Los docentes ven el resultado de las PISA en las aulas de la Región | El Dia

2026/09/09

Los nuevos resultados de las evaluaciones PISA volvieron a encender las alarmas en la Región. La foto que arrojó la medición internacional vuelve a posicionar a la Argentina en una zona crítica. ¿Se refleja este deterioro en los colegios de La Plata? ¿Es posible revertir el panorama cuando un estudiante alcanza los 15 años? Docentes y directivos analizaron el contexto en el que se entrecruzan los efectos postpandémicos, la aplicación del nuevo Régimen Académico bonaerense y la falta histórica de acuerdos pedagógicos de largo plazo.

Para Facundo Stazi, docente y coordinador pedagógico, resulta complejo construir una visión panorámica que compare qué sabían hacer los jóvenes hace dos décadas frente a las capacidades de los adolescentes actuales. “Si la pregunta es si los docentes percibimos que muchos adolescentes de 15 años no pueden hacer la O con un vaso, creo que vas a encontrar una enorme cantidad de profesores dispuestos a responder que sí: que las dificultades existen y que se ven todos los días en el aula”, analiza Stazi. No obstante, remarca que la queja docente no es contra la prueba en sí, sino contra las deficiencias del sistema: la falta de acompañamiento, el debilitamiento de la autoridad pedagógica y la ausencia de políticas públicas continuas.

Respecto a las PISA, Stazi aclara que, si bien sirven para detectar desigualdades y compararse en perspectiva, no aportan la respuesta sobre el proyecto educativo nacional. “El problema argentino es más profundo: no sabemos con claridad a qué estamos jugando. No contamos con acuerdos sostenidos acerca de qué deberían aprender todos los estudiantes, cómo vamos a comprobarlo ni qué decisiones tomaremos cuando esos aprendizajes no sucedan”, sostiene. A su entender, Perú, Chile o Brasil lograron sostener mejoras progresivas en ciertas áreas porque definieron una hoja de ruta y la mantuvieron en el tiempo.

Según el estudio de carácter internacional, 8 de cada 10 estudiantes no alcanzó las habilidades básicas que se espera a los 15 años en un área clave como matemática.

“CAUTELA”

Por su parte, Ana María García Munitis, directora del Colegio Nacional de la UNLP, coincide en la necesidad de abordar los datos con cautela y rigor contextual. “Es una discusión eterna el valor de las pruebas PISA. Hay una baja general en el rendimiento de los estudiantes, pero también habría que ver qué es lo que estamos midiendo y cómo lo estamos midiendo. La baja no es exclusiva de la Argentina; atraviesa a toda América Latina y a países de Europa como España”, señala y agrega: “Hay muchas variables que inciden. Los estudiantes han cambiado y hay que hacer un análisis detenido sobre por qué se dan estos resultados antes de emitir un juicio definitivo”.

Francisco Silvosa, docente en escuelas secundarias privadas de la Ciudad, indica que el formato de educación secundaria exige un nivel de autonomía para el cual muchos jóvenes de 15 años no están preparados. “El nuevo régimen implica que la repitencia ya no está más, sino que tiene que ver con recursadas. Cuando un estudiante se lleva más de cuatro materias, las tiene que recursar, y eso genera que se vaya atrasando con respecto a su camada”, explica y agrega: “Si bien la medida buscaba evitar el abandono escolar, en la práctica genera tensiones en aulas sobrepobladas y con poca infraestructura de apoyo. No hay inversión ni roles suficientes para sostener esta exigencia. Todo cae sobre la docencia en aulas de 30 o 40 estudiantes. No se puede garantizar que las trayectorias educativas se atiendan de forma real”, advierte el docente.

Silvosa remarca una paradoja: “Se quiere seguir sosteniendo la permanencia, pero baja la calidad de la enseñanza por falta de equilibrio. Y eso repercute directo en el docente”.

“NO ES UNA NOTICIA MÁS”

Desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la República Argentina (Aiepa) se analiza que “el deterioro es grave porque no solo hay una caída sostenida en los aprendizajes sino también en los indicadores de convivencia escolar y ausentismo”.

Si bien el retroceso es a nivel global y regional, reaccionar frente a una tabla de posiciones sobre 91 naciones donde en lectura Argentina figura en el puesto 62, en matemática 75 y en ciencias en el lugar 71, “nos interpela como sociedad”, se señala desde la entidad que integra a escuelas en la Ciudad.

También indicaron que la magnitud de los desafíos debe generar política educativa: “Para revertir esta situación es necesario fortalecer el vínculo con las escuelas, reducir el ausentismo de los alumnos, mejorar las condiciones materiales y educativas de las escuelas y que las políticas educativas de estado tengan coherencia y compromiso real para darle a cada joven las herramientas necesarias para desarrollarse en un mundo en permanente transformación”.

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