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Pa amb tomàquet. Leche de vaca-vaca. El Colacao muy mezclado. Ganarse a las gallinas buenas para que te cedan sus huevos más bestias y que te haga la tortilla la abuela... Botifarra y llonganissa. Y cansalada. Coca de samfaina. Coca sin samfaina. Solo samfaina. Pan daliniano. Las habas, buag, ¡otra vez no!, ¡no puedo, no las quiero rehogadas! Abrir la nevera sin permiso y con el bañador escupiendo agua... Robar sorbos al café prohibido y encontrarlo demasiado ácido. Y maldecir el vino pajizo nacido abajo, en el garaje, porque huele a fuel y sabe a vinagre... ¡Pisar el cuarto del teléfono y ganarse una torta de pueblo cuando solo querías llamar a tu madre!

Ensalada más que verde. Cebolla presumida en rosa, incapaz de despertar una lágrima. Y un señor tomate brillando en rubí, que él sí te hace sollozar al instante, aunque digan que es solo fruta hinchada. Esquivarás melocotones, naranjas, la uva. Y, agggg, las peras y esa sandía que cruje cuando está tan helada. Pero más y sobre todo ese pollo que la tieta Antònia pela con un clac que te mata. Le retuerce el pescuezo. ¡Dios! Lo desnuda. Lo deshuesa. Un charco granate en el corral de la enorme casa. ¡Ahora te ahoga la pena!
Correr como un chico cejijunto... Querer ser adulto y odiar ser niña en un verano de fuego
Ese peine que araña. Un chorro de Nenuco que podría ahogar al burro. La raya rompiéndote el cráneo. Sopa de tomillo. De ajo y romero. Grosella dura como la piedra del patio. Y un jardín amarillo y contento con el desparrame de su limonero hinchado. Cuartos para bicis, motos, y dos 600 y un 1500, tractores y motos, biscuters y todas esas cosas de los hombres de la casa que antes cuidaron caballos y vacas y diría que hasta cerdos...
Almendras, nueces y avellanas. Durmiendo en sus camas del suelo. Y (tus) tomates compactando su futuro sabor madurado. Montañas de arbequinas anunciando su aceite de locos...
De vostè a los abuelos. De vos a los más viejos. ¿Tanto cuesta? ¡Los niños de ciudad, además de forasters, fuimos groseros! Querer ser adulto. Correr como un chaval cejijunto. Odiar ser niña en un verano de fuego. Hacer la digestión. No hacerla. Simular que ya está hecha. Odiar la Polla-rossa, la masía revieja del defora cuyo nombre prohibido, dicen, honora a la rubísima joven que parió al albino de tu abuelo. Columpiarte en la rueda de su higuera. Caerte de su rama más alta que la luna.
Partirse la rodilla y de risa. Querer que acabe el verano y suplicar que no pase nunca. Y no poder olvidarlo.

Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado