La NASA encontró nuevas pruebas de agua en Marte: por qué el hallazgo reaviva la búsqueda de vida

2026/09/22

El rover Perseverance de la NASA halló en Marte rocas antiguas que tuvieron contacto con agua en al menos tres momentos distintos. (NASA/JPL-Caltech/MSSS/Handout via REUTERS)

El rover Perseverance de la NASA halló en Marte rocas antiguas que tuvieron contacto con agua en al menos tres momentos distintos. (NASA/JPL-Caltech/MSSS/Handout via REUTERS)

El rover Perseverance de la NASA encontró en Marte pruebas de que un conjunto de rocas antiguas tuvo contacto con agua en al menos tres momentos distintos a lo largo de su historia, cada uno con condiciones y características diferentes. El hallazgo, que cambia lo que se sabía sobre el pasado del planeta rojo, convierte al sitio en uno de los más relevantes para la búsqueda de señales de vida antigua.

Los resultados provienen de un análisis detallado de la Unidad Margen, una zona geológica que bordea el interior del cráter Jezero y que fue explorada por Perseverance a partir de septiembre de 2023. El trabajo, liderado por Candice Bedford, científica de la Universidad de Purdue, se publicó en la revista científica Communications Earth & Environment.

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Cuando Perseverance llegó a la Unidad Margen en septiembre de 2023, el equipo científico esperaba encontrar rocas sedimentarias, es decir, rocas formadas por capas de arena y sedimentos acumulados con el tiempo, que son especialmente eficaces para preservar rastros de vida microbiana pasada.

Las señales de minerales de carbonato detectadas desde órbita reforzaban esa hipótesis, ya que en la Tierra los carbonatos se forman con frecuencia en entornos de lagos y océanos poco profundos con condiciones aptas para la vida. Sin embargo, lo que el rover encontró fue roca ígnea, un tipo de roca que se forma a partir de magma, ya sea en las profundidades del subsuelo o en la superficie por actividad volcánica.

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Rocas en Marte
Las rocas elevadas de la Unidad Margen contienen olivino de textura cristalina y muestran escasos indicios de contacto con agua. (Bedford, C.C., Ravanis, E., Wiens, R.C. et al.)

Según el estudio, las rocas de las zonas más elevadas de la unidad (por encima de los −2.350 metros de altitud marciana) presentan una textura gruesa y cristalina, característica del mineral olivino, con apenas indicios de contacto con agua. Esta textura es propia de un proceso de enfriamiento lento en el interior de un cuerpo de magma. Con el tiempo, la erosión del terreno suprayacente expuso esas rocas en la superficie.

En las zonas más bajas, en cambio, los granos de olivino aparecen fracturados y con sílice (un compuesto de silicio y oxígeno) en los espacios entre ellos, señal de transformaciones químicas provocadas por el agua. “Antes de llegar a la Unidad Margen, la hipótesis principal, derivada de observaciones orbitales, era que el carbonato visto desde la órbita se formó por interacción con el lago que existió en el cráter Jezero. Pero ahora sabemos que este lugar se convirtió en una especie de encrucijada de sistemas acuosos”, señaló Bedford.

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El instrumento SuperCam de Perseverance analizó más de 185 objetivos de roca madre a lo largo de la unidad. A partir de esos datos, el estudio identifica tres episodios principales de alteración, en orden cronológico relativo, aunque sin fechas precisas.

En el primero, fluidos subterráneos ricos en dióxido de carbono (CO₂), que en contacto con agua forma soluciones ligeramente ácidas o alcalinas, circularon por las fracturas de la roca y reaccionaron con el olivino. El resultado fue la precipitación de carbonatos de hierro y magnesio, minerales que llenaron esas grietas. Al erosionarse la roca más blanda que los rodeaba, esos rellenos quedaron expuestos como crestas o bordes prominentes en la superficie.

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SuperCam analizó más de 185 objetivos de roca madre e identificó tres episodios de alteración acuosa en el cráter Jezero. (Robert Citron/Distribuido vía REUTERS)
SuperCam analizó más de 185 objetivos de roca madre e identificó tres episodios de alteración acuosa en el cráter Jezero. (Robert Citron/Distribuido vía REUTERS)

En el segundo episodio, fluidos de menor pH (es decir, más ácidos) alteraron esos carbonatos previos, generaron porosidad secundaria en la roca y precipitaron sílice en esos nuevos espacios. Esta sílice aparece en mayor proporción en las rocas que se encontraban por debajo del nivel estimado del antiguo lago de Jezero, lo que sugiere que el propio lago o cambios en los sistemas de agua subterránea pudieron haber impulsado este proceso.

“La Unidad Margen contiene también sílice. Transformar el olivino en carbonato puede dejar sílice como residuo, y vemos más de esa sílice en rocas que estuvieron bajo el nivel del agua”, explicó Eleni Ravanis, científica planetaria de la Universidad de Hawái en Manoa y coautora del trabajo.

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El tercer episodio es el más reciente en la secuencia. En la parte oriental de la unidad, SuperCam identificó una vena mineral de unos 25 centímetros de espesor que se extiende varios metros hacia el noreste. Esa vena contiene sulfato de calcio y fluorita, minerales que suelen formarse cuando agua caliente circula por rocas volcánicas en un proceso conocido como actividad hidrotermal.

La presencia de un posible edificio volcánico en el borde del cráter y la proximidad del sitio a la meseta volcánica de Syrtis Major señalan, según los investigadores, que una circulación hidrotermal tardía impulsada por el volcanismo es el mecanismo de formación más probable.

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Perseverance recolectó muestras de la Unidad Margen para un eventual retorno a la Tierra y su análisis con instrumentos de mayor precisión. (NASA/Handout via Reuters)
Perseverance recolectó muestras de la Unidad Margen para un eventual retorno a la Tierra y su análisis con instrumentos de mayor precisión. (NASA/Handout via Reuters)

La astrobiología es la disciplina que estudia el origen, la evolución y la posible existencia de vida en el universo. En ese marco, la Unidad Margen adquiere relevancia por varias razones. Cuando el agua interactúa con el olivino, la reacción química puede liberar hidrógeno, que en la Tierra funciona como fuente de energía para ciertos microorganismos. Además, los minerales resultantes (carbonatos y sílice) son capaces de preservar rastros de vida microscópica durante largos períodos de tiempo.

El estudio también detectó evidencia de removilización sedimentaria cerca del delta occidental y del valle de Neretva: en esas zonas, los depósitos muestran características de flujos de escombros, con fragmentos de roca de distintos tamaños, formas y composiciones. Esto indica que la historia geológica de la unidad incluye tanto procesos ígneos como sedimentarios y acuosos, en distintos momentos.

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El cráter Jezero se encuentra dentro de una de las mayores exposiciones de carbonato en Marte. Por eso, lo que se aprende allí tiene implicaciones que trascienden ese cráter puntual. Perseverance recolectó muestras en la Unidad Margen (denominadas Pelican Point y Lefroy Bay, entre otras) que forman parte de una colección pensada para un eventual retorno a la Tierra, donde podrían analizarse con instrumentos de mayor precisión. “Si algo he aprendido tras diez años trabajando con los rovers de Marte, es que este planeta siempre nos depara sorpresa”, concluyó Bedford.