Tras el Giro de Italia de 1966 y el Tour de Francia de 2009, Mónaco se convertirá mañana en la primera sede en acoger la etapa inaugural de cada una de las tres grandes vueltas ciclista, con la contrarreloj individual que abrirá La Vuelta. Una edición de la ronda española fiel al ADN explosivo que la ha caracterizado estos últimos años y que le ha conferido una personalidad propia, dotada en su 81ª edición por un perfil extremadamente montañoso que ha seducido al esloveno Tadej Pogacar. El ya cinco veces ganador del Tour de Francia regresa a la ronda española después de su debut en el 2019, en el que acabó 3º y empezó a mostrar la clase que se le suponía.
Tras una corta contrarreloj de toma de contacto por las calles de Mónaco, La Vuelta consta de un recorrido de 20 etapas, para un total de 3.299,2 kilómetros, en una edición que circulará por cuatro países, Mónaco, Francia y Andorra, para llegar a España en la quinta etapa. Una edición de la ronda española que no finalizará en Madrid al coincidir con el Gran Premio de Fórmula 1, que bajará el telón en Granada el 13 de septiembre, con cuatro etapas onduladas, una ondulada con final en alto, cuatro llanas, cuatro de media montaña, seis de montaña y dos cronos individuales, y el aliciente de disfrutar del ‘sterrato’, de los siempre espectaculares tramos de tierra.

Un recorrido que no ofrece un respiro para los protagonistas de la carrera y que presenta su primera gran etapa en Andorra. Una cuarta jornada clave ya para los aspirantes a la gloria , que servirá para ver cómo responden las piernas de los favoritos a estas alturas, al tener que hacer frente a cuatro puertos de montaña, tres de primera categoría: Port d’Envalira, Collada de Beixalis y Coll d’Ortino y el Alt de la Comella (3ª), a cinco kilómetros de meta. Primer día serio para los favoritos.

A priori, otras etapas que tienen marcado en rojo en el libro de ruta los equipos son la 7ª (Vall d’Alba-Aramón Valdelinares, segunda llegada en alto), la 9ª (La Vila Joiosa-Alto de Aitana, Costa Blanca, jornada muy dura para cerrar la primera semana. Con más de 5.000 metros de desnivel positivo, con hasta seis ascensiones, con especial atención a El Miserat (1ª) y la subida final al Alto de Aitana. Una dureza que puede verse incrementada por el calor), la 18ª (una larga crono de 32 kilómetros, especialidad que suele acabar siendo más decisiva que una llegada en alto) o la 20ª y penúltima. Esta se ha visto modificada a última hora, sustituyendo el ascenso al Alto de Hazallanas por el inédito Puerto de El Duque, manteniendo la dureza de la penúltima etapa de la carrera, marcada por las dos subidas al Puerto de El Purche, la mencionada al Puerto de El Duque y el final en el inédito Collado del Alguacil, coloso que se corona a los 1.900 metros y en el que debería saberse quién sucederá en el palmarés de La Vuelta al danés Jonas Vingegaard.