Las cinco dimensiones de la visibilidad y el impacto de la investigación

2026/08/09

Ebrahim, Nader Ale. “Measure What Matters: The Five Dimensions of Research Visibility & Impact”. LinkedIn, 2026. Artículo original en LinkedIn

El artículo plantea la necesidad de superar una concepción excesivamente limitada del impacto de la investigación científica, tradicionalmente vinculada al número de citas, el índice h, el factor de impacto de las revistas o la posición de una publicación dentro de determinados rankings bibliométricos. Aunque estos indicadores continúan siendo útiles para conocer la influencia académica de un trabajo, el autor sostiene que no permiten captar por sí solos todas las formas en que una investigación puede generar valor.

Un artículo puede recibir pocas citas y, sin embargo, ser ampliamente leído, descargado, compartido en redes académicas, utilizado por profesionales, incorporado a documentos institucionales o contribuir a una determinada política pública. Del mismo modo, una investigación puede alcanzar una elevada visibilidad antes de que su impacto bibliométrico sea apreciable, debido al tiempo que normalmente transcurre entre la publicación de un trabajo, su lectura, su utilización por otros investigadores y la aparición de nuevas citas. Por ello, la evaluación de la investigación debería contemplar un conjunto más amplio de evidencias que permita observar tanto su influencia académica como su circulación, visibilidad, utilización y repercusión social.

La propuesta se articula en torno a cinco dimensiones que permiten construir una imagen más completa del impacto de la investigación: las citas, la visibilidad, la calidad o relevancia del canal de publicación, el impacto social y la colaboración.

La primera dimensión continúa siendo el impacto bibliométrico, que puede analizarse mediante indicadores como las citas totales, el índice h, el Field-Weighted Citation Impact (FWCI) y la proporción de trabajos que se sitúan entre los artículos más citados de su campo. La importancia del FWCI reside especialmente en que permite contextualizar las citas en función de la disciplina, el año de publicación y otros factores que influyen en los patrones de citación. Esto resulta fundamental porque no todas las áreas científicas tienen las mismas prácticas de citación y, por tanto, no resulta adecuado comparar directamente el número de citas de investigadores pertenecientes a disciplinas muy diferentes. El artículo defiende así una utilización más contextualizada de los indicadores bibliométricos, evitando convertir una métrica aislada en una representación completa del valor de una investigación.

La segunda dimensión corresponde a la visibilidad. Una investigación difícilmente puede generar impacto si sus potenciales lectores no pueden descubrirla. En un sistema científico caracterizado por un crecimiento constante de la producción académica, publicar un artículo ya no garantiza que este sea encontrado y leído por las personas que podrían beneficiarse de sus resultados. La visibilidad depende de factores como la presencia en bases de datos, repositorios institucionales, perfiles académicos, identificadores persistentes, buscadores especializados y plataformas de comunicación científica. También adquieren importancia las descargas, las visualizaciones y otras evidencias de uso. Desde esta perspectiva, la publicación es solamente el comienzo del proceso de impacto: primero es necesario que el trabajo sea descubrible, después que sea leído y utilizado y, finalmente, que pueda generar nuevas investigaciones, colaboraciones o aplicaciones. La visibilidad se convierte, por tanto, en una condición previa para muchas de las demás formas de impacto.

La tercera dimensión está relacionada con la calidad y relevancia del canal de publicación. El prestigio de una revista, su posición dentro de una determinada categoría científica y los indicadores bibliométricos asociados a ella continúan teniendo importancia en el ecosistema académico, aunque el autor advierte implícitamente frente a la tendencia de utilizar el prestigio de la revista como sustituto de la evaluación del propio artículo. Un trabajo científico no adquiere automáticamente una determinada calidad por el simple hecho de aparecer en una revista prestigiosa, del mismo modo que una investigación relevante no debería quedar infravalorada exclusivamente porque haya sido publicada en un canal con menor impacto bibliométrico. La evaluación responsable requiere distinguir entre las características del vehículo de comunicación y las evidencias concretas de influencia de cada investigación. Esta distinción resulta especialmente importante en un contexto en el que las políticas de evaluación científica están avanzando hacia modelos que intentan valorar los resultados y contribuciones de los investigadores de una manera más amplia.

La cuarta dimensión corresponde al impacto social, una cuestión cada vez más relevante dentro de las políticas contemporáneas de investigación. El conocimiento científico no produce necesariamente su principal efecto dentro de las universidades o centros de investigación. Puede influir en políticas públicas, organizaciones, empresas, profesionales, instituciones educativas, medios de comunicación y ciudadanos. Las altmétricas pueden aportar información complementaria para observar parte de esta circulación, especialmente cuando un trabajo recibe atención en redes sociales, medios digitales, blogs, plataformas académicas o espacios de comunicación científica. Sin embargo, la mera acumulación de menciones no debería confundirse automáticamente con impacto. Una gran cantidad de atención puede indicar visibilidad, pero el impacto requiere evidencias de utilización, influencia o transformación. La cuestión esencial consiste, por tanto, en identificar qué ocurre con el conocimiento una vez que abandona el circuito estrictamente académico y llega a otros públicos y contextos de aplicación.

La quinta dimensión se refiere a la colaboración, especialmente a la colaboración internacional. La investigación contemporánea se desarrolla cada vez con mayor frecuencia mediante redes que conectan investigadores, universidades, centros de investigación y países diferentes. La colaboración puede ampliar la circulación de los resultados, facilitar el intercambio de conocimientos, favorecer nuevos proyectos y aumentar las posibilidades de que una investigación sea conocida y utilizada en contextos diferentes. La tasa de colaboración internacional constituye, por ello, un indicador que ayuda a comprender la dimensión relacional de la investigación. No se trata únicamente de contabilizar cuántos autores participan en un artículo, sino de observar hasta qué punto la investigación forma parte de redes científicas amplias y diversas. La colaboración puede convertirse además en un mecanismo para incrementar tanto la visibilidad como la influencia posterior de los resultados.

A partir de estas dimensiones, el autor propone considerar un conjunto de indicadores que combina bibliometría tradicional, datos de uso, visibilidad digital, acceso abierto, altmétricas y colaboración. Entre ellos aparecen el FWCI, las citas totales, el índice h, la proporción de trabajos situados entre el 10 % más citado, la identificación de trabajos altamente citados, el porcentaje de publicaciones en acceso abierto, las descargas y visualizaciones, el Altmetric Attention Score, la colaboración internacional y el crecimiento de las citas. La importancia de esta combinación reside precisamente en que ningún indicador individual pretende explicar por sí solo el impacto de una investigación. El objetivo es construir un perfil multidimensional que permita responder a preguntas diferentes: cuánto se cita un trabajo, quién lo encuentra, quién lo lee, dónde circula, qué atención recibe, con quién se conecta y qué utilización puede tener más allá del ámbito académico.

Esta perspectiva resulta especialmente coherente con la evolución de la ciencia abierta y con los cambios que está experimentando la comunicación científica. El acceso abierto, los repositorios institucionales, los identificadores persistentes como ORCID y la disponibilidad de metadatos estructurados facilitan que las investigaciones puedan ser descubiertas y utilizadas por comunidades mucho más amplias. La publicación deja de ser así un acontecimiento aislado para convertirse en una etapa dentro de un ciclo de comunicación que incluye producción, publicación, descubrimiento, lectura, reutilización, citación, difusión y aplicación. En este contexto, la visibilidad adquiere un valor estratégico porque permite que los resultados lleguen a públicos que probablemente nunca habrían encontrado el artículo a través de los canales tradicionales.

Para las bibliotecas universitarias, esta propuesta tiene importantes implicaciones. Los servicios bibliotecarios pueden desempeñar un papel activo en la mejora de la visibilidad y el impacto de la investigación mediante el asesoramiento sobre repositorios, acceso abierto, ORCID, perfiles académicos, metadatos, identificadores persistentes y estrategias de difusión. También pueden ayudar a los investigadores a interpretar correctamente los indicadores bibliométricos y altmétricos, evitando usos simplistas o inadecuados de las métricas. De esta manera, la biblioteca se convierte no solo en un servicio de acceso a la información científica, sino también en un agente de apoyo a la comunicación, evaluación y difusión de la investigación. La alfabetización bibliométrica y la formación en ciencia abierta adquieren así una importancia creciente dentro de los servicios de apoyo a la investigación.

La aparición de la inteligencia artificial introduce además una nueva dimensión en esta cuestión. Los investigadores dependen cada vez más de sistemas automatizados para descubrir literatura, resumir documentos, identificar conexiones entre trabajos y localizar información relevante. Esto significa que la descubribilidad de una investigación ya no depende exclusivamente de que aparezca bien posicionada en una base de datos tradicional. Los metadatos de calidad, los identificadores persistentes, la accesibilidad del texto completo y una adecuada estructuración de la información pueden influir también en la capacidad de los sistemas digitales y de IA para localizar y recomendar determinados trabajos. La visibilidad científica empieza, por tanto, a adquirir una dimensión algorítmica: una investigación debe ser no solo visible para los investigadores, sino también suficientemente accesible y estructurada para los sistemas que participan cada vez más en los procesos de descubrimiento científico.

El artículo propone pasar de una visión de la investigación basada fundamentalmente en la pregunta “¿cuántas citas ha recibido?” a una perspectiva mucho más amplia: “¿cómo circula, quién la descubre, quién la utiliza, con quién se conecta y qué efectos produce?”. Las cinco dimensiones —impacto de las citas, visibilidad, calidad del canal de publicación, impacto social y colaboración— permiten construir una imagen más rica y equilibrada del valor de la actividad científica. La principal aportación de este enfoque consiste en recordar que el impacto no comienza cuando aparece una cita ni termina cuando se publica un artículo. Se desarrolla a través de un proceso en el que la investigación debe ser descubierta, leída, compartida, conectada con otros trabajos, incorporada a nuevas investigaciones y, cuando sea posible, utilizada para generar conocimiento, innovación o beneficios sociales.