
Malena Guinzburg usó sus redes sociales para anunciar que cumplió cinco años de relación con Adrián Montesoro. Lo hizo con un álbum de casi 20 fotografías y un mensaje breve que no dejó margen para la ambigüedad: nombró tres cualidades de su pareja y afirmó, sin rodeos, que la historia entre ellos no tiene fecha de vencimiento.
Junto al texto, la humorista compartió un recorrido visual que funcionó como un mapa de la pareja: cinco años de viajes, paisajes y momentos cotidianos que fueron desde la Patagonia hasta París, pasando por Brasil, Italia y los campos de la provincia de Buenos Aires.
PUBLICIDAD
El recorrido arrancó en Río de Janeiro. En la primera imagen, los dos posaron en la Escalera Selarón, ese tramo de 215 escalones cubiertos de mosaicos de colores en el barrio de Santa Teresa. Malena llevó una remera deportiva violeta; Adrián, una camiseta negra. Los dos rieron de cara a la cámara con la bandera brasileña al fondo. “Hoy cumplimos 5 años con el amor de mi vida. Y sé que va a ser para siempre. El más bueno, el más hermoso. El que más me hace reír.Te amo Adri”, escribió la humorista en el pie de las fotos.


Una foto ubicó el inicio de la relación en plena pandemia. Los dos aparecieron con barbijos quirúrgicos y chalecos salvavidas naranjas, apoyados el uno en el otro, con palmeras y un cielo gris detrás. La imagen tuvo la textura de los primeros tiempos: los protocolos, el frío, y aun así la decisión de salir juntos.
PUBLICIDAD
Desde esos primeros meses, la pareja construyó una geografía propia. Una de las fotos los mostró en la cima de lo que parecieron ser las Sierras de Córdoba o San Luis: el viento le movió el pelo a Malena, que llevó anteojos de sol redondos; Adrián sonrió abierto con el valle extendido kilómetros abajo. La altura y la luz le dieron a la imagen una claridad casi de postal.
El sur argentino apareció en varias tomas. En una, los dos estuvieron parados frente al lago Nahuel Huapi con las montañas nevadas al fondo, abrigados con camperas oscuras. En otra, se los vio en los pasillos del hotel Llao Llao en batas blancas, con ese gesto despreocupado de quien disfrutó un fin de semana sin agenda.
PUBLICIDAD


La Patagonia profunda también tuvo su lugar. Hubo una selfie frente al glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz: los dos con gorros y camperas negras, el viento de frente, y detrás la pared de hielo azul que se levantó sobre el lago Argentino. Otra foto los mostró en las afueras de El Chaltén, con el cerro Fitz Roy visible en el horizonte, la estepa patagónica en primer plano y el cielo cargado de nubes blancas.
Una de las imágenes más descontracturadas del lote fue la de la nieve patagónica: Malena ocupó el primer plano con un gorro de lana gris y una sonrisa enorme; Adrián estuvo unos metros atrás, en posición de lanzar una bola de nieve, con cara de concentración absoluta. La foto capturó exactamente lo que ella describió en su texto: el que más la hizo reír.
PUBLICIDAD
Los campos y los atardeceres de la provincia de Buenos Aires aparecieron en varias tomas. En una, los dos estuvieron parados con el sol anaranjado hundiéndose en el horizonte, rodeados de pastizales y corrales. En otra, tomada desde muy cerca, Malena le dio un beso en la mejilla a Adrián mientras él miró a cámara con expresión entre sorprendida y satisfecha, todo bañado por la luz dorada del ocaso.


Hubo también una foto de campo más tranquila, en el espacio identificado como “Recoveco”: Adrián solo, con un poncho azul, mate en mano y el termo bajo el brazo, con la vista hacia arriba y aire distraído. No fue una foto de pareja, pero dijo algo sobre el universo compartido que construyeron.
PUBLICIDAD
Europa ocupó un capítulo propio en el álbum. Desde la terraza del Castillo Sant’Angelo, en Roma, los dos se sacaron una selfie con la cúpula de la Basílica de San Pedro al fondo y el río Tíber abajo. Adrián llevó camisa a rayas y corbata; Malena, remera blanca y anteojos con cristales rojos. Fue una de las pocas fotos donde él apareció formalmente vestido.
En Venecia, la imagen los mostró en una góndola: detrás, el gondolero con su traje a rayas y una máscara de carnaval de plumas rojas que asomó entre los dos. Los dos rieron. La foto tuvo esa mezcla de turismo y humor que atravesó todo el álbum.
PUBLICIDAD


París sumó otra escala europea. La foto los mostró frente al Mur des Je t’aime, el mural del barrio de Montmartre donde la frase “te amo” estuvo escrita en más de 250 idiomas. Malena rió; Adrián sonrió más contenido. El fondo azul con las inscripciones en árabe, japonés, húngaro y decenas de otras lenguas enmarcó la imagen con una precisión que pareció deliberada.
De vuelta en Argentina, hubo una selfie frente al exterior de un castillo de estilo normando, con torretas de pizarra gris al fondo. Y otra foto de Adrián solo, agachado junto a un perro blanco y negro de tamaño mediano, mejilla contra mejilla con el animal, con el cielo azul porteño de fondo.
PUBLICIDAD
El álbum cerró con una de las imágenes más simples: los dos juntos al atardecer en el campo, sin nada espectacular detrás, apenas el horizonte y la luz que se fue. Cinco años resumidos en una frase y casi 20 fotos que recorrieron glaciares, canales, cumbres, hoteles, campos y murallas. “Y sé que va a ser para siempre”, escribió Malena Guinzburg.