Aunque la “selfitis” no es un diagnóstico reconocido, los especialistas advierten que el uso compulsivo de las selfies puede estar asociado con problemas de autoestima, preocupación excesiva por la imagen y necesidad de aprobación.
29 de agosto 2026, 08:34hs

Cuando una selfie se vuelve compulsiva, puede acompañar problemas de autoestima. (Foto: REUTERS/ Alexander Ermochenko).
Sacarse una selfie, repetirla varias veces hasta encontrar la mejor y publicarla en redes sociales forma parte de la rutina de millones de personas. La presencia constante de una cámara en el celular y el protagonismo de plataformas como Instagram y TikTok hicieron que fotografiarse dejara de ser una conducta excepcional.
Durante años circuló la idea de que existía una enfermedad llamada “selfitis”, presentada como una supuesta obsesión por tomarse autofotos e incluso atribuida falsamente a organismos de salud mental. Sin embargo, ese trastorno no forma parte de los diagnósticos oficiales utilizados por la psicología y la psiquiatría.
Eso no significa que todas las formas de usar las selfies sean inocuas. Para los especialistas, la pregunta importante no es cuántas fotos se toma una persona, sino qué función cumplen esas imágenes y cómo afectan su bienestar emocional.

Repetir una selfie es una conducta que puede estar relacionada con perfeccionismo. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Qué puede revelar el uso compulsivo de las selfies
En algunos casos, una persona puede repetir la misma fotografía decenas de veces porque ninguna le parece lo suficientemente buena. Esa conducta puede estar relacionada con perfeccionismo o con una preocupación excesiva por determinados rasgos físicos.
También puede aparecer una necesidad constante de aprobación. Publicar una imagen y revisar de inmediato los “me gusta”, eliminarla si recibe poca interacción o editarla repetidamente para conseguir una mejor respuesta puede indicar que la valoración personal depende demasiado de la reacción de los demás.
De todos modos, ninguna de estas conductas permite diagnosticar por sí sola un problema psicológico. La autoestima, el narcisismo o la ansiedad son fenómenos mucho más complejos y requieren una evaluación profesional.
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Cuándo las selfies pueden estar relacionadas con un problema emocional
Uno de los cuadros en los que la imagen corporal ocupa un lugar central es el trastorno dismórfico corporal, una condición caracterizada por una preocupación intensa por defectos percibidos en la apariencia que otras personas pueden considerar mínimos o incluso inexistentes.
En quienes atraviesan este problema, la cámara puede convertirse en una herramienta de comprobación constante. Sacarse fotografías repetidamente, ampliar determinadas zonas del rostro, comparar imágenes o buscar obsesivamente el ángulo perfecto puede alimentar un círculo de insatisfacción.
Sin embargo, también ocurre lo contrario: muchas personas disfrutan de fotografiarse, experimentar con su imagen o comunicarse mediante selfies sin que exista ningún conflicto emocional. La cantidad de fotos, por sí sola, dice muy poco.

Las redes sociales amplificaron algo que ya existía, que es el deseo humano de ser aceptado, reconocido y valorado por otros. REUTERS/Kevin Lamarque
Qué señales observan los psicólogos
Más que contar selfies, los especialistas prestan atención a las consecuencias que genera esa conducta. Algunas señales que merecen ser observadas son:
- Dedicar horas a sacarse o editar fotografías.
- Sentir angustia cuando el resultado no satisface.
- Evitar encuentros sociales por no sentirse conforme con la propia imagen.
- Depender del número de seguidores, comentarios o “me gusta” para sentirse bien.
Estas conductas no constituyen un diagnóstico, pero pueden ser un indicador de que conviene prestar atención al vínculo con la imagen y las redes sociales.
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Por qué los adolescentes requieren especial atención
Los adolescentes atraviesan una etapa en la que la identidad y la imagen personal todavía están en construcción. La comparación constante con fotografías seleccionadas, editadas y filtradas de otras personas puede aumentar la presión sobre la percepción del propio cuerpo.