
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió este miércoles en Brasilia al actor estadounidense Leonardo DiCaprio para tratar asuntos vinculados a la protección ambiental y la demarcación de territorios indígenas. La reunión tuvo lugar en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia, y se extendió durante unos 40 minutos, según informó el Gobierno brasileño.
Lula expuso al actor medidas de su administración, entre ellas la reducción de la deforestación en la Amazonía y la creación de nuevas reservas para pueblos originarios. El mandatario también destacó el compromiso del artista con las causas ambientales e indígenas.
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Por su parte, DiCaprio recordó una visita realizada hace 25 años a la región amazónica del Xingú, donde se reunió con el cacique Raoni Metuktire, referente de la defensa de los pueblos indígenas y de la selva. El reconocido activista ambiental se refirió además a las actividades de su organización no gubernamental junto al Gobierno brasileño para proteger la Amazonía y las tierras indígenas.
El actor y activista estuvo acompañado por el director ejecutivo Wes Sechrest, quien destacó la creación en Brasil del Fondo Bosques Tropicales para Siempre. El mecanismo prevé que una parte de sus rendimientos se destine a compensar a los países que preserven sus bosques, al tiempo que garantiza retornos para los inversores.
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En el encuentro participaron además la primera dama, Janja Lula da Silva; el ministro de Pueblos Indígenas, Eloy Terena; y el ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco.

En paralelo, el Congreso de Brasil aprobó un proyecto de ley que amplía la capacidad de intervención del Ejecutivo en el sector de las tierras raras y prevé incentivos fiscales para empresas que procesen esos minerales dentro del país. La norma pasará ahora a manos del presidente brasileño, que deberá promulgarla o vetarla.
Brasil dispone de las segundas mayores reservas globales de tierras raras, por detrás de China, pero todavía no cuenta con la tecnología necesaria para explotar y procesar esos minerales a gran escala. “No tenemos la tecnología. Necesitamos asociarnos y garantizar la transferencia de tecnología para la nación brasileña”, afirmó el senador Eduardo Braga, relator del proyecto, durante el debate parlamentario.
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Las tierras raras incluyen 17 elementos presentes en distintas zonas del planeta. Su procesamiento exige técnicas complejas y la industria china concentra el dominio sobre la separación de estos materiales. Estados Unidos busca desarrollar esa capacidad.
Estos minerales son necesarios para la producción de turbinas eólicas, motores eléctricos, armamento y otros bienes. Empresas estadounidenses y el Gobierno de Donald Trump manifestaron interés en Brasil como proveedor, aunque los aranceles aplicados por Washington a exportaciones brasileñas afectaron la relación bilateral. Lula respaldó la llegada de capital extranjero al sector, pero insistió en que los minerales deben procesarse en Brasil y no salir del país como materias primas.
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El texto otorga al Ejecutivo la facultad de vetar acuerdos con compañías extranjeras que puedan afectar la seguridad económica o geopolítica de Brasil. También dispone que el Gobierno deberá autorizar cualquier modificación en el control societario de las empresas vinculadas al sector.
Un nuevo Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos tendrá a su cargo esas decisiones. Inversores del rubro minero cuestionaron estas atribuciones, según indicó el director del Instituto Brasileño de Minería, Pablo Cesário. La ley contempla beneficios tributarios para compañías mineras en función del valor agregado que generen en territorio brasileño, como la fabricación local de imanes o baterías.
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“Brasil no puede ser un mero exportador de commodities minerales. Debe tener una estrategia política, la determinación de agregarles valor, procesarlos, transformarlos y utilizar este atributo geológico como un claro instrumento para el desarrollo”, declaró el diputado Arnaldo Jardim, relator de la iniciativa.
A fines de abril, la compañía brasileña Serra Verde, especializada en la extracción de tierras raras, pasó a manos de la estadounidense USA Rare Earth por unos USD 2.800 millones de dólares. La operación recibió críticas durante el debate del proyecto.
(Con información de AFP y EFE)