La operación opositora: no se trata de voltear al Gobierno, sino de generar incertidumbre y dinamitar la paz social

2026/08/07

No es casualidad: es el modus operandi del peronismo opositor, el mismo que usaron con Alfonsín, De la Rúa y Macri. La operación “Argentina en llamas” ya empezó.

Jonatan Viale

07 de agosto 2026, 20:51hs

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Lo que estamos viendo en las últimas horas bien podría llamarse “Operación Argentina en llamas”. (Foto: TN / Nicolás González).

Una operación psicológica es una acción planificada para influir sobre las percepciones, emociones, opiniones y conductas de un grupo determinado. En lenguaje militar se la llama “psy-op” —psychological operation—. Sirve para instalar una narrativa, generar miedo o desconfianza, desmoralizar o dividir a un adversario, e inducir una conducta. Lo que estamos viendo en las últimas horas bien podría llamarse “Operación Argentina en llamas”.

Básicamente, los opositores tienen que decir o hacer cosas parecidas entre sí.

Disparador I. Agustín Rossi: “Volvemos y hacemos todo al revés”. ¿Cuál es la búsqueda? Primero, instalar que la vuelta es inminente. Segundo, instalar que van a tirar abajo todo el andamiaje que construyó el gobierno. Tercero, desmoralizar al votante o posible votante del oficialismo. “Vuelven peor que nunca”: más emisión, más inflación, más cepo, más control de precios, más ley de alquileres, más ley de góndolas, más plan platita, más subsidios.

Disparador II. Ricardo Quintela: “Expropiamos todo”. Esto es lo mismo que Rossi, pero refuerza la idea de una vuelta inminente, recargada, violenta, chavista y corrida a la izquierda. “Volvemos y expropiamos todo”: Edenor, Edesur, Metrogas, Trasener, Pampa Energía, Techint, Clarín, Mercado Libre, Macro, Swiss Medical, Ledesma, Cargill, Bunge. Volvemos peores.

Disparador III. El senador José Mayans habla de juicio político. Esto es distinto a lo de Rossi y Quintela. El mensaje acá es: “Los queremos voltear”. No hay tibieza, no hay moderación, no hay colaboración. “Apenas consigamos los dos tercios, te echamos de la presidencia.” Y eso se refuerza con la idea de un “2001” latente. Malena Galmarini publicó ayer: “La marcha fue pacífica. Claro, en contra de lo que quiere el gobierno. De repente empezaron a tirar gases, agua, posta de goma. La cacería posterior hace acordar al 2001. Hubo muertos, MUERTOS”.

José Mayans habla de juicio político. El mensaje acá es: “Los queremos voltear”.  (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicacion Senado)

José Mayans habla de juicio político. El mensaje acá es: “Los queremos voltear”. (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicacion Senado)

Las barbaridades que hay que leer. En 2001 había corralito, 18% de desempleo, caída del 4% del PBI, la convertibilidad terminada y el FMI retiró su apoyo. Es impresionante la mala fe, la malicia, la saña y la perversión de esta señora para decir estas cosas.

Disparador IV. La vicepresidenta Victoria Villarruel tratando de “loco” al presidente. Villarruel pasando del modo Heidi al modo yarará. Ya no se diferencia: ataca. ¿Puede renunciar? De ninguna manera. Porque las crisis con los vicepresidentes en Argentina resultan traumáticas. Te llevan inevitablemente al año 2000. El “síndrome Chacho”: Carlos “Chacho” Álvarez renunciando a la vicepresidencia y dejando renga a la Alianza, provocando una crisis de gobernabilidad con De la Rúa.

Disparador V. Mariel Fernández, intendenta de Moreno, tratando de “desquiciado” al presidente. Y piden la vuelta de Alberto Fernández. ¿Quién es el desquiciado? El gobierno democrático que más daño le hizo a la Argentina: hiperinflación, destrucción de la moneda, destrucción del lenguaje, destrucción de la familia, robo de vacunas, la Casa Rosada convertida en un prostíbulo, violencia de género, entrega del poder anticipada a Sergio Massa. Quieren que vuelva esa porquería.

Pensemos todo esto de forma global. Quintela dice “volvemos y expropiamos todo”. Rossi dice “volvemos y hacemos todo al revés”. Mayans dice “lo tenemos a tiro del juicio político”. Villarruel trata de “loco” al presidente. Mariel Fernández dice que “está desquiciado”. El mensaje es claro: el gobierno está terminado, no están en control de la situación, volvemos y volvemos peores.

La vicepresidenta Victoria Villarruel trata de “loco” al presidente. Ya no se diferencia: ataca. (Foto: senado nacional.)

La vicepresidenta Victoria Villarruel trata de “loco” al presidente. Ya no se diferencia: ataca. (Foto: senado nacional.)

¿Cuál es el objetivo? No se trata de voltear a un gobierno, porque saben que eso está terminado en pleno siglo XXI. Pero sí buscan enrarecer el clima: poner nerviosos a los mercados, disparar la incertidumbre, forzar una escalada del dólar, generar una corrida, empujar la inflación y finalmente dinamitar la paz social.

El alivio para el gobierno es que la oposición es un verdadero cachivache y, encima, se lastiman entre ellos. Myriam Bregman, cuando dice “basta de tibios y cagones”, está hablando de Kicillof. Cuidado con el crecimiento de Bregman sacándole votos por izquierda al kirchnerismo. Y el gobierno no ve con malos ojos que crezca Bregman.

En definitiva, todo esto es parte de la instalación de un clima. No sorprende para nada. Es el peronismo en acción cada vez que le tocó ser oposición. Lo hicieron con Alfonsín. Lo hicieron con De la Rúa. Lo hicieron con Macri. Lo hacen con Milei: no te dejan gobernar, te prenden fuego la calle, te voltean las leyes y, si pueden, te echan.

Lo que no se aguanta más es el doble discurso. Porque si hay alguien que regaló soberanía, es el kirchnerismo. Con las vacunas eligieron hacer negocios con los chinos y los rusos antes que salvar vidas. Con la AMIA eligieron hacer negocios con Irán antes que meter presos a los terroristas que nos pusieron dos bombas. Con Venezuela eligieron endeudarse con Chávez al 14% mientras hablaban pestes del FMI. ¿Quién regaló soberanía? ¿Quién entregó la patria?

El alivio para el gobierno es que la oposición es un verdadero cachivache y, encima, se lastiman entre ellos. Myriam Bregman, cuando dice “basta de tibios y cagones”, está hablando de Kicillof. (Foto: Agustina Ribó / TN)

El alivio para el gobierno es que la oposición es un verdadero cachivache y, encima, se lastiman entre ellos. Myriam Bregman, cuando dice “basta de tibios y cagones”, está hablando de Kicillof. (Foto: Agustina Ribó / TN)

Les jode que un extranjero compre tierras, pero no les jode que venga un extranjero y use los hospitales públicos y las universidades públicas para después volverse a su país. En el programa de Tenembaum, se contó el caso de una estudiante brasileña que vino a la Argentina, estudió gratis en la UBA, se recibió y volvió a Brasil. Esto no les jode. Es un nacionalismo bastante hipócrita.

Facundo Moyano como diputado presentó un proyecto para meter en cana a los conductores que se negaran a hacer el test de alcoholemia o el narco-test. ¿Cómo termina Facundo Moyano? Imputado por privación ilegítima de la libertad y lesiones, después de aparecer persiguiendo a su novia semidesnuda por Avenida del Libertador un martes a las 5 de la mañana. Son los campeones mundiales de la hipocresía.

Facundo Moyano es el resumen perfecto del sindicalismo argentino: 41 años, nunca trabajó, vivía en Puerto Madero, ahora vive en una torre en Belgrano, le regalaron un sindicato, tiene chofer. Y todavía hoy los voceros del kirchnerismo lo defienden. ¿Qué hubiera pasado si al que encontraban drogado, corriendo a su novia semidesnuda por Avenida del Libertador era Adorni, Espert o Diego Santilli? Lo hacían mierda. Pero como es el compañero Moyano: “confuso episodio”.

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Hay demasiados “confusos episodios” en el kirchnerismo. Alberto Fernández y Fabiola Yáñez: confuso episodio. José Alperovich, condenado por violar a su sobrina: confuso episodio. Fernando Espinoza, a juicio oral por abuso sexual de su secretaria: confuso episodio. Ezequiel Guazzora, condenado por violar a una menor de edad: confuso episodio. Facundo Moyano, imputado por privación ilegítima de la libertad y lesiones: confuso episodio. ¿Cuántas marchas hubo de las chicas de “Ni Una Menos”? Cero.

La gran ventaja que tiene el oficialismo es la oposición. Un verdadero cabaret. Mayra Mendoza tratando a Axel Kicillof de “cagón” y “garca”. La sociedad se da cuenta de que del otro lado hay un grupo de oportunistas que levanta banderas solamente cuando le conviene. Si de verdad les interesa la patria y la soberanía, arranquen devolviendo los 4.700 km² de latifundios que tiene el testaferro de Cristina Kirchner. Devuelvan las tierras. La patria no se vende.

Opiniones libres; hechos sagrados.