Son muchos los filósofos y pensadores que a lo largo de los siglos han colaborado a la evolución del pensamiento humano hasta hoy en día. En la Antigua Grecia hubo ilustres como Sócrates o Platón, pero con el paso de los siglos algunos escritores también han sido una referencia para todas las generaciones.
Uno de ellos fue Miguel de Cervantes. El que probablemente es el escritor más famoso de la historia fue autor de Don Quijote de la Mancha, novela en la que relata las aventuras del ingenioso hidalgo. Ahí, dejó varias reflexiones que todavía se recuerdan hoy en día.

Por ejemplo, una frase presente en su novela fue "El tiempo no consiste en conservar nuestros recuerdos para siempre, sino en aprender que incluso los más dolorosos terminan desvaneciéndose". Concretamente, la pronunció Don Quijote a su fiel compañero Sancho Panza tras una de sus múltiples desventuras, y aunque la frase real está escrita en castellano propio del siglo XVII, esta es una adaptación a la actualidad.
Esta cita nos hace recordar que tenemos recuerdos que creemos que perdurarán para siempre, como puede ser una decepción, una ruptura amorosa, un fracaso o un momento que nos hizo sufrir. Sin embargo, el escritor veía que el tiempo tiene la capacidad de transformar nuestra relación con aquello que nos hizo daño para convertirlo en algo mucho más llevadero.

Incluso aquello que parece permanente termina cambiando. El recuerdo puede permanecer, pero ese dolor que lo asociábamos puede disminuir y tratarlo como una experiencia de aprendizaje.
En Don Quijote De La Mancha encontramos un sinfín de frases célebres sobre aspectos profundamente humanos. Por ejemplo, también trató cuestiones como la libertad, la amistad, el amor, la locura, la verdad, la dignidad, la fortuna o el propio paso inexorable del tiempo. Gracias a sus personajes fantásticos, el autor logró transmitir todas esas circunstancias universales desde una perspectiva cómica.
Finalmente, Miguel de Cervantes murió en Madrid en 1616 con 68 años. La causa probablemente fue la diabetes que padecía o alguna otra afección crónica, pero sus reflexiones se encuentran a la orden del día al hacer referencia a preocupaciones que todavía son actuales.