Leonidas Drouet Mármol: Libertarios y liberalismo | Columnistas | Opinión

2026/09/11

11 de septiembre, 2026 - 07h00

El libertarismo, como corriente política y filosófica, busca reinterpretar y aplicar los principios del liberalismo clásico en el contexto actual. Sin embargo, se aleja de las raíces del liberalismo clásico, distorsionando sus ideales fundamentales. En el mundo hay más de 60 movimientos políticos afines al libertarismo. El primero, fundado como tal en 1971, en los Estados Unidos de América. Otro, La Libertad Avanza, fue el primero en alcanzar el Gobierno en el mundo en Argentina con Javier Milei.

Los libertarios se presentan como los verdaderos defensores del liberalismo clásico, argumentando que los contemporáneos no logran proteger adecuadamente las libertades individuales y los derechos de propiedad.

Este enfoque puede ser visto como una simplificación excesiva. La tradición del liberalismo clásico incluye una preocupación por el bienestar social y la responsabilidad colectiva, aspectos que a menudo son minimizados por el libertarismo.

La filosofía libertaria enfatiza el individualismo. Promueve la idea de que cada persona es responsable de su propia subsistencia. Esta visión puede parecer atractiva en teoría, pero en la práctica puede resultar en una falta de solidaridad y apoyo social.

La noción de que cada individuo debe valerse por sí mismo ignora la realidad desde las desigualdades estructurales y las circunstancias que pueden limitar las oportunidades de muchos. Al rechazar cualquier intervención estatal destinada a atender las necesidades colectivas, el libertarismo corre riesgo de dejar desprotegidos a los más desfavorecidos.

Ahí está la diferencia con el liberalismo económico. Adam Smith, en 1776, no propuso un mercado sin Estado; propuso un Estado árbitro. Que garantice propiedad, contratos, justicia y que evite monopolios.

El mercado con su sistema de precios genera riqueza. Pero necesita instituciones fuertes para que la libertad no sea solo del más fuerte. El liberalismo evolucionó hacia eso. La economía social de mercado. Acepta su intervención limitada para corregir fallos.

La postura libertaria hacia el Estado de bienestar desconoce que este tipo de intervención es necesaria para proteger los derechos básicos de la población. Los pilares del Estado de bienestar, sanidad, educación y asistencia familiar, son fundamentales para garantizar una vida digna y equitativa.

Al rechazar estas responsabilidades, el libertarismo se coloca en oposición a un enfoque más holístico que busca el bienestar común. La falta de atención a los principios éticos que fomentan la solidaridad y la responsabilidad social puede llevar a fragmentación de la sociedad y al momento de la insatisfacción y del descontento.

Mientras que la defensa de las libertades individuales es importante, es igualmente crucial reconocer la interdependencia de los miembros de una sociedad. Las filosofías políticas que ignoran esta interrelación están condenadas a fracasar. Ya que la estabilidad social y el bienestar común son esenciales para prosperidad de todos. En Ecuador prima el liberalismo económico.

En conclusión, ¡todo libertario es liberal pero no todo liberal es libertario! (O)