Lucía Martínez, conductora con movilidad reducida: “Necesito el espacio de dos plazas para poder bajar del vehículo con seguridad y autonomía”

2026/10/23

Muchos conductores toman la vía más rápida cuando no consiguen aparcar: la que no está permitida. Aparcar en las plazas reservadas para los conductores con movilidad reducida es esa solución que otros, sin la tarjeta de aparcamiento PMR, encuentran cuando tienen prisa.

Como explica en un video para sus redes sociales Lucía Martínez, enfermera con discapacidad física, dichos individuos no tienen en cuenta cómo afecta esto a las personas que, normalmente, tan solo pueden aparcar su vehículo en ese tipo de plazas para poder abandonarlo "con seguridad y autonomía".

¿Por qué existen las plazas PMR?

Las plazas de aparcamiento reservadas a Personas con Movilidad Reducida (PMR) son un requisito indispensable de accesibilidad física para estos conductores. La gran diferencia entre este tipo de estacionamientos y los de libre acceso es la anchura adicional con la que cuentan para que sea posible abrir por completo la puerta del vehículo, desplegar una silla de ruedas y abandonar el vehículo de forma segura y sin ayuda de terceros.

Como subraya la propia Lucía Martínez: "Yo no puedo aparcar en cualquier sitio y bajar del coche como lo haría otra persona. Necesito espacio para sacar y maniobrar con mi silla de ruedas para poder bajar del vehículo y después volver a subir. No se trata de comodidad, no se trata de aparcar más cerca porque me venga mejor, sino que se trata de una necesidad real derivada de mi discapacidad".

Cuando un conductor sin autorización ocupa una de estas plazas, expone a la persona con discapacidad a una situación de desventaja. No pueden desplegar la silla de ruedas en un estacionamiento ordinario, por lo que las únicas alternativas que le quedan al afectado son arriesgar su integridad física intentando salir sin espacio, renunciar a su desplazamiento y marcharse, o bien solicitar la retirada del vehículo infractor. 

Sin embargo, la intervención policial o la llegada de la grúa puede demorarse, sobre todo en aparcamientos privados de uso público. De esta forma, explica la enfermera que te puedes ver obligado a cancelar citas médicas o compromisos laborales por la irresponsabilidad de otros. La sanitaria lanza una pregunta retórica: "¿Hasta cuándo tenemos que ser las personas con discapacidad o movilidad reducida quienes debamos anticiparnos a la falta de civismo de los demás?".

La solución ilegal que considera Lucía justa en esos casos y reconoce haber puesto en práctica

Lucía admite haber recurrido a una medida excepcional: estacionar ocupando el espacio de dos plazas ordinarias contiguas. De este modo, consigue asegurar a uno de los lados el margen lateral imprescindible para abrir la puerta por completo y maniobrar con su silla de ruedas sin quedar bloqueada por los vehículos adyacentes. Sabe que es ilegal, pero la defiende al ser la única forma que en ocasiones tiene de abandonar el vehículo de forma segura. 

La joven remarca que no está defendiendo que las personas con movilidad reducida puedan hacer lo que quieran, "ni mucho menos, ni que debamos perjudicar a otras personas, pero la accesibilidad no consiste únicamente en pintar una plaza en el suelo y colocar una señal, sino que consiste en garantizar que podamos utilizarla cuando la necesitamos".

¿Cuál es la sanción por aparcar en plazas reservadas para personas con movilidad reducida?

Estacionar de forma indebida en una plaza reservada para personas con movilidad reducida sin disponer de la acreditación oficial está tipificado como una infracción grave en la Ley de Tráfico, lo que lleva aparejada una multa de 200 euros. 

Para utilizar estos espacios de manera legal, el vehículo debe exhibir de forma perfectamente visible en la parte delantera la tarjeta de aparcamiento reservado a personas con movilidad reducida, un documento público, personal e intransferible válido en toda la Unión Europea.