Los griegos ya predijeron el eclipse

2026/08/08

Atenas es una ciudad que merece una visita en cualquier momento del año. Cuna de nuestra civilización, ofrece una experiencia única de inmersión histórica a través de sus monumentos milenarios, museos, yacimientos arqueológicos y una mezcla, que sigue viva, de cultura helénica, romana, bizantina y otomana.

La Acrópolis -la construcción de la antigüedad más importante del mundo occidental-, con el Partenón y el Ágora, en el centro histórico, son los imprescindibles al viajar a la capital griega.  Los monumentos y santuarios que jalonaban esta ciudad (polis, en griego) están coronados por el Partenón, el majestuoso templo dórico de mármol blanco. 

El mecanismo de Anticitera representaba los días y meses del año, las constelaciones del zodíaco y la posición del Sol y de la Luna

El Ágora antigua, la plaza donde se reunían los atenienses y filósofos como Sócrates exponían sus ideas, es otra de las estrellas de la urbe. Se encuentra cerca de Plaka y Monastiraki, donde las calles están repletas de vida. En esta zona, al igual que en los barrios cercanos, encontramos multitud de museos dedicados a la arqueología, la cultura clásica y el arte.

Algo eclipsado por tal monumentalidad, merece la pena visitar el pequeño museo de Herakleidon, un centro especialmente indicado para los amantes de las matemáticas, la física y la tecnología. Situado en una callejuela céntrica, ofrece un compendio muy interesante de los principales descubrimientos desarrollados por la antigua Grecia presentados de forma muy didáctica, lo que permite entender cada uno de los inventos y su aplicación posterior.

Engranajes y eclipses

Fragmento principal del mecanismo de Anticitera, hallado en un barco hundido frente a las costas griegas

Fragmento principal del mecanismo de Anticitera, hallado en un barco hundido frente a las costas griegasCreative Commons (CC BY-SA 3.0)

Una de las piezas estrella del museo de Herakleidon es el mecanismo de Anticitera, una computadora analógica con una increíble capacidad técnica. Fue construido hace dos mil años y era capaz de calcular de manera muy precisa la posición del Sol y de la Luna, así como la de los planetas. El artilugio calculaba las fases de la Luna, predecía eclipses solares y lunares, y, de acuerdo con la fijación del calendario y los astros, marcaba las fechas en las que debían celebrarse los Juegos Panhelénicos (entre ellos, los Juegos Olímpicos).

El mecanismo de Anticitera contenía al menos 30 engranajes y siete punteros. A través de discos concéntricos se representaban los días y meses del año, las constelaciones del zodíaco y la posición del Sol y de la Luna. Todo estaba previsto, incluso la inclusión de los años bisiestos, ya que el mecanismo anual se podía quitar y, cada cuatro años, se movía hacia atrás un agujero en la rueda dentada con el fin de incluirlos. Calculando las posiciones del Sol, la Tierra y la Luna podían predecir con gran precisión los eclipses.

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El engranaje estaba dentro de una caja de madera con dimensiones aproximadas de 30 x 20 x 10 centímetros (un poco más grande que una tablet). El mecanismo original de Anticitera se encontró en los restos arqueológicos de un barco naufragado en la costa de la isla griega de Anticitera descubierto en 1900. Aunque estaba corroído, fragmentado y calcificado tras veinte siglos en el fondo del mar, cambió totalmente la visión sobre las capacidades tecnológicas de nuestros antepasados.

Exposición didáctica

El mecanismo original de Anticitera se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Pero, si se visita en las instalaciones de Herakleidon, se puede entender muchísimo mejor su funcionamiento gracias a las réplicas y a los prototipos didácticos. Se observan imágenes radiográficas que muestran las diferentes capas de todos los engranajes y distintos modelos hechos en bronce que ofrecen la posibilidad de ver muy bien cómo funcionaba este mecanismo tan preciso. 

Parte de las réplicas del mecanismo de Anticitera del Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Parte de las réplicas del mecanismo de Anticitera del Museo Arqueológico Nacional de AtenasTilemahos Efthimiadis / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Además del mecanismo de Anticitera, este museo descubre los resultados de la investigación científica contemporánea sobre la importancia de los logros técnicos en la antigua Grecia, cómo constituyeron los fundamentos de la ciencia occidental y cómo se conecta el arte de la antigua Grecia con la ciencia y la tecnología.

Automátas, ingeniería y tecnología

El centro reúne objetos de la tecnología militar, de mecanismos autómatas, de astronomía, y de la tecnología para construir barcos y edificios, así como artilugios de ingeniería mecánica y de mediciones de tiempo y distancia.

Las esculturas autómatas que se situaban en el monte Olimpo y otros mecanismos autómatas como las puertas del tempo de Heron, o el regulador de nivel de líquido de Philo son otras de las piezas que se pueden admirar en el museo. Todas ellas son invenciones que hacen reflexionar sobre la posterior evolución en los tiempos del imperio romano, que se apoyaron en toda la base técnica de los griegos.

No en vano, Aristóteles expresó una utopía interesante cuando razonaba sobre la automatización: “Si las máquinas, después de darles órdenes (autómata) o después de usar sensores (robots), pudieran cumplir sus deberes, los gobiernos ya no necesitarían nunca más esclavos”. Buena reflexión en tiempos de inteligencia artificial galopante.