La moda de pegarle a la Argentina: qué hay detrás de la teoría que denuncia una operación para desprestigiar al país

2026/07/22

Todos repiten el mismo libreto, las mismas palabras y la misma superioridad moral. Goebbels lo explicó hace 80 años: si la mentira se repite mil veces, se convierte en verdad. La pregunta es si esto es espontáneo o si alguien lo está impulsando.

Jonatan Viale

22 de julio 2026, 20:39hs

Lo que estamos viendo en las últimas horas a nivel mundial se llama operación de propaganda o demonización. (Foto: Octavio Guzman/EFE)

Lo que estamos viendo en las últimas horas a nivel mundial se llama operación de propaganda o demonización. (Foto: Octavio Guzman/EFE)

El ministro de propaganda de la Alemania nazi se llamaba Joseph Goebbels. Y Goebbels dijo: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. O sea: miente, miente, que algo quedará.

Lo que estamos viendo en las últimas horas a nivel mundial se llama operación de propaganda o demonización. Goebbels señalaba que hay tácticas muy eficientes para la propaganda: simplificar el mensaje, repetir consignas, apelar a emociones, identificar un enemigo común y monopolizar el relato. Si lográs esto, la propaganda funciona. Eso está haciendo buena parte del mundo “woke” contra la Argentina, el enemigo de moda. Y lo hicieron con deportistas, actores, cantantes, periodistas y políticos famosos.

Las 10 figuras que eligieron: el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; la cantante española Rosalía; el actor americano Samuel L. Jackson; el actor chileno Pedro Pascal; el influencer americano IShowSpeed, el streamer español Ibai, el entrenador de Egipto Hossam Hassan, la actriz libanesa Mia Khalifa y el periodista inglés Piers Morgan.

Primer ataque. El técnico de Egipto, Hossam Hassan: “Argentina nos robó el partido”.

Segundo ataque. El alcalde de Nueva York dijo que Egipto “fue asaltado por Argentina”. Ya acá se empezaba a olfatear que había algo raro contra la Argentina y que venía del mismo lugar. La idea de que Messi tenía que ganar el Mundial porque el “poder internacional” estaba atrás suyo: las grandes corporaciones, las grandes empresas, los ricos del mundo, la sinarquía internacional.

Primer ataque. El técnico de Egipto, Hossam Hassan: “Argentina nos robó el partido”. (AP Foto/Erik S. Lesser)

Primer ataque. El técnico de Egipto, Hossam Hassan: “Argentina nos robó el partido”. (AP Foto/Erik S. Lesser)

Tercer ataque. México contra la Argentina. Para ser justos, en este caso no fue un ataque contra el país sino el cierre de filas ante una polémica. Pero muchos periodistas mexicanos se sumaron a la ola nacionalista y empezaron a hablar pestes de la Argentina: que somos tramposos, soberbios, violentos, racistas. Y al final el periodista Álvaro Morales terminó diciendo que éramos una “caricatura” de campeones del mundo.

Se ha generado una ola profundamente antiargentina que todavía no logramos descifrar con precisión de dónde viene. ¿Es genuina? ¿Es impulsada? ¿Está organizada? ¿Es rentada? Como sea, se entiende el complejo de inferioridad de México: los dejamos afuera en 2022, en 2010 y en 2006 con el gol de Maxi Rodríguez. Cosas que pasan.

El actor Samuel L. Jackson escribió en una publicación: “Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista”. (Foto: REUTERS/Kai Pfaffenbach.)

El actor Samuel L. Jackson escribió en una publicación: “Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista”. (Foto: REUTERS/Kai Pfaffenbach.)

Cuarto ataque. El actor Samuel L. Jackson: “Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista”. Y se plegó la representante demócrata por Texas, Jasmine Crockett. Que alguien le avise a esta señora que cuando en Estados Unidos las personas negras no se podían sentar en el colectivo, la legislación argentina les permitía ser presidentes de la Nación. Que alguien le avise que, hasta hace algunos años, allá había baños para negros y baños para blancos. Plazas para negros y plazas para blancos. Y acá nunca tuvimos ese quilombo.

Es bastante cansador esta acusación berreta e ignorante. En la Argentina, lamentablemente, tenemos muchos problemas. Hay corrupción, pobreza, atraso, miseria, villas, postergación, inseguridad, inflación. Pero no hay racismo sistémico. En Argentina, hace 200 años conviven el ruso, el turco, el tano, el gallego, el negro, el blanco, el chino. Acá nos peleamos por fútbol, por política, por el asado. Pero nos sentamos todos en la misma mesa. No tenemos complejos ni con la religión ni con la piel. No estoy tan seguro de que Estados Unidos, Francia o Inglaterra puedan decir lo mismo.

Quinto ataque. Mia Khalifa: “Sombrío, desolador, deprimente. No quiero ver a Messi un minuto más en este Mundial”. Y después sube un video con la camiseta de España. Esto ya es poco serio. Nos corre moralmente una actriz porno pregonando su agendita “woke”, pero si hace un video en Irán termina colgada de una grúa. Ninguna entidad.

Piers Morgan, uno de los periodistas británicos más importantes de su país, celebró la derrota de la Selección argentina en el Mundial y señaló que “nunca había estado tan feliz de ver un equipo perder”. (Fotos: EFE / Piers Morgan Twitter)

Piers Morgan, uno de los periodistas británicos más importantes de su país, celebró la derrota de la Selección argentina en el Mundial y señaló que “nunca había estado tan feliz de ver un equipo perder”. (Fotos: EFE / Piers Morgan Twitter)

Sexto ataque. El periodista inglés Piers Morgan: “Los argentinos son un grupo de matones, violentos, desagradables y una deshonra para el fútbol”. ¿En serio nos tenemos que bancar que un periodista inglés diga estas pavadas? Catorce territorios ocupados, Malvinas, Gibraltar, Bermudas, se robaron la riqueza de India, colonizaron medio continente, se quedaron con 22 países africanos. ¿En serio nos corre Inglaterra? Parece que sí.

Séptimo ataque. El ensayista español Arturo Pérez-Reverte: “Con su zafio comportamiento, sucias maneras y mal perder, la selección que jugó contra España no representó a Argentina, que es mejor que eso”. Qué desilusión. Porque durante décadas la Argentina lo leyó, lo compró, lo invitó, lo entrevistó, lo recibió como figura, le vendió libros, le llenó auditorios, le encontró prestigio. Y ahora devuelve ese afecto con desprecio y generalizaciones. Me tienen bastante cansado estos intelectuales de pacotilla que se suben a un pedestal moral para atacar a la Argentina. Estaría muy bueno que comiencen mirando por casa.

Y hay otro español que nos atacó: Javier Bardem. La típica confusión estúpida del progre-wokismo: “Argentina es Milei. Milei apoya a Israel. Israel es de derecha. Palestina es de izquierda. Palestina es el débil y el bueno. Por lo tanto Argentina es malo”. Cuánta simplificación. Cuánta estupidez. Cuánta ignorancia. Y lo dicen desde sus mansiones de Hollywood con ocho mucamas, cuatro choferes, cinco jardineros y cajas de seguridad llenas de dólares americanos. No lo veo a Bardem viviendo en la Franja de Gaza. No lo veo haciendo una marcha LGBT en Irán. Critican los valores de Occidente y del capitalismo pero disfrutan de los beneficios de Occidente y del capitalismo. La típica hipocresía de la izquierda cool.

Y por último, el diario británico Daily Mail Sport tituló: “La humillación total de Lionel Messi al descubierto. Una esposa ausente y llorando como un niño mientras sus matones argentinos se deshonraban. Esta Copa del Mundo expuso la vergüenza de los oscuros artes del GOAT”. Primero: hablan de vergüenza los mismos que llevan 60 años sin ganar un Mundial. Todavía les duele la zurda de Diego. Y todavía les duele la diestra de Messi sacando el centro a Lautaro.

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¿Será casualidad este ataque tan masivo, tan brutal, tan despiadado? Realmente luce como el reflejo de una maquinaria cultural en acción: actores, cantantes, influencers, periodistas, diarios, cuentas de X. Todos repiten el mismo libreto, las mismas palabras, los mismos enemigos, la misma superioridad moral.

Tal vez están proyectando algo. O tal vez de verdad les cuesta entender a la Argentina, que siempre fue un crisol de razas: italianos, españoles, judíos, rusos, turcos, sirios, chinos. Siempre hubo chistes, siempre hubo pica, pero siempre hubo bodas y siempre hubo asados. Y eso lo logró la escuela pública, gran logro de un tal Domingo Faustino Sarmiento. El mejor instrumento para amalgamar.

En la Argentina, por suerte, no hay pureza posible. Porque somos pura mezcla. No creo que todos puedan decir lo mismo. Así que les propongo humildemente que nos suelten un poquito. Y, sobre todo, que traten de mirarse un poco más al espejo.

Opiniones libres; hechos sagrados.