La prensa oficialista de Rabat cubre de incienso a ministros españoles por desvincular a Marruecos de la invasión

2026/08/30

Una de cal y otra de arena. La prensa oficialista del régimen de Rabat elogia esta semana al presidente Pedro Sánchez y aplaude a sus ministros por sostener que Marruecos no fue responsable de la invasión de Ceuta.

Pero reafirma las reivindicaciones de Rabat sobre ambas ciudades autónomas (incluso sobre el islote Perejil) y se hace eco de la pugna entre Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles, quien el jueves desveló en el Congreso que el CNI tiene desplegados 25 agentes en Marruecos.

La prensa marroquí celebra especialmente las palabras de José Manuel Albares, quien el viernes en el Congreso culpó de la invasión de Ceuta a Elon Musk, a los "megainfluencers conservadores" y la "desinformación" del régimen de Vladímir Putin.

L'Economiste, el diario financiero con sede en Casablanca y editado en francés, destaca que Albares "elogió la cooperación de Rabat, considerándola esencial para gestionar la crisis" y para que el 90% de los invasores abandonaran Ceuta en menos de 48 horas.

"Al ser preguntado sobre un posible acto híbrido por parte de Marruecos, Albares no formuló acusaciones contra el Reino. 'No soy el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos. Soy el ministro de Asuntos Exteriores de España', respondió", destaca el mismo diario.

El ministro José Manuel Albares, este viernes en la comisión de Exteriores del Congreso.

Maroc Diplomatique, un influyente medio editado en Casablanca y centrado en las relaciones internacionales, celebra que Pedro Sánchez haya abrazado el "imperativo de la buena vecindad" y la "cooperación genuina en nombre de la realpolitik" en sus relaciones con Marruecos.

Su analista de cabecera, Hassan Alaoui, define así al presidente español y líder del PSOE: "Pedro Sánchez, heredero a su manera del humanismo de una izquierda que encarnó dignamente la nueva España posfranquista, dista mucho de ser un dictador. Sigue los pasos de sus predecesores, en particular de socialistas como Zapatero y Felipe González, entre otros defensores de la llamada transición democrática".

Pero a continuación se pregunta "cómo puede un poder socialista, encarnado por Pedro Sánchez, aceptar tan fácilmente el legado colonial de una ocupación anacrónica e indigna de dos ciudades marroquíes, Ceuta y Melilla, y de un importante conjunto de islas como Perejil, el Peñón de Vélez de la Gomera, las islas Jaafarine (Chafarinas), las islas Al Huciemas (Alhucemas) y las islas Alborán"

Al respecto, recuerda la vieja reivindicación del fallecido Hassan II: "Cuando España recupere Gibraltar, territorio que le pertenece legítimamente, Marruecos reclamará Ceuta, Melilla y los islotes que le pertenecen".

El régimen de su hijo, Mohamed VI, ve próximo el momento de cumplir esa "ecuación".

Los medios próximos al régimen de Rabat se hacen un amplio eco de las diferencias entre Marlaska y Margarita Robles sobre si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) alertó de la avalancha migratoria masiva que iba a producirse el 30 de julio.

La titular de Defensa, Margarita Robles en su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones sobre la situación en Ceuta.

Por eso Samir Bennis, editor del Morocco World News, digital editado en inglés y dirigido al público internacional, interpreta que "no existe una crisis entre Marruecos y España, solo una fisura dentro del Gobierno de Madrid".

"Si hubiera existido una verdadera crisis bilateral, todo el mundo lo sabría", escribe, "España habría llamado a consultas a su embajador o, como mínimo, habría convocado al embajador de Marruecos en Madrid para exigirle explicaciones. Probablemente Marruecos habría respondido de la misma manera".

En su lugar, el ministro José Manuel Albares convocó a la embajadora de Italia en Madrid, para protestar por las críticas de Giorgia Meloni a Pedro Sánchez.

Este analista marroquí considera que la pugna entre Marlaska y Robles sobre la gestión del CNI "apunta a posibles fallos del Gobierno español a la hora de prevenir lo sucedido" y pone en entredicho "la especulación infundada de que Marruecos orquestó deliberadamente los hechos como instrumento para 'chantajear' a España".

En otro artículo, el mismo digital editado en inglés y dirigido al público internacional, Morocco World News, comenta con sorna las especulaciones sobre el supuesto chantaje al que Marruecos estaría sometiendo a Pedro Sánchez, tras espiar su teléfono móvil con el software Pegasus.

Y resume su tesis con el siguiente titular: "España espía a sus críticos y opositores, pero no logra proteger sus propios secretos".

Mustapha El Khalfi fue ministro de Comunicación y portavoz del Gobierno de Marruecos entre 2012 y 2019.

El artículo recuerda que el Gobierno español reconoció que el CNI espió los teléfonos móviles de 18 líderes independentistas catalanes (en la investigación judicial por terrorismo sobre el Tsunami Democràtic).

Lo expuso en la comisión de secretos oficiales del Congreso la entonces directora del CNI, Paz Esteban, y a continuación fue destituida del cargo por la ministra Margarita Robles.

Posteriormente, recuerda Tarek El Bouzidi en Morocco World News, se descubrió que la misma herramienta había infectado los teléfonos de Pedro Sánchez y los ministros Marlaska, Robles y Luis Planas.

Los medios españoles se apresuraron a culpar a Marruecos, destaca El Bouzidi, a pesar de que la Audiencia Nacional archivó finalmente la causa sin poder determinar la autoría del espionaje.

"España no necesita a Marruecos para explicar sus crisis actuales" agrega Tarek El Bouzidi, "los problemas ya son evidentes en Madrid: desde escándalos de vigilancia que involucran a opositores políticos y operaciones parapoliciales que han llegado a los tribunales y al Parlamento, hasta un presidente del Gobierno y ministros cuyos teléfonos fueron intervenidos sin que se identificara al responsable".

Menciona al respecto la Operación Kitchen cuyo juicio acaba de concluir en la Audiencia Nacional, y la colección de grabaciones del comisario Villarejo que han asomado en todos los medios.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidiendo este viernes una reunión del Comité Especializado sobre Ceuta con la participación de once ministros.

"Antes de hablar de 'espías marroquíes' y 'guerras híbridas'", sentencia el Morocco World News, "España necesita primero determinar quién protege sus secretos, quién espía dentro de sus instituciones, quién sabía lo que iba a ocurrir en Ceuta y por qué sus propios organismos no han sido capaces de presentar una versión coherente de lo sucedido".

Más allá de estas polémicas, la prensa afín al régimen de Mohamed VI envía varios recados a España sobre la crisis migratoria sin precedentes de Ceuta.

El medio antes citado recalca que Marruecos es "un socio soberano" y "no es ni el policía ni el guardián de Europa" en la gestión migratoria.

Otro de sus analistas, Mohamed Chtatou, advierte de que convertir a Ceuta en un bastión frente a Marruecos provocará tensiones internas en la ciudad autónoma, ya que los musulmanes que viven en ella se acabarán preguntando si se encuentran en el lado equivocado.

"Cuanto más se represente Ceuta como una fortaleza de España contra Marruecos", escribe literalmente, "mayor será el riesgo de que los musulmanes españoles en Ceuta simbólicamente se sitúen en el lado equivocado de la frontera civilizacional".

En su columna semanal de le360, la ex eurodiputada francesa Florence Kuntz (de la formación gaullista de Jacques Chirac) alerta de que "Madrid se equivocaría al dar por sentado el apoyo de la UE" en una crisis como la de Ceuta, ya que Pedro Sánchez ha tensado demasiado las costuras de la Unión con sus políticas migratorias.

(I-D, de arriba a abajo) Abderrahim El Manar Esslimi, Noureddine Maji, Kari Minette y Soufiane Sami: cuatro divulgadores de la postura del régimen marroquí en redes sociales.

Al respecto, menciona la carta firmada por 22 líderes de la UE que aludía a la regularización de 1,3 millones de inmigrantes impulsada por el Gobierno de Sánchez, como un posible "factor de atracción" en la avalancha migratoria sobre Ceuta.

Por último, el escritor francoargelino Boualem Sansal recuerda en el mismo digital que la Comunidad Económica Europea (CCE) rechazó en 1987 la petición de adhesión que impulsaba Hasán II, alegando que "Marruecos es un país africano".

Siguiendo la misma lógica, señala el escritor (muy próximo a las posiciones de Rabat y crítico con Argel) "las fronteras de Europa deben estar en Europa", por lo que considera un anacronismo que España pretenda mantener la soberanía sobre Ceuta y Melilla.