Lali volvió a hacer historia y brilló en su tercer River: Tini vestida de novia, lágrimas y un guiño a Fito Páez

2026/09/27

Lali llegó a su tercer River del año sabiendo que, esa noche, cerraba algo grande. No lo dijo al principio del show, pero lo repitió varias veces sobre el final: ocho estadios en poco más de un año, tres de ellos en el Monumental, agotados todos.

El 26 de septiembre fue la última fecha de “No vayas a atender cuando el demonio llama” y, como suele pasar con los cierres de gira, funcionó como un resumen de todo lo que la artista viene construyendo desde hace un año y medio: pop de estadio, humor, un poco de escándalo calculado y, esta vez, un momento de una honestidad poco habitual en un show masivo.

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Lali en River
Lali Espósito cerró su gira con un tercer show en el estadio de River Plate y completó ocho estadios agotados en poco más de un año (Crédito: RS Fotos)

Toda la semana se había hablado de la posibilidad de lluvia para la noche del show, algo que generaba dudas entre los fanáticos que ya tenían la entrada comprada. Finalmente no sucedió, y Lali no dejó pasar el dato apenas salió al escenario, pasadas las 21: “La buena noticia, entre muchas esta noche, es que no llueve. Vean este clima”. El Monumental, sold out, la recibió con velos de novia improvisados con guirnaldas de luces entre el público (un adelanto de lo que iba a pasar más tarde) y el clásico “ole ole ole, Lali, Lali” que la acompaña desde hace rato.

El show abrió con “Lokura”, bailarines de negro marchando y Lali con un tapado de plumas que se sacó a los pocos segundos. Le siguieron “Sexy”, “Mejor que 2 son 3”, “Tu Novia II” y “N5”, con una coreografía que hizo subir la temperatura desde temprano. Fue un bloque de estética muy cuidada: fuego en la pasarela, pantallas en blanco y negro y unos quince bailarines en escena todo el tiempo. Cuando terminó, corte de luces para el primer cambio de vestuario.

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Lali en River
La cantante despidió la gira No vayas a atender cuando el demonio llama ante un Monumental lleno

Después de un interludio instrumental con cuerdas y vientos, Lali volvió con jean, musculosa blanca y un cinturón de brillos con caída de flecos, en un guiño a la estética dosmilera. Cantó “Obsesión” y “Diva”, más despojada, sin bailarines al principio.

El momento más inesperado del bloque llegó cuando aparecieron el bandoneonista Nicolás Perrone y el cantor Cucuza Castiello para interpretar el tango “Pasional”, de Osvaldo Pugliese, mientras Lali tomaba agua sentada en la escalinata. “Gracias por darle lugar al tango, muchas gracias”, les dijo. Después arrancaron juntos “Morir de amor”, se sumaron dos bailarines de tango y la banda completa, y Lali cerró con un simple “gracias, Buenos Aires” antes de meterse de lleno en “Amor es Presente”.

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El tercer bloque cambió completamente de tono. Sonó un teléfono, la voz de Moria Casán preguntó “¿quiénes son?” y Lali apareció detrás de un diario gigante, con un saco de brillos, para cantar entre bailarines vestidos de traje. Dejó que los propios fans cantaran el icónico verso “que si vivo del Estado” de la canción, y entre risas tiró, al pasar, una frase con humor: “Ya me enojé, esta canción me enoja, estoy para una peleíta, eh”. Bajó al pasillo, le dio un beso al escudo de River en la camiseta de un fan y volvió al escenario transformada en boxeadora para “KO”, con guantes, carteles de “round” y una coreografía de golpes coreografiados. El bloque siguió con “Baum Baum” (y el estadio entero saltando) y terminó con Lali sacándose la corbata y abriendo la camisa para mostrar un corpiño negro con strass, después de que el público le gritara que tenía “mucha ropa”.

Lali en River
El público coreó consignas políticas y acompañó a la artista en un bloque temático que incluyó la voz de Moria Casán

Con la luz de todo el recinto apagada y solo el sonido de su voz, Lali reapareció desde una plataforma que subió desde abajo del escenario, vestida de blanco (con el detalle, visible para quien miraba de cerca, de que no había llegado a abrocharse bien el vestido por atrás) para cantar “Boomerang”. Antes de “Incondicional” hizo una pausa larga para hablar: presentó al Cuarteto Divergente, la banda de violines, viola y cello que la acompaña en este tramo del show, y definió la canción como una forma de explicar lo inexplicable: “¿Cómo explicamos ocho estadios en un poquito más de un año? ¿Cómo explicamos tres River en un mismo año? Solo la incondicionalidad, el sentido de amor, de lo colectivo, puede hacer algo así. Yo no lo entiendo, lo vivo, pero no lo entiendo del todo”. En el medio, también aprovechó para saludar el cumpleaños de su baterista Tomi Luján y presentar a la otra baterista, Caro Cohen.

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Lo que vino después fue, probablemente, el corazón emocional del show. “Perdedor” bajó la energía con un solo de violín al cierre. Antes de “Ego” (uno de los temas más coreados de la noche) Lali habló de la idea de que cada show deja un momento que la banda y el público “se llevan” para siempre. Pero el quiebre real llegó con “No Hay Héroes”: la presentó diciendo que la escribió pensando en “pasar los 30” y sentirse “adulto y a veces solo”, pidió que el público prendiera las linternas de los celulares y terminó cantándola arrodillada en la pasarela, llorando, con el rostro apoyado en el escenario mientras el Monumental coreaba su nombre.

El clima cambió otra vez con la aparición de Miranda! para cantar “Mejor Que Vos”. El dúo fue presentado a través de una emisión de “Lali TV”, el formato humorístico y conceptual que Lali usó en sus redes desde el arranque de esta era para anunciar novedades del álbum y la gira (cambios de fecha, venta de entradas, etc.). Le siguieron “Histeria” y “A Bailar” con Lali ya vestida con un body de la Selección Argentina. Pero el momento más viral de la noche llegó minutos después: Lali volvió a aparecer desde la plataforma vestida de novia junto a Tini Stoessel, también de blanco, para cantar juntas “Like a Virgin”. A la escena se sumó Marilina Bertoldi con su guitarra y terminaron las tres con un beso.

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Lali Espósito y Tini Stoessel impactaron a sus fans en River Plate
Tini Stoessel compartió el escenario con Lali para cantar Like a Virgin y 1AMOR vestidas de novias ante miles de fanáticos

La puesta en escena recreó, de manera bastante literal, la apertura de los MTV Video Music Awards de 2003, cuando Britney Spears y Christina Aguilera salieron vestidas de novias a cantar “Like a Virgin” y Madonna, disfrazada de novio, las besó a las dos arriba del escenario. El chiste tuvo, además, una segunda lectura: tanto Lali (comprometida con Pedro Rosemblat desde enero) como Tini (que anunció en agosto su casamiento con Rodrigo De Paul) se casan antes de que termine el año.

Arriba del escenario, Tini le agradeció el gesto a Lali. Tomó el micrófono y dijo: “Hola, Buenos Aires, ¿cómo están? Qué hermosura estar acá. Gracias por haberme invitado, por darme tu espacio en tu gran fiesta del pop. Para mí es un gran honor estar acá. Lali, te vimos crecer todos los argentinos, fuiste parte de mi casa, de mi living, de mis meriendas. Me acompañaste en muchos momentos desde que soy muy chiquita, y es un honor estar al lado tuyo, cantando con vos, viendo todo lo que lograste. Realmente es una locura, así que muchas gracias”.

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Lali le respondió, emocionada: “Sos preciosa. Esta invitación, como nos dijimos en privado, es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos”, antes de tirar otra histórica de sus frases: “Nos enamoramos, taradas”. Después cantaron juntas “1AMOR”, no sin antes sacarse los vestidos en el escenario y quedar con poca ropa.

Sin Tini, Lali definió el momento con un “el demonio está sacado hoy, eh” y encadenó “Sola” (sin bailarines ni banda, solo con la pista) con “Motiveishon” y “Como Tú”, el tramo más bailable del bloque, que cerró con fuegos artificiales a los costados del escenario.

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Lali en River
Dillom subió al escenario para interpretar la canción 33 junto a la cantante en el tramo de mayor pogo del recital

Antes de “Soy”, un video con drag queens invitadas habló sobre la comunidad LGBT+ y el derecho a “festejar y divertirse” en un contexto hostil. Lali salió a cantar rodeada de unas quince drags, con banderas del orgullo en pantalla. En simultáneo, parte del público aprovechó los cortes del show para entonar cánticos con contenido político dirigidos al gobierno de Javier Milei, algo que ya viene siendo habitual en los shows masivos de artistas pop este año, y más con la historia de idas y vueltas entre la cantante y el presidente.

El cierre del show fue el más “rockero”. Antes de “Fanático”, Lali contó que la fecha no era casual: el 26 de septiembre se cumplían exactamente dos años del lanzamiento de esa canción, “la más importante del álbum”, y definió el cierre como una forma de celebrarlo “en el último River, atendiendo al demonio por última vez”.

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Le siguió “Plástico” y después “33” junto a Dillom, con uno de los pogos más grandes de la noche: ambos bajaron a abrazar al público y se fundieron en un abrazo arriba del escenario mientras Lali le decía “te amo, gordo, gracias”.

Antes de tocar “Ciudad de Pobres Corazones” (un cover de Fito Páez que nunca había cantado en un show propio), Lali hizo una pausa larga para hablar de un tema que no suele aparecer en un show de pop de estadio: “Estoy nerviosa porque no la canté nunca en un show, pero se me apareció pensando en este momento. Porque las últimas semanas estuve leyendo, igual que muchos seguramente, una noticia que me inquietó y me entristeció un montón: que Argentina, que tiene tantos récords bárbaros en el deporte y en el arte, tiene uno que no es nada bueno y es muy doloroso”.

Y continuó: “En los últimos años, y en este momento en particular, la Argentina tiene la mayor tasa de suicidios entre personas de 15 y 34 años, que es la edad de muchos de los que estamos acá. Es muy increíble, porque hoy esa es la principal causa de muerte en los jóvenes. Antes eran los accidentes viales, por ejemplo, y ahora es el suicidio. Y obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad, y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa. Hace dos meses yo perdí a una persona muy, muy querida que se suicidó. Hoy no está acá: en el último River estuvo, y hoy no está acá. Y es muy doloroso que nuestro país esté, lamentablemente, en este ranking del mal. Pensando en esto se me cruzó esta canción tan preciosa, de un artista precioso, y la vamos a hacer para las familias de las personas que lo están pasando mal en esto y en un montón de otras cosas. Por ejemplo, la familia que tiene gente con discapacidad y que se siente muy sola. Así que, desde este escenario, humildemente, le mandamos un beso a las familias que han perdido a alguien que sufrió mucho y que no pudo, y a las personas que están sufriendo todos los días con la dolencia de un ser querido. Para ellos”. El estadio, que un rato antes estaba en pleno pogo, escuchó en silencio.

Después de “Pendeja” y “Payaso”, Lali se despidió con un discurso largo en el que agradeció a la producción, habló de cuánto le “cambió la vida” hacer ocho estadios en un año y cerró con “No Me Importa”, que generó, probablemente, el pogo más grande de la historia del pop nacional argentino, con un guiño final al “Ji ji ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El video que cerró la noche en pantalla dejó una frase pensada para generar ruido. Con el logo de Lali TV, se vio un televisor antiguo con el símbolo de la gira en la pantalla y al audio: “Aún no sabemos si Lali es la heroína que demanda la era o la mayor delincuente de la que se tenga memoria... y una cosa más, la más importante...”, cortada justo ahí, a propósito.