La morosidad frenó en junio 2026 tras 19 meses en alza, según un informe: los motivos detrás del alivio

2026/08/03

Tras 19 meses de incrementos ininterrumpidos que encendieron todas las alarmas en el sistema financiero, la morosidad crediticia en la Argentina encontró un aparente techo en junio de 2026. Según un informe privado basado en datos del Banco Central, la irregularidad en el pago de las deudas de las familias experimentó una leve caída, marcando el primer freno de una tendencia alcista que venía asfixiando a los hogares. Sin embargo, detrás de este respiro estadístico no se esconde una mejora masiva en la capacidad de pago de los consumidores, sino una estricta depuración por parte de los bancos, que endurecieron sus filtros y dejaron a millones de personas excluidas del mercado de crédito formal.

El quiebre de esta tendencia fue celebrado por el Gobierno nacional, aunque acompañado de un contundente mensaje hacia los tomadores de crédito. Tanto el presidente Javier Milei, quien compartió el informe en sus redes sociales, como el ministro de Economía, Luis Caputo, descartaron de plano cualquier tipo de salvataje o intervención estatal para aliviar la carga de las familias.

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Esta postura inflexible contrasta con un contexto macroeconómico por demás complejo, donde la caída real de los salarios, el aumento exponencial de las tarifas y el encarecimiento del costo de vida empujaron a miles de argentinos a endeudarse o agotar sus ahorros únicamente para cubrir sus gastos básicos y llegar a fin de mes.


La radiografía del informe: los motivos detrás del estancamiento en la morosidad en junio 2026


Tras 19 aumentos mensuales consecutivos en la tasa de mora del crédito al sector privado —que en mayo había alcanzado un preocupante 12,8% en las familias, el nivel más alto en más de dos décadas—, el indicador registró en junio un leve freno.

De acuerdo con un informe especial elaborado por la consultora 1816 sobre la base de datos de la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central (BCRA), la mora total del sector privado no financiero cayó del 7,7% en mayo al 7,6%.

En el desglose por segmentos, el reporte detalló que la irregularidad en los préstamos destinados a los hogares cedió marginalmente del 12,8% al 12,7%, mientras que la mora de las empresas se mantuvo estable en un 3,5%.

Para dimensionar el deterioro acumulado, la consultora recordó que en octubre de 2024 la morosidad total se ubicaba en apenas un 1,5% (2,5% en familias y 0,7% en empresas).

Según el análisis, el comportamiento de la mora varía fuertemente según el instrumento de financiamiento:

Tipo de CréditoNivel de Irregularidad
Préstamos Personales15,9%
Tarjetas de Crédito13,1%
Préstamos Prendarios7,7%
Créditos Hipotecarios1,6%

Las estimaciones de 1816 difundidas por Bloomberg y el criterio de especialistas como Damián Falcone (profesor del IAE Business School) que habló con Infobae coinciden en que esta meseta no se explica por una recuperación repentina de la capacidad de pago de los hogares, sino por una profunda depuración del sistema: los bancos cerraron el grifo del crédito y endurecieron sus filtros, dejando a unos 6 millones de personas excluidas de nuevos préstamos por registrar atrasos.

Al concentrar las nuevas asistencias en clientes con mayor capacidad adquisitiva y menor riesgo de impago, mermó el flujo de nuevos morosos.

A este fenómeno se sumó un nivel récord de refinanciaciones de deudas impulsado por las entidades financieras, las cuales representaron el 3,4% del saldo total del crédito a las familias y el 0,7% en las empresas.

Asimismo, el BCRA destacó en su Informe de Estabilidad Financiera que la Probabilidad de Default Estimada (PDE) —indicador que anticipa el flujo de entrada a la mora en un trimestre— bajó en abril al 2,6% general y al 4,4% en familias, marcando los primeros signos de estancamiento de la cartera problemática.

Pese al dato positivo, la consultora advirtió en el informe que es «difícil descartar por completo que la morosidad no vuelva a aumentar» durante el tercer trimestre de 2026, fundamentando su cautela en tres pilares:

  1. Deterioro en la mayoría de las entidades: la mora en créditos a familias siguió subiendo en junio en 18 de los 20 principales bancos del país.
  2. Explosión en el sector Fintech: en las entidades no financieras (billeteras virtuales y financieras no bancarias), la irregularidad continuó su escalada hasta superar el 30% (y hasta un 33% en préstamos a familias).
  3. Falta de incentivos para prestar: con bonos soberanos líquidos ofreciendo rendimientos atractivos (como los títulos Duales a TAMAR +9,2%), las entidades no tienen un incentivo urgente para asumir riesgos e impulsar fuertemente el crédito privado.

En el plano internacional, Bloomberg subrayó que, sobre un universo de 98 países con PBI superior a los US$ 20.000 millones analizados por el Banco Mundial, la Argentina se posiciona como el doceavo país con mayor morosidad del mundo.

Sin embargo, la consultora aclaró que el sistema financiero local cuenta con un alto nivel de cobertura: las previsiones de los bancos cubren el 86,3% de la cartera irregular y la mora neta representa solo el 1,4% de la Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC).

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Milei sobre los deudores morosos: «¿Les pusieron una pistola en la cabeza?»


El freno en la racha alcista de la morosidad tuvo un rápido impacto político. Tal como reportó Noticias Argentinas, el presidente Javier Milei respaldó públicamente las conclusiones del estudio al compartir en sus redes sociales el informe de 1816, celebrando el dato como una señal de estabilización para el sistema financiero y la economía privada.

Sin embargo, el aval del mandatario al reporte se dio apenas horas después de haber ratificado su postura inflexible frente al drama del endeudamiento familiar. En una entrevista concedida al periodista Luis Majul por LN+, el jefe de Estado descartó de forma categórica cualquier tipo de asistencia o salvataje estatal para quienes no pueden cancelar sus cuotas.

«Obviamente que quien se endeuda es responsable de esa decisión. ¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?«, disparó el Presidente al ser consultado por la situación de los deudores.

Milei atribuyó la disparada de la morosidad a «los ataques del kirchnerismo» a través del Congreso y ratificó que no implementará ningún «plan platita» ni medidas de alivio orientadas al consumo en años electorales: «Conmigo no. No voy a entregar mi reputación y legado histórico haciendo la barrabasada que hizo el kirchnerismo. Voy a morir con las botas puestas».

Para el Presidente, el sobreendeudamiento es «un problema entre privados» en el que el Estado no debe intervenir: «Si yo me meto entre los privados, le voy a tener que tocar el bolsillo a otro, y eso me parece que está mal».

En su lugar, argumentó que el ordenamiento macroeconómico —destacando la baja del riesgo país a 420 puntos y la desaceleración de la inflación— permitirá abaratar naturalmente las tasas de interés y alargar los plazos de refinanciación sin costo fiscal.

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La advertencia previa de Caputo a los bancos sobre los deudores: «Los sueldos crecen al 2%»


En la misma línea que el Presidente, el ministro de Economía, Luis Caputo, descartó que el Poder Ejecutivo contemple un rescate para los hogares ahogados por las deudas. En declaraciones emitidas por la señal A24, el funcionario sostuvo que se trata de un «tema entre privados» donde «tampoco hay mucho en lo que nosotros podamos hacer».

No obstante, Caputo reveló que su equipo económico ya había anticipado este escenario crítico y que le había advertido de manera directa a los directivos de las entidades financieras sobre los riesgos de otorgar créditos masivos en un contexto de caída del poder adquisitivo: «Nosotros en su momento le dijimos a más de un banco: ‘Escuchame, si estás prestando plata al 10% mensual y los sueldos crecen al 2%, lo más probable es que esta gente no te pague'», recordó el ministro.

Caputo evaluó que muchos tomadores de crédito actuaron confiando en que la inflación terminaría por licuar las cuotas o especulando con la continuidad del plan económico. Sin embargo, estimó que «la mora con el tiempo va a ir cayendo» a medida que el sistema se normalice y los bancos adapten voluntariamente sus esquemas de refinanciación a tasas más bajas y mayores plazos.

«Cada uno nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones», concluyó el titular de Hacienda.

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Malabares financieros y el contexto socioeconómico que empujó al endeudamiento de las familias


Detrás del alivio estadístico de junio subyace un deterioro progresivo en la hoja de balance de los hogares argentinos, caracterizado por ingresos insuficientes y un salto en el peso de las deudas. De acuerdo con datos del Informe de Estabilidad Financiera del BCRA citados por Infobae, los trabajadores formales destinan actualmente el 24,1% de su salario mensual solo a pagar servicios de deuda, un peso que prácticamente se triplicó en los últimos dos años (frente al 8,7% registrado a mediados de 2024).

Un informe de la consultora Equilibra reflejó que la cantidad de deudores con atrasos se disparó de 2,4 a 5,8 millones de personas en dos años. Sobre un total de 20,7 millones de personas que acceden al crédito formal, el 28% se encuentra hoy en mora.

La situación es crítica en sectores vulnerables:

Esta necesidad de financiamiento responde a una fuerte pérdida del poder de compra. Un relevamiento publicado por Chequeado en junio 2026 sobre la base de datos oficiales del INDEC e institutos económicos expone las variables que empujaron a las familias al sobreendeudamiento para cubrir gastos cotidianos:

Ante la imposibilidad de llegar a fin de mes, las familias debieron recurrir a maniobras de emergencia. Cifras del INDEC procesadas por Chequeado indican que un 37,4% de los hogares tuvo que echar mano a sus ahorros o vender pertenencias para afrontar gastos diarios, mientras que un 14,2% recurrió al pedido de préstamos y al endeudamiento por fiado o tarjetas para comprar comida y consumos básicos.

Como concluyó un estudio del Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (CERA-UBA), el atraso ya no afecta únicamente a las cuotas bancarias, sino que se extendió al pago de expensas, servicios de salud prepaga y cuotas escolares en todo el país.

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