La película mexicana que ha sorprendido en San Sebastián y que pide ternura en tiempos de guerra: “Envidiamos cómo se hacen las cosas en España a nivel industria”

2026/09/20

Imagen de 'Morro'

Imagen de ‘Morro’

Si había una película a tener en cuenta dentro de la sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián, esa era Morro. De una sección de la que han salido grandes directores como Bong Joon-Ho, Sarah Polley o Ciro Guerra, en esta edición ha emergido una nueva figura dispuesta a cuestionar algunas de las representaciones de la realidad de México en el cine. Su nombre es Rodrigo García Saiz, y con Morro viene a pedir ternura en tiempos de guerra, al tiempo que una mejor organización de la industria cinematográfica de su país.

Ya soy un gran triunfador con el simple hecho de haber podido hacer y terminar la película. Hacer cine independiente en México, y en general en el mundo, ya es un triunfo. Cuando uno hace una película, al menos en mi caso, trato de no tener expectativas y de concentrarme en la historia que quiero contar. Pero participar en un festival que admiro tanto, al que soñaba llegar desde la escuela de cine, con una película tan personal e íntima, ante un público tan cinéfilo, es sacarse la lotería”, admite el cineasta nacido en Ciudad de México y afincado en Madrid, desde donde mira con cierta envidia sana cada sesión de los Golem o los Renoir.

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“Ahora vivo en Madrid y me llena de orgullo ir al cine y comprobar que no encuentro boletos para una película española. Para mí, esa es una fantasía y una ilusión que me gustaría que sucediera con el cine mexicano”, revela el director, quien compara ambas cinematografías. “En España la industria funciona como industria, con películas populares y masivas, pero también hay una cantidad importante de cine de autor que, aunque no siempre tenga una salida multitudinaria, encuentra a su público y permite que los directores continúen haciendo carrera. Es un modelo que, a título personal, envidio muchísimo”.

Rodrigo García junto a Gustavo Sánchez Parra en el rodaje de 'Morro'
Rodrigo García junto a Gustavo Sánchez Parra en el rodaje de ‘Morro’

Haciendo hincapié en esta problemática, el director explica algunos de los factores por los que cuesta sacar adelante este tipo de proyectos, tal y como ya comentó para Infobae otro cineasta azteca como Michel Franco. “El cine es una máquina de tragar dinero. En México, la industria es muy pujante desde lo creativo, pero poco pujante en lo económico. El cine mexicano está financiado casi en su totalidad por el Estado, a través de fondos que permiten a realizadores con películas íntimas y personales acceder al dinero necesario para terminarlas”.

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La solución, según propone él, pasa porque el cine no dependa tanto de lo público. “La ilusión de quienes trabajamos en la industria es que la iniciativa privada se interese más por el cine y que no dependamos solo de estímulos estatales, porque eso se convierte en un embudo: hay mucho talento y muchas personas que quieren crear, pero existe un límite económico. También falta mucho trabajo en la distribución, que es el último escalón en el que siempre resbalamos”, argumenta Saiz.

Ante una situación así, ¿cómo se saca adelante una película como Morro, que pretende mostrar la dura realidad del país? Con mucha ternura y respeto, razona su director. “Es una película que reúne muchos cuestionamientos que tengo en la vida: la pérdida, una masculinidad frágil, la ternura como herramienta o medicina frente a la violencia y la empatía. Toda mi vida he tenido perros y me interesaba hablar, dentro de esta barbarie que vivimos en México y en el mundo, de un ser que no exige explicaciones, que no juzga y que no tiene maldad”. En la película, un veterinario que ha perdido a su hijo encuentra algo de consuelo en el cuidado de un perro malherido, Morro, que sin embargo reaviva la disputa entre dos bandas rivales del cartel de México, que le arrebató a su hijo. Lejos de buscar la violencia gráfica y descarnada, lo interesante de Morro es su acercamiento a esta realidad desde una perspectiva mucho más humana.

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Imagen de 'Morro'
Imagen de ‘Morro’

“Quería contar una historia en la que el foco no fuera la violencia, sino lo que sobrevive a ella. Ya sabemos que hay sangre, terror y una amenaza constante, pero a veces olvidamos que también hay vidas que siguen adelante, ternura y empatía. Elijo ese camino antes que el de la violencia”, explica García Saiz, quien otorga esa violencia al personaje de Ernesto Meléndez, y el de la ternura y el cariño a Gustavo Sánchez Parra y Anna Diaz, doblemente presente en este Festival de San Sebastián gracias a la película del también mexicano Diego Luna. “A Ana la había visto en teatro y todavía no había rodado cine. Es una actriz natural, con una capacidad para atravesar la pantalla con la mirada y para transmitir cosas difíciles de explicar. Me da mucho orgullo que le esté yendo bien”.

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Cocinado a fuego lento y con ecos de western, que su director no desdeña en absoluto, Morro es una respuesta al cine de la violencia asentado desde hace años en México y un mensaje de optimismo y esperanza en tiempos difíciles, tanto para su gente como para su cine. “Desafortunadamente, tenemos a un enemigo silencioso al lado que nos ha oprimido a lo largo de la historia y nos ha hecho creer que el cine de Hollywood es el único que existe. México tiene hallazgos increíbles y probablemente sea uno de los países latinoamericanos con más Oscar y mayor recorrido en festivales. Pero ese cine es muy efímero en la vida cotidiana: me permea como espectador, pero no como realizador ni como productor, porque no hay dinero estadounidense en las películas mexicanas”.

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