Lula logra una remontada histórica y volverá a presidir Brasil: “Mi victoria es una derrota de la mentira”

2026/10/26

Luiz Inácio Lula da Silva ha vuelto a hacer historia en Brasil. El presidente izquierdista ha derrotado este domingo al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, conquistando un cuarto mandato y protagonizando una remontada sin precedentes desde el restablecimiento de las elecciones directas en el país.

El histórico líder del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo un 51,79% de los votos, frente al 48,21% del candidato de la extrema derecha, lo que supone una diferencia de más de cuatro millones de votos: 64,2 millones de votos para Lula contra 59,8 millones de Flávio. De esta forma Lula ha conseguido revertir el resultado de la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre, cuando Flávio había terminado por delante con una ventaja de 2,2 millones de votos.

En su primer discurso después de la victoria, Lula ha agradecido especialmente la participación de los jóvenes brasileños, a quienes ha atribuido un papel fundamental en la movilización electoral. También ha reconocido la participación de los electores de mayor edad y ha prometido gobernar para todos los ciudadanos, incluidos aquellos que no le votaron.

Luiz Inacio Lula da Silva en un acto en el Palacio Planalto de Brasilia.

El mandatario ha defendido la necesidad de cambiar su forma de gobernar durante los próximos cuatro años, ampliando el diálogo con la sociedad y reforzando la participación popular. También ha criticado la influencia de las grandes plataformas digitales en la campaña y ha defendido una regulación más estricta de las empresas tecnológicas.

"Mi victoria es una derrota de la mentira y del negacionismo", aseguró.

El presidente también ha reconocido las dificultades que tendrá para gobernar con un Congreso donde los sectores conservadores mantienen una importante representación. Sin embargo, ha prometido respetar la voluntad popular y buscar acuerdos con los parlamentarios. “Yo no elegí el Congreso, lo eligió el pueblo”, afirmó.

Bolsonaro no reconoce la derrota

La victoria de Lula, sin embargo, ha abierto una nueva controversia política. En su primer pronunciamiento después del resultado, Flávio Bolsonaro se ha negado a reconocer su derrota y ha anunciado que recurrirá a la Justicia para solicitar la anulación de las elecciones.

“Vamos a pedir la anulación de estas elecciones”, declaró el senador, que calificó de inaceptable la ampliación excepcional del horario de votación autorizada después de las denuncias sobre problemas en el transporte público.

El candidato de derecha considera que la decisión judicial comprometió la igualdad de condiciones entre los aspirantes y ha cuestionado el desarrollo de la jornada electoral. Su campaña también ha denunciado supuestas dificultades para fiscalizar el proceso.

Un cabizbajo Flávio Bolsonaro, tras conocer el resultado de las elecciones.

Un cabizbajo Flávio Bolsonaro, tras conocer el resultado de las elecciones.

Reuters

Sin embargo, estas acusaciones no constituyen, por sí mismas, pruebas de fraude ni invalidan el resultado proclamado por las autoridades electorales.

Remontada sin precedentes

La victoria de Lula supone un hito en la democracia brasileña. Desde la adopción del sistema de dos vueltas presidenciales, establecido por la Constitución de 1988, ningún candidato que había terminado la primera votación en segunda posición había conseguido remontar y conquistar la Presidencia.

Flávio Bolsonaro había encabezado la primera vuelta con aproximadamente 56,1 millones de votos, frente a los 53,9 millones de Lula. La diferencia situaba al candidato conservador en una posición favorable para la segunda vuelta, aunque los resultados también evidenciaban una profunda división entre los electores.

La remontada adquiere todavía más relevancia porque las últimas encuestas publicadas antes de la votación también mostraban una ligera ventaja para Flávio Bolsonaro.

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato de la oposición Flávio Bolsonaro, asisten a un debate en los estudios de TV GLOBO este viernes.

El sondeo de Datafolha divulgado el sábado, 24 de octubre, situaba al senador dos puntos por delante de Lula en votos válidos. Sin embargo, la diferencia se encontraba dentro del margen de error, por lo que ambos candidatos estaban técnicamente empatados.

Después de la derrota inicial, la campaña del Partido de los Trabajadores (PT), principal formación de la izquierda brasileña, reorganizó su estrategia electoral. Lula intensificó su presencia en las redes sociales, participó en debates televisivos y reforzó la movilización de sus simpatizantes.

Entre los protagonistas de esta estrategia estuvo el diputado André Janones, que impulsó la movilización digital de los seguidores del presidente a través de un grupo de WhatsApp conocido como Ejército de Lula.

Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), frente a su residencia en São Paulo

Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), frente a su residencia en São Paulo

Reuters

La campaña también apostó por actos públicos en diferentes ciudades brasileñas y por una comunicación más directa con los electores durante las tres semanas que separaron ambas vueltas.

La participación electoral resultó especialmente significativa. La abstención, que había alcanzado aproximadamente 33,4 millones de personas en la primera vuelta, se redujo a unos 30,5 millones en la segunda, una evolución contraria a la tendencia habitual de las elecciones presidenciales brasileñas.

El resultado convierte a Lula en el primer político brasileño elegido cuatro veces para ocupar la Presidencia mediante el voto directo.

El transporte público

La segunda vuelta estuvo acompañada por denuncias de problemas en el transporte público que dificultaron el desplazamiento de electores en distintas regiones brasileñas y provocaron una intervención excepcional de la Justicia.

El Ministerio de Justicia identificó dificultades relacionadas con los servicios de autobuses en varios estados, entre ellos Bahía, São Paulo, Río de Janeiro, Alagoas, Sergipe, Piauí y Pará.

La situación adquirió especial relevancia en Salvador, capital del estado de Bahía, en el noreste del país, donde las denuncias sobre la reducción de autobuses provocaron reclamaciones por las dificultades para llegar a los colegios electorales.

Ciudadanos brasileños esperan en una parada de autobús abarrotada este domingo en la estación de Santana, en São Paulo.

La campaña de Lula denunció que la falta de transporte podía impedir que parte de la población ejerciera su derecho al voto y solicitó una ampliación del horario electoral.

Por su parte, el equipo de Flávio Bolsonaro también presentó solicitudes para prolongar la votación en municipios afectados por fuertes lluvias, inundaciones y dificultades de acceso a los centros electorales.

Ante las reclamaciones, el juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), máxima instancia judicial brasileña en materia constitucional, determinó una ampliación excepcional de la jornada electoral.

El Tribunal Superior Electoral (TSE), organismo encargado de organizar y supervisar las elecciones, aclaró que la votación continuaría hasta las 19.00 horas únicamente en los lugares donde no había concluido a las 17.00 horas, horario habitual de cierre.

La medida se convirtió posteriormente en uno de los principales argumentos de Flávio Bolsonaro para cuestionar el resultado, aunque su propia campaña también había solicitado ampliar el horario en determinadas localidades.

Las denuncias sobre el transporte y la votación deberán ser examinadas por las autoridades competentes. Hasta el momento, las acusaciones no demuestran que se produjera una alteración del resultado electoral.