La vía a la costa, entre el crecimiento urbanístico y los desafíos de movilidad en su única ruta de acceso y salida de la ciudad

2026/07/23

La vía a la costa, que se extiende desde el distribuidor de tráfico de la Perimetral hasta el peaje de Chongón, enfrenta un continuo desarrollo con importantes proyectos inmobiliarios e incluso con infraestructura vial como el nuevo ingreso a Chongón y la construcción de dos pasos peatonales en los kilómetros 11,8 y 14,5.

Sin embargo, el sector, que está rodeado de espacios verdes, tiene desafíos, sobre todo de tránsito en la única ruta de conexión, la Guayaquil-Santa Elena, E-40, que en ese tramo pasó a la competencia local en 2022.

El sector es estratégico y privilegiado, distinto al resto de la ciudad, ya que de un lado tiene un cordón de manglares y en el costado opuesto la cordillera Chongón-Colonche, que permite convivir con un entorno de fauna y acceso al océano a través del estero, destacó Cristóbal Zurita, residente desde hace quince años y representante del colectivo Vía a la Costa Progresa.

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Él consideró que desde la constitución del sector se ha evidenciado la falta de planificación con ciertos proyectos que se han levantado sin tomar en cuenta aspectos básicos. “Al principio, las urbanizaciones ni siquiera tenían alcantarillado y cada una se resolvía de alguna forma”, recordó.

Reveló que su urbanización, por ejemplo, cuenta con una planta de tratamiento para su sector y que se acoge, además, una parte de las aguas negras que se generan de dos complejos habitacionales vecinos. A la par, lamentó que se evidencien desfogues de aguas negras provenientes de urbanizaciones de la parte alta, cerca del cerro, ante la falta de alcantarillado adecuado.

“En este momento, las plantas de tratamiento de ciertas urbanizaciones se han conectado para poder desalojar al estero aguas limpias ya tratadas”, dijo, y expresó que se ha sabido de un megaplán de planta de tratamiento en la zona, sin detalles de plazos concretos.

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El desafío de proteger el entorno natural

En cuanto al hábitat, el residente detalló que se ha tratado de ayudar con gestiones para el cuidado de Cerro Azul, con el pedido de la declaratoria de área protegida, y para que la operación de las canteras cumpla las regulaciones. No obstante, consideró que no hay esa cultura de cuidar la naturaleza, mientras continúa el crecimiento urbanístico.

“En la gente creo que, de alguna forma, ha primado el hecho de poder explotar la tierra más que cuidar la naturaleza... El bosque seco tropical y el decreto que hizo el Gobierno de la declaratoria para proteger esa parte del Cerro Azul va a ayudar a cuidar ese segmento”, dijo.

Por su parte, Guillermo Ayala, residente del sector, también expuso la problemática ambiental y detalló que la puesta de nuevos negocios y proyectos habitacionales refleja confianza en la zona y contribuye a la dinamización económica.

Empero, expuso su preocupación de que el crecimiento urbanístico en Chongón y Daular realmente tome en cuenta la importancia de que estos espacios tengan áreas verdes y árboles.

Ante el crecimiento poblacional en auge, así como Ayala, el dirigente Zurita dijo que surge el problema mayor: la movilidad y tránsito en la vía que debe soportar el paso de los residentes y, además, el de quienes se movilizan desde balnearios hacia el casco urbano, la zona portuaria nueva de Posorja y otras comunas en desarrollo.

Joe Benítez, residente del sector, resaltó la extensa oferta de viviendas con urbanizaciones constituidas y otras en planificación, así como comercios que generan empleo y que, a su vez, motivan la plusvalía del sector.

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“Si bien ha habido un desarrollo importante en vivienda y comercio, hay un serio problema en cuanto a la vialidad, el cual se ha venido incrementando sobre todo en los últimos tres a cuatro años. Hay mucha siniestralidad”, explicó.

Benítez declaró que la falta de vías alternativas para entrar o salir de la zona genera problemas de congestionamiento en las horas pico y que el problema se agrava aún más con los siniestros.

“Muchas veces puedes tomar una hora o 45 minutos simplemente para ir desde Belo Horizonte hasta la entrada a Los Ceibos. Hay un serio problema de congestión y no hay vías alternas. Eso es lo más crítico que hay ahora”, expuso.

Zurita dijo que la problemática de siniestros se siente aún más desde la zona de la gasolinera de Puerto Azul hacia la ciudad por la mayor concentración de espacios habitacionales y plazas comerciales.

En 2025, la vía a la costa, que recibe flujo de autos livianos, buses de pasajeros y transporte de carga, estuvo entre las cinco vías con más siniestralidad de Guayaquil.

Un total de 112 siniestros de tránsito se contabilizaron en la zona, con 122 lesionados y 11 fallecidos en el sitio.

En lo que va del año, lo mismo se mantiene en ese grupo. Solo en los primeros seis meses, allí se contabilizaron 70 siniestros, con 78 lesionados y 9 muertos en el sitio.

Desde la Municipalidad se ha hablado de una nueva vía al futuro aeropuerto, aunque por ahora solo se ha sabido de sus estudios.

Propuestas para mejorar la vialidad y el transporte

Zurita dijo que se deberían evaluar alternativas, como pasos elevados en la vía y, además, una nueva ruta alterna a la E-40. Esta, dijo, podría cruzarse por una zona cercana a la planta de tratamiento Las Esclusas pasando por detrás de Puerto Azul y luego con salida a Puerto Hondo o Chongón.

“Para no depender de una sola carretera, que es la E-40. Si mañana hay un deslave de cerros que bloquee la carretera, nos quedamos aislados. No se me ocurre cómo llegar de mi casa hacia la ciudad; no hay por dónde”, remarcó Zurita.

Zurita expuso que se necesitan con urgencia soluciones de vialidad para que la gente pueda movilizarse de forma masiva y que finalmente sea una solución a largo plazo para los próximos 30 o 40 años. “En cuanto al tráfico, nadie dice nada. El Municipio ha estado dando soluciones temporales que hemos pedido”, dijo.

Benítez dijo que se debe implementar una visión a largo plazo, tomando en cuenta que la vía a la costa también sirve de conexión con parroquias y comunidades en crecimiento, como Chongón, Daular y Progreso, que tienen necesidades de conexión con el casco urbano de Guayaquil.

Zurita apuntó que los controles deben ser más intensivos hacia los vehículos que podrían generar más siniestralidad, como los camiones y las motocicletas.

Benítez resaltó la necesidad de volver a la implementación de controles de tránsito, sobre todo de radares en la zona para concienciar sobre los niveles de velocidad a los choferes. “Considero que son necesarios, sobre todo en la vía a la costa, que dejó de ser un acceso hacia los balnearios para convertirse ahora en un sector residencial. Hay que tener en cuenta eso”, enfatizó.

Él resaltó que se hayan puesto dos pasos peatonales nuevos y, además, un semáforo en una zona donde se han presentado incidentes viales en el km 14,5 de la vía a la costa. A la par, los consideró insuficientes debido a la extensión del sector, que tiene otros puntos con necesidades similares.

En su defecto, Benítez dijo que se deben dar mejoras en la transportación pública, en lugar de pensar en una extensión de la Metrovía con carril exclusivo.

“Hay muchísimas personas que trabajan en el sector. Creo que es un problema del transporte: incrementar frecuencias, mejorar el servicio, no sé si de pronto incrementar la señalética o algún control que permita que el transporte público sea más eficiente”, remarcó.

Marcos Mata, residente, expuso que, desde que la competencia pasó a la ATM, se han atendido necesidades clave, como el replanteo de retornos y pasos peatonales. Pero precisó que el número de agentes es insuficiente para las 24 horas del día.

Consideró necesario, entre otras acciones, la construcción de un carril auxiliar en sentido a la costa y reactivar obras complementarias al futuro aeropuerto.

Para Ayala, el crecimiento de la vía a la costa merece una planificación adecuada, ya que el “polo de desarrollo” sigue sin alternativas viales concretas para el congestionamiento.

“Que aproveche su potencial sin comprometer su entorno natural ni la calidad de vida de sus residentes y usuarios. Es necesario que las autoridades revisen prioridades, fortalezcan los controles ambientales, mejoren la movilidad con soluciones reales y aseguren que el desarrollo sea sostenible y ordenado. Los guayaquileños esperamos que esta zona de expansión se convierta en un ejemplo de progreso equilibrado, y no en la repetición de errores ya conocidos”, expuso. (I)