Las últimas 48 horas con vida de Juanpere, del golpe con un radiador a la extraña plegaria de su pareja: “Si no estás aquí, estarás…”

2026/09/30

Día 24 de diciembre de 2025. Belén López Granados, de 64 años, llega a la casa vacacional que el prestigioso arquitecto Josep Juanpere i Miret, de 72, tiene a los pies de la pista de esquí de Baqueira-Beret por la tarde. La pareja mantiene una relación desde hace un par de años y, aunque ella reside en Madrid y él en Barcelona, suelen pasar tiempo juntos, como es el caso de la Navidad.

A la cena de Nochebuena que celebran asisten ellos dos y el sobrino de Juanpere. Este es el familiar directo más cercano que tiene el arquitecto junto a un hijo fruto de su único matrimonio. Según se leerá nueve meses después en el auto judicial que decretará la libertad provisional para Belén López bajo la fianza de 80.000 euros por la muerte de Juanpere, al final de la cena él comienza a sentirse enfermo. Parece que algo de lo que han comido no le ha sentado bien. «Por la noche, indiciariamente, ambos dos cenan en compañía del sobrino del fallecido, el señor A. I. Al momento del postre, el señor Juanpere se empieza a encontrar indispuesto, y, a causa de lo que parece ser estado de debilidad se desploma, dándose un golpe en la cabeza contra un radiador de metal. Por ello, el fallecido es llevado al hospital para ser examinado», recogerá el auto judicial.

Juanpere ingresa de urgencias en el hospital de Vielha. Pasa unas horas en observación y recibe el alta. Según declarará el sobrino del arquitecto, que acompaña en esta tesitura a la pareja, en el «momento de ser dado de alta del hospital por la indisposición alimentaria y el golpe en la cabeza, su tío se encontraba normal dentro de su indisposición, consciente y hablaba con normalidad».

La reconstrucción que hará el juez instructor de los hechos determinará que debido al mal estado en el que estaba la vivienda de Juanpere por «el patrón de vómitos e indisposición» que provocaron su traslado al hospital, Belén «reserva tres habitaciones en el hotel AC Baqueira. Entre ellas, una conjunta para ella y señor Juanpere, y otra para el señor A. I.».

Al día siguiente, 25 de diciembre, día de Navidad, con el domicilio ya adecentado, la pareja deja el hotel y regresa sola a la vivienda de Baqueira. Según declarará el sobrino, se trata de la última vez que ve con vida a su tío. Antes de despedirse, le hace una petición a Belén: «Que le comunicara cualquier circunstancia que ocurriera con su tío, a lo que la investigada respondió en sentido afirmativo». El sobrino, siempre según lo que recogerá el auto judicial de su declaración, nunca recibe una llamada de Belén alertándole de cualquier problema con su tío.

El mismo 25 de diciembre «sobre las 21.00 horas», el sobrino comunica con Belén para interesarse por cómo evoluciona la salud de su tío. «Llama al teléfono de la investigada, y ésta le manifiesta que su tío se encuentra mejor; sin embargo, el señor A. I. y el fallecido no llegan a intercambiar palabras directamente».

Una vez en la casa de Baqueira, Juanpere, a quien su pareja y otros testigos describirán como «una persona sana, acostumbrada al deporte y a una vida ordenada», no ingiere prácticamente nada. Su dieta se limita, detallará el auto judicial, «a pequeñas cantidades de agua acompañada de sobres de suero».

El 26 de diciembre, dos días después de la indigestión y el golpe con el radiador, el arquitecto se encuentra «apático y sin fuerzas». Nada de esto sabe el sobrino, recoge el juez en su auto, puesto que sus llamadas a Belén para preguntar por él no tienen respuesta. «Intentó contactar en varias ocasiones telefónicamente sin éxito. Al no recibir respuesta, finalmente decidió acudir al domicilio, a donde se desplazó acompañado de otra persona».

Belén explicará en su declaración que ese día tiene su teléfono personal «en silencio». El móvil de Juanpere por su parte, «pese a estar activo para poder recibir y enviar llamadas», no registra «ninguna actividad» durante los días 25 y 26 de diciembre.

Cuando el sobrino, ante la falta de noticias de Belén y de su tío, acude a la vivienda de Baqueira nadie le abre. «Llama a la puerta y no recibe ningún tipo de respuesta. Asimismo, intenta acceder al domicilio con unas llaves de las que disponía legítimamente. Dicho intento fue infructuoso, dado que, según relató el señor A. I., había unas llaves puestas por dentro», recogerá sus movimientos el auto judicial. «Finalmente, dada la situación de urgencia que percibía el señor A. I., declaró que logra acceder al domicilio por el método de la radiografía. Una vez dentro del domicilio, escucha a la investigada decir : 'Si estás aquí, estarás; si no, no estás'. Cabe añadir que, según el señor A. I., la investigada intentó que no accediesen a la habitación, siendo dicho intento infructuoso.

Una vez dentro, el señor A. I. pudo ver a su tío tumbado en el suelo, sin aparentes síntomas de vida, razón por la cual un acompañante en ese momento, a petición del señor A. I., llama a los servicios de emergencia, servicios estos que fueron los que acudieron en primer lugar al sitio de los hechos. No consta ninguna llamada anterior a los mismos por parte de la investigada».

El juez instructor destacará en su auto como «relevante» «la manifestación espontánea que, indiciariamente, habría realizado la señora López una vez se encontraba presente en el domicilio el operativo de Emergencias: 'Me quería casar con él y él no quería casarse'».

«La causa de fallecimiento parece ser una parada cardiorespiratoria, si bien se aprecian, a lo ancho de todo el cuello, una serie de heridas compatibles con empleo de fuerza externa», añadirá el auto judicial en relación a unas marcas que el entorno de la investigada achacan a la caída que el arquitecto sufrió dos días antes y en la que se golpeó en la zona la cabeza.

«Podría haber incurrido en un delito de homicidio, bien en su modalidad omisiva, al apreciar como empeoraba el estado de salud el señor Juanpere sin llevar a cabo ningún tipo de conducta para evitarlo, o en su modalidad activa, precipitando el fallecimiento. En abstracto las penas podrían llegar a 15 años de prisión», concluirá el juez dejando abierta dos hipótesis a las que se une otra gran incógnita aún sin conocer: ¿Cuándo falleció Juanpere?, ¿cuánto tiempo pasó sola Belén con su cadáver?