la hora de inflar el precio de los mejores futbolistas en una burbuja alcista del mercado de verano. Para no ser menos, y batir la marca, el Chelsea cerró con una cifra récord de 117 millones de libras la compra al Aston Villa de su mejor jugador, el mediapunta internacional Morgan Rogers. No se quedó atrás tampoco el Tottenham Hotspur, que para no sufrir más penurias, ahora de la mano del reputado Roberto De Zerbi en el banquillo del Spurs Stadium, se ha gastado otros 116 millones de libras en el cerebro italiano Sandro Tonali, el más caro en la historia de los norlondinenses.
Los precios pagados por Rogers, Anderson y Tonali reflejan la competencia y el crecimiento de los ingresos atípicos de los clubs ingleses, con grandes audiencias televisivas en todo el planeta, que les permite gastar sumas de dinero que hace unos pocos años eran inimaginables. Hay otra razón de peso. Los seis clubs del llamado ‘Big Six’ están fichando jugadores de los clubs de la llamada ‘middle class’, donde esos jugadores se han consolidado y ganado experiencia en la exigente Premier League para revalorizarse. Esos mismos traspasos, por cantidades no comparables en los mercados del resto de Europa, también sirven para ampliar la distancia competitiva entre la jerarquía inglesa y el resto de 14 clubs con los que compiten.
El ‘Squad Cost Ratio’ (SCR)
El fútbol inglés ha alcanzado un nivel financiero muy superior al del resto de Europa, pero obligado por las estrictas normas de control financiero los clubs sienten la presión de generar ingresos y equilibrar sus cuentas, lo cual se logra de forma más rápida desprendiéndose de sus futbolistas de más calidad. Se une además que la élite de los clubs ingleses puede ahora ofrecer mucho más, tanto en el nivel de salarios como en oportunidades para ganar títulos, y las nuevas normas financieras favorecen aún más la situación. Estas normas han permitido durante tiempo a los clubs con más músculo financiero gastar más, basándose al menos en una apariencia de sostenibilidad, pero el cambio para esta temporada al ‘Squad Cost Ratio’ (SCR), norma que vincula a los ingresos el ratio del coste de plantilla, no ha fortalecido la posición negociadora de los clubs menos potentes.
El nuevo marco regulador basado en el índice SCR limita el gasto de un club (salarios, amortización de traspasos y honorarios de agentes) al 85 % de sus ingresos relacionados con el fútbol, para clubs que juegan en Inglaterra, y al 70 % para los clubs que compiten en las competiciones de la UEFA. Opera en tiempo real, y la verificación de su cumplimiento se hace en una sola temporada en lugar del bloque histórico de varios años. Pero la brecha de ingresos es tan grande que a los clubs que sacan la cabeza, como han sido en las dos últimas temporadas Aston Villa y Newcastle United, pronto se han visto afectados por las normas más estrictas de la UEFA y han visto restringidos sus límites de gasto, y obligados a vender a sus mejores jugadores, obteniendo así grandes beneficios. Estas sumas permiten, en cierta medida, a los vendedores reinvertir en otros fichajes para reforzarse. Sumado a la mayor cantidad de dinero por los derechos de televisión e ingresos comerciales y distribución de premios, nunca la ‘middle class’ inglesa ha sido a la vez tan fuerte. Los recientes títulos europeos en la Europa League (Aston Villa) y Conference League (Crystal Palace) son su reflejo.
La influencia de Guimaraes
El traspaso de Bruno Guimaraes del Newcastle al Arsenal por 75 millones de libras viene también a reforzar todas esas tendencias que se acentúan en el torneo inglés. A sus 28 años, la inversión en el internacional brasileño, tras unos años brillantes en Tyneside, consolida la estrategia de los ‘gunners’ del norte de Londres de gastar importantes sumas en fichajes de rendimiento inmediato, ya contrastados en Inglaterra. El primer título de la Premier League en 22 años demostró, con jugadores como Madueke o Eberechi Eze, que esta estrategia les funciona. Ahora lo repiten con un ‘cerebro’ como Guimaraes, reforzando así su poderoso mediocampo, otro golpe de efecto del Arsenal para poner a todos sus rivales en alerta máxima.
Los eficaces métodos de motivación de Mikel Arteta para mantener la calma bajo presión y avivar la competitividad de su plantilla vuelven a estar este año a examen. Su reto es mucho más difícil. Desde el 2019, el año en que repitió título el Manchester City de Pep Guardiola, ningún club ha conseguido ser campeón en dos años consecutivos. Quizás se pudo vislumbrar la fuerza de los mensajes del técnico de San Sebastián en la impactante victoria de los ‘gunners’ (3-0) sobre el City del debutante Enzo Maresca, en la Community Shield del domingo pasado. Con la mayoría de sus rivales habiendo cambiado de entrenador y abriendo nuevas etapas, el firme Arsenal campeón parte con ventaja para revalidar el título por primera vez en su historia.