La policía reprime con dureza el nuevo desafío de las ‘cucarachas’ al primer ministro indio Modi

2026/10/10

Actualizado Sábado, 10 octubre 2026 - 12:45

Las "cucarachas" habían anunciado que tomarían las calles de Nueva Delhi este sábado. Pero, cuando llegaron al corazón de la capital india, se encontraron con una ciudad blindada. Barricadas metálicas amarillas, furgones policiales, agentes antidisturbios y miles de paramilitares habían convertido los alrededores de Jantar Mantar, el lugar donde habitualmente se concentran las protestas, en una fortaleza.

Las estaciones de metro estaban cerradas, decenas de trenes habían sido cancelados y hasta la conexión a internet de los teléfonos móviles había quedado suspendida en buena parte del centro. En las imágenes difundidas por las televisiones locales se veía a policías persiguiendo a pequeños grupos de jóvenes, reduciéndolos y metiéndolos en vehículos.

El país que presume de ser la mayor democracia del mundo había desplegado un gigantesco dispositivo de seguridad para impedir una manifestación convocada, paradójicamente, para defender la democracia.

El protagonista de esta nueva rebelión contra el primer ministro Narendra Modi tiene un nombre tan insólito como provocador: Partido Janata de la Cucaracha (CJP). Lo que comenzó en mayo como una sátira política en las redes sociales se ha transformado en un movimiento juvenil capaz de movilizar a miles de estudiantes y activistas contra el Gobierno nacionalista hindú. Sus dirigentes reivindican precisamente esa identidad incómoda: la de unos insectos que sobreviven incluso cuando el poder intenta aplastarlos.

Ahora han encontrado una causa que amenaza con sacudir los cimientos del sistema político indio: la desaparición de unos 130 millones de nombres de las listas electorales.

La jornada comenzó con una detención de enorme carga simbólica. Abhijeet Dipke, fundador del movimiento, fue interceptado por la Policía nada más aterrizar en el aeropuerto de Delhi procedente de Bombay. Según la organización, los agentes le exigieron que cancelara la protesta, que había sido prohibida por las autoridades. Otros dos dirigentes, Saurav Das y Ashutosh Ranka, también fueron detenidos a su llegada.

Antes de ser detenido, Dipke había lanzado un mensaje desafiante en X: "El dictador prefiere cerrar toda la capital nacional y perjudicar a millones de ciudadanos antes que permitir una protesta pacífica en un lugar autorizado para manifestaciones".

En el centro de la capital, alrededor de 200 manifestantes acabaron bajo custodia policial, según una fuente citada por Reuters. Entre los retenidos fuera de Delhi figuraba Dhruv Rathee, uno de los comentaristas políticos más conocidos de YouTube y crítico habitual del Gobierno.

El despliegue había comenzado la víspera. Más de 25.000 policías y efectivos de seguridad fueron movilizados, se ordenó cerrar 57 estaciones de metro y se prepararon decenas de puntos de control para interceptar a los manifestantes antes de que alcanzaran Jantar Mantar. El movimiento asegura que al menos 10.000 simpatizantes han sido detenidos en todo el país, una cifra que no ha podido verificarse de manera independiente. Algunos estudiantes que viajaban desde otras ciudades fueron interceptados antes de llegar a Delhi.

El propio Tribunal Supremo había cuestionado el viernes la desproporción de las restricciones. Los magistrados expresaron su preocupación por el cierre masivo del transporte público y exigieron que no se paralizara indiscriminadamente la ciudad. El periódico The Indian Express recogió una comparación especialmente gráfica utilizada durante la audiencia: no se puede utilizar un martillo para matar una mosca. Pero la maquinaria de seguridad siguió funcionando.

Detrás de este pulso callejero se encuentra una batalla mucho más profunda por el derecho al voto. La Comisión Electoral de India ha impulsado una revisión intensiva especial del censo, conocida por sus siglas inglesas SIR, destinada oficialmente a eliminar registros duplicados, personas fallecidas y ciudadanos que ya no reúnen los requisitos para votar. El proceso ha provocado la exclusión de alrededor de 130 millones de nombres en distintas fases de revisión. Millones de afectados han presentado reclamaciones para recuperar su inscripción.

La oposición denuncia que detrás de esta gigantesca operación administrativa se esconde una maniobra política destinada a favorecer al Bharatiya Janata Party (BJP), la formación de Modi. Sus críticos sostienen que las exclusiones afectan especialmente a comunidades musulmanas, sectores empobrecidos y votantes tradicionalmente próximos a los partidos opositores.

En algunos territorios, las irregularidades burocráticas, los errores en los nombres o las dificultades para acreditar antiguos registros familiares han complicado la permanencia de ciudadanos legítimos en el censo. La Comisión Electoral y el BJP rechazan las acusaciones y defienden la revisión como una medida necesaria para garantizar la limpieza de las elecciones.

Modi, que gobierna desde 2014 y atraviesa su tercer mandato, se enfrenta ahora una nueva expresión del descontento de la generación Z. No es la primera. Hace apenas unos meses, las movilizaciones juveniles contra las filtraciones de exámenes oficiales contribuyeron a provocar la salida del ministro de Educación. Aquellas protestas evidenciaron el malestar de una juventud que, pese al crecimiento económico que exhibe el Ejecutivo, sigue enfrentándose a enormes dificultades para acceder a empleos estables y oportunidades profesionales.

La aparición de las "cucarachas" introduce, además, un elemento novedoso en la contestación política india. Frente a las estructuras tradicionales de los grandes partidos, el CJP utiliza el humor, los vídeos virales y una estética deliberadamente irreverente para conectar con jóvenes que desconfían tanto del Gobierno como de buena parte de la oposición. Sus convocatorias digitales han terminado trasladándose a las calles, donde confluyen estudiantes, organizaciones civiles y partidos de la oposición.

El desafío llega en un momento especialmente delicado. A comienzos de 2027 se celebrarán importantes elecciones regionales, entre ellas las de Uttar Pradesh, el estado más poblado de India y uno de los principales bastiones políticos del nacionalismo hindú. Una pérdida de confianza en la neutralidad de la Comisión Electoral podría alimentar una crisis de legitimidad precisamente cuando Modi necesita demostrar que su dominio político continúa intacto.