
La digestión no empieza necesariamente cuando el primer bocado llega a la boca, puesto que el organismo puede comenzar a prepararse antes y algunos hábitos sencillos, tanto en los minutos previos como durante la propia comida, pueden ayudar a favorecer ese proceso. La forma en la que respiramos, el ritmo al que comemos o el nivel de atención que prestamos a los alimentos son algunos de los aspectos que conviene tener en cuenta cuando buscamos sentarnos a la mesa con más calma.
Frente a las comidas rápidas y llenas de distracciones, introducir pequeños cambios puede contribuir a hacer de ese momento una experiencia más pausada y consciente. No se trata de transformar por completo las rutinas, sino de prestar atención a determinados gestos que normalmente pasan desapercibidos: respirar de una determinada manera, dedicar más tiempo al primer bocado o dejar a un lado el teléfono antes de empezar a comer. Son acciones sencillas que pueden incorporarse fácilmente al día a día.
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Así lo explica la doctora Sara Marín, conocida en redes sociales como @uncafecontudoctora, que señala tres pautas que recomienda para “potenciar el nervio vago” y, según explica, mejorar la digestión y evitar una mayor sensación de hinchazón. Sus propuestas se centran en la respiración, en masticar con calma desde el primer bocado y en reducir el uso del móvil antes de comer para prestar atención a los alimentos y a sus estímulos.
El primer consejo de Marín se centra en la respiración. En concreto, recomienda prestar atención a la duración de la inhalación y la exhalación antes de comer. Su pauta es sencilla: “respira en cuatro y exhala en seis”.
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La propuesta consiste, por tanto, en realizar una inspiración de cuatro segundos y prolongar la salida del aire durante seis. La doctora incluye esta práctica entre las tres medidas que, en su opinión, ayudan a “potenciar el nervio vago” y a preparar el organismo para la digestión.
El segundo consejo pone el foco en algo tan cotidiano como masticar. Marín propone prestar especial atención al comienzo de la comida: “Cuando te sientes con la comida, mastica 20 veces el primer bocado y descansa 30 segundos hasta el siguiente”.
Más que comer deprisa y encadenar un bocado con otro, la recomendación invita a introducir una pausa deliberada. Contar las masticaciones del primer bocado puede servir como recordatorio para ralentizar el ritmo y tomar conciencia del proceso de comer.
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El tercer hábito tiene que ver con las distracciones. La doctora Marín aconseja “dejar el móvil 15 minutos antes” de empezar a comer y dedicar ese tiempo a prestar atención a los alimentos. La razón que ofrece está relacionada con la fase previa a la ingesta. Según explica, “antes de empezar a comer, ya estás fabricando enzimas digestivas con solo oler el alimento”. Y añade: “Olerlo y verlo, ya empieza la digestión”. Por eso, considera que “la digestión empieza antes de que tú te comas el primer bocado”.
Su propuesta para esos minutos previos es sencilla: apartar el teléfono y centrarse en los estímulos relacionados con la comida, como el olor o el contacto con los alimentos. “Así que si dejas el móvil quince minutos antes, te centras en oler y tocar el alimento”, concluye.
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