Los Viejos de Agosto: Tradición y cultura en las fiestas agostinas de San Salvador

2026/08/03

Integrantes de la Compañía Artística Teopantli desfilan caracterizados como los tradicionales Viejos de Agosto durante las fiestas patronales de San Salvador (Cortesía: Yelter Herrera).

Integrantes de la Compañía Artística Teopantli desfilan caracterizados como los tradicionales Viejos de Agosto durante las fiestas patronales de San Salvador (Cortesía: Yelter Herrera).

Las fiestas agostinas de San Salvador reúnen cada año a miles de personas en torno a una de sus expresiones culturales más emblemáticas: los Viejos de Agosto. Esta tradición, con más de 200 años de historia, destaca por la presencia de personajes bufos y figuras mitológicas que recorren las calles durante los desfiles patronales, manteniendo viva una parte fundamental del patrimonio salvadoreño.

Según explicó Yelter Herrera, integrante de la Compañía Artística Teopantli, los Viejos de Agosto surgieron como parte esencial de las celebraciones patronales en diferentes municipios y cantones del país. Herrera relató a Infobae que la compañía fue fundada el 14 de septiembre de 1989 por su padre, Edgar Barrera, quien es el director y creador del grupo.

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Desde entonces, la agrupación ha trabajado en la representación de mitos, leyendas y personajes icónicos de la cultura local. “Esta es una tradición salvadoreña que lleva más de doscientos años de realizarse en el país. Siempre se sacan personajes bufos, que en algunos lugares se les conoce también como comparsas, para acompañar a los desfiles de las fiestas patronales en los diferentes pueblos”, afirmó Herrera.

Entre los personajes más reconocidos se encuentran la Siguanaba, el Cipitío, el Cadejo Blanco, el Cadejo Negro y el Padre sin Cabeza. Cada uno cuenta con su propia historia y mitología, y forman parte de lo que en El Salvador se conoce como “espantos” o figuras sobrenaturales transmitidas entre generaciones.

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Los disfraces de los Viejos de Agosto, elaborados con materiales tradicionales y modernos, representan mitos y leyendas de la identidad salvadoreña (Cortesía: Yelter Herrera).
Los disfraces de los Viejos de Agosto, elaborados con materiales tradicionales y modernos, representan mitos y leyendas de la identidad salvadoreña (Cortesía: Yelter Herrera).

La participación en los Viejos de Agosto suele estar marcada por la herencia familiar y el valor de la creatividad. Herrera, quien comenzó a integrarse a la compañía a los diez años, explicó a Infobae: “La principal razón es que mi papá, Edgar Barrera, es el director y creador de la compañía. Él siempre ha estado ligado a temas de danza folclórica y costumbres del país, y así mismo incorporó a estos personajes”.

Con el tiempo, la compañía ha visto pasar a decenas de jóvenes y adultos, llegando a contar con ochenta integrantes antes de la pandemia y manteniendo actualmente un promedio de cincuenta miembros.

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Los disfraces, que en algunos casos han permanecido casi inalterables por décadas, se adaptan a los materiales disponibles y las exigencias de cada presentación.

El vestuario del Cipitío, por ejemplo, conserva el tradicional traje de manta blanca y sombrero artesanal de palma, mientras que las máscaras han evolucionado desde modelos de aserrín y pegamento hasta versiones en papel maché y réplicas para cubrir distintas actividades.

Durante las fiestas agostinas, los Viejos de Agosto aportan alegría, color y un sentido lúdico que conecta con el público local y los turistas. “En mi caso, yo represento al personaje del Cipitío, que es un personaje gordito, utiliza un sombrero y regularmente se le aparece a las señoritas en los ríos y quebradas. Es la imagen de un niño que nunca creció”, detalló Herrera.

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El contacto con la audiencia, especialmente con los niños, es un aspecto clave: “Lo que hago personalmente muchas veces es darle la mano a los niños antes de interactuar con ellos, para que entiendan que no deben de tenerme miedo, sino que es parte de la diversión”, agregó.

La máscara del Cipitío y otros personajes emblemáticos forman parte de la propuesta cultural que la compañía fundada por Edgar Barrera mantiene viva desde 1989 (Cortesía: Yelter Herrera).
La máscara del Cipitío y otros personajes emblemáticos forman parte de la propuesta cultural que la compañía fundada por Edgar Barrera mantiene viva desde 1989 (Cortesía: Yelter Herrera).

La tradición también ha cruzado fronteras. Las máscaras de los Viejos de Agosto han sido exhibidas en Suiza hace aproximadamente veinte años, y la compañía participó en el Desfile de las Rosas en Pasadena, Estados Unidos, en 2020. “Ser el primer grupo de este tipo que se presenta en el desfile más importante de bandas de paz del mundo es una marca que tenemos gracias a Dios”, señaló Herrera.

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El grupo ha recorrido los catorce departamentos de El Salvador, y en su historia ha visitado la isla de Meanguera del Golfo, además de presentarse en países vecinos como Guatemala y Nicaragua.

El elenco de los Viejos de Agosto incluye figuras como el Diablo Rojo, el Diablo Negro, la Siguanaba, el Cipitío, el Historiante, el Padre sin Cabeza, el Monje, el Cadejo Blanco, el Cadejo Negro, la Embarazada, el Sacerdote, el Árbitro y el Enfermero, entre otros. La incorporación de algunos personajes responde a contextos actuales, enriqueciendo la propuesta artística del grupo.

El valor de esta manifestación cultural se refleja en el compromiso de transmitirla a las nuevas generaciones. “Siempre es importante que un pueblo, un país, conserve estas cosas, porque son situaciones autóctonas que nos definen y nos diferencian con otros países de la región”, subrayó Herrera.

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Las actividades no solo permiten conocer el territorio, sino que también representan una oportunidad para que niños y jóvenes se involucren y valoren su identidad cultural.

Como mensaje final, Herrera invitó a los jóvenes a integrarse: “Siempre las puertas están abiertas para todos estos jóvenes, chicos y señoritas que le guste la cultura salvadoreña. Es una forma sana y cultural de lograr sobrellevar, y que, pues respeten la cultura salvadoreña, que conozcan de ella y la sigan difundiendo por el paso de las generaciones”.