Persecución por ser homosexuales o por causas políticas. Son los motivos alegados por la gran mayoría de magrebíes inmigrantes en Ceuta para intentar quedarse en España, según van recabando en las primeras entrevistas los agentes de Extranjería y los miembros de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), tal y como ha podido saber EL MUNDO de fuentes participantes en los procesos ya iniciados.
Una noticia que, para los habitualmente involucrados en estos trámites, no lo será tanto: «Es lo que los migrantes hacen siempre, aleccionados por las ONG: invocar persecución política o LGTBI», explican a este diario fuentes policiales de Extranjería. «Se lo dicen las ONG, o ellos mismos se lo cuentan unos a otros. Es su forma de intentarlo».
Tal y como se ha recogido en las primeras entrevistas a los inmigrantes llegados a Ceuta en el multitudinario asalto de los días 30 y 31 de julio, y que permanecen en la ciudad -entre 8.000 y 10.000, dependiendo de la fuente-, la persecución por motivos de discriminación por pertenecer a alguno de los colectivos englobados en el acrónimo LGTBI es el motivo más alegado por el momento, junto con el de sufrir persecución política.
Haya picaresca o no, no puede extrañar en el primero de los casos: la homosexualidad es delito en Marruecos, donde las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo siguen estando penalizadas, y los más de 80.000 inmigrantes asaltaron la frontera de El Tarajal, sin que los gendarmes se opusieran o intentaran contenerles, desde ese país.
El artículo 489 del código penal marroquí castiga los llamados «actos contra natura con una persona del mismo sexo» con penas de prisión que van de seis meses a tres años, e incluso con multas. La homosexualidad, además, sigue siendo lógicamente un absoluto tabú en la sociedad del país vecino al igual que en el resto de países musulmanes. La discriminación por motivos sexuales es un lugar común, según todos los organismos internacionales.
Sin embargo, esta misma causa también suele operar en contrario, admiten a este diario policías con gran experiencia en Extranjería: «Cuando algunos alegan ser perseguidos por su orientación sexual, y aparentemente lo hacen de forma torticera, les advertimos de que quizás acabe sabiéndose en sus entornos en Marruecos, y algunos se echan para atrás. Así se vive este tema allí. No obstante, esto está cambiando con las jóvenes generaciones».
Desde que la bolsa de inmigrantes llegada a la ciudad autónoma de Ceuta dejó, en la primera semana de agosto, unos 10.000 flotantes en la ciudad, con la intención de conseguir regularizar su situación y lograr viajar a la Península y su objetivo de alcanzar Europa, observadores de todos los ámbitos coincidieron en el mismo análisis: mientras que los subsaharianos tendrían posibilidades de conseguir asilo una vez comenzaran los preceptivos expedientes, al provenir de países con altas tasas de conflictividad y persecución políticas, los magrebíes lo tendrían más complicado.
Argelinos y marroquíes, que son en realidad un porcentaje muy alto de los inmigrantes acantonados en Ceuta en busca del sueño europeo (tal vez un 80% según algunas estimaciones, aunque tras 40 días desde el asalto aún no hay cifras oficiales de cuántos inmigrantes irregulares permanecen en la ciudad autónoma), provienen de países sin conflicto bélico, lo cual hace más complicado alegar y/o demostrar persecución política.
En cambio, la lista de países del África subsahariana en que hay actualmente guerras vivas es abrumadora y asegura mejores perspectivas para los nacionales de esos países que penetraron en España con la insólita avalancha del final de julio.
En Sudán hay guerra desde 2023, y su neonato vecino, Sudán del Sur, nunca ha llegado a conseguir una estabilidad real desde su nacimiento como país, en 2011. El este del Congo es un polvorín, con una recua de grupos armados enfrentados entre sí, y también con el incierto Estado. Somalia sufre la insurgencia del grupo armado Al Shabaab. En Mali, Burkina Faso y Níger anida el yihadismo del Sahel. Nigeria tiene a Boko Haram. Mozambique sufre también a un grupo yihadista activo, y República Centroafricana y Etiopía igualmente.
Las entrevistas para conseguir protección internacional, por lo demás, ya han comenzado, según fuentes del proceso, con las situaciones habituales en avalanchas migratorias de este tipo -e incluso sin ellas-: muchos de los inmigrantes que solicitan en un primer momento protección internacional luego no aparecen a la primera de las entrevistas, «lo que va a dilatar notablemente el proceso, porque hay que contar con su ayuda para que esto vaya adelante», explican estas fuentes, «y si ya es difícil habitualmente, mucho más con la urgencia de tramitar todo lo más rápido posible para evitar problemas de orden público en Ceuta», finalizan.