Lima podría experimentar un terremoto hasta 32 veces más potente que los ocurridos este miércoles en Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia, de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente, que provocaron al menos 164 muertos y 971 heridos, además de 30 réplicas.
El doctor en Ciencias de la Tierra, Patricio Valderrama, explicó este jueves en diálogo con Canal N que la capital peruana no solo está expuesta a un sismo de mayor magnitud, sino que también presenta condiciones estructurales y demográficas que aumentarían el impacto, considerado ya catastrófico.
“La comparación es bastante terrorífica. En Lima se espera un (terremoto de) 8.8. El mayor aquí ha sido, ha sido siete punto cinco. Eso quiere decir que un 8.8 es más o menos 32 más fuerte que uno de 7.5”, indicó el experto, al señalar que la densidad poblacional y la antigüedad de las edificaciones incrementan la vulnerabilidad.
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Por su parte, Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), sostuvo que la posibilidad de enfrentar eventos sísmicos complejos permanece latente en la región, y recordó que fenómenos similares han afectado a otros países del cinturón de fuego del Pacífico, como Japón y Venezuela, lo que revela un patrón de riesgo para Perú.
“Lima tiene una infraestructura mucho más antigua que Caracas y Puerto Cabello, que están lejos del epicentro. El epicentro en el Perú sería mucho más cercano”, expresó antes de remarcar que la sobrepoblación agrava el pronóstico.
“Creo que 13 millones de personas en un área tan pequeña que equivaldría solamente a la Zona Roja, no nos da un pronóstico muy positivo de lo que ocurriría”, añadió.
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Tavera mencionó, sin embargo, que la vulnerabilidad de la ciudad responde a diversos factores. “No es una definición sencilla. Es la suma de la calidad de los suelos, la calidad de las construcciones, la antigüedad de las viviendas y el uso del suelo”, explicó.
Precisó que en sectores como Lomo de Corvina (Villa El Salvador), considerada la zona más vulnerable de Lima frente a un sismo de gran magnitud, y parte de Ventanilla, el riesgo es mayor debido a la composición del terreno. Además, refirió que los barrios autoconstruidos y las viviendas ubicadas a lo largo de ríos y cerros presentan un peligro adicional, al igual que los distritos con alta densidad de población.
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“La aceleración del suelo ha sido muy intensa en el área de Caracas, ha llegado a valores de cuatrocientos centímetros por segundo al cuadrado. En el 2007, Lima se sacudió con valores de ciento cincuenta centímetros por segundo al cuadrado. Estamos hablando que más o menos tres veces el nivel de sacudimiento del suelo”, detalló.
El especialista subrayó que esta diferencia resulta clave para la resistencia de las estructuras, ya que “no han sido capaces de soportar ese sacudimiento y eso es lo que ha generado el daño”.
Equipos de rescate, autoridades y ciudadanos voluntarios en Venezuela redoblan los esfuerzos de búsqueda de sobrevivientes entre numerosas edificaciones colapsadas.
Después de una noche y madrugada marcadas por al menos 30 réplicas, la luz del día dejó en evidencia la dimensión de una emergencia que tiene como principal protagonista al estado costero de La Guaira, donde está ubicado el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, el principal del país y que sirve a Caracas.
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Vivir en una zona de alta actividad sísmica exige que toda la población conozca las pautas esenciales de prevención. El paso inicial consiste en organizar una estrategia con el entorno cercano y equipar la mochila de emergencia con artículos de primera necesidad para las primeras 24 horas. Reconocer los lugares estructuralmente más resistentes dentro de los inmuebles resulta indispensable para proteger la vida de manera oportuna.
Al comenzar el temblor, se debe priorizar una evacuación ordenada hacia las áreas externas asignadas por las autoridades locales. En caso de encontrarse en pisos elevados donde no se pueda salir de inmediato, la recomendación es refugiarse en los espacios de protección interna, manteniendo la distancia de vidrios u objetos pesados. Evitar correr de forma desordenada reduce el riesgo de caídas y lesiones graves.
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Luego del evento sísmico, es vital examinar que las conexiones de servicios básicos no presenten daños ni riesgos latentes de cortocircuito. Las telecomunicaciones suelen colapsar, por lo que se aconseja el empleo de mensajería instantánea y el marcado del canal de emergencia 119 para reportar el estado de salud. Escuchar las transmisiones de radio informativas ayudará a conocer los puntos de asistencia y albergues temporales habilitados.