"Es un reto muy divertido. Tuve la suerte de llegar a un equipo bastante hecho con muchos años compitiendo. Llegas, encajas y te sumas a la rueda. Pero post-París sí ha sido empezar a escribir una nueva historia", explica Martina Terré. Han pasado dos años desde que España tocó el cielo absoluto con la conquista del oro olímpico en territorio francés. Pero también con ese ascenso al Olimpo comenzó el periodo de renovación del equipo, desde el banquillo hasta la plantilla.
En ese tiempo, la selección ha sido bronce en el Mundial de 2025. Lo hizo con 'solo' ocho de las trece campeonas olímpicas (Anni Espar, Bea Ortiz, Paula Crespí, Elena Ruiz, Martina Terré, Nona Pérez, Paula Camus y Paula Leitón). Además, fue quinta en el Europeo de inicios de año, en el que ese rejuvenecimiento, de la mano de Jordi Valls en el banquillo, dio aún más pasos porque de las ocho se bajó a siete (Anni no estuvo presente).
Ahora, la tendencia se extiende en un nuevo reto: a partir del miércoles arranca la fase final de la Copa del Mundo de Sídney, con el mismo espíritu en el equipo español pero con la baja también de Bea Ortiz. Así, formarán el equipo Crespí, Elena, Martina, Nona, Camus, Leitón, Ari Ruiz, Alba Muñoz, Mariona Terré, Queralt Bertran, Martina Claveria, Irene González, Carlota Peñalver y Lucía Rodríguez.
Por ello, el cambio de galones dentro de la estructura del equipo en los últimos tiempos está siendo total. Ahí, Martina Terré es una de las grandes líderes. "Después de París hay gente que hemos seguido y vamos tirando con esa veteranía, pero no dejamos de ser jóvenes con mucho camino para aprender y para seguir creciendo", explica.

Deja claro que España está en un proceso de formación de un nuevo proyecto. "No en todos los retos se llega y te llevas el oro a la primera, pero la capacidad y el talento que tenemos es para competir por todas las medallas", avisa. "Aunque el reto también es aprender, crear un buen bloque, que es lo que nos ha funcionado siempre, y sacar con garra, talento y constancia y sacrificio que exige el seleccionador los partidos", afirma la nueva portera del Astralpool Sabadell.
No en todos los retos se llega y te llevas el oro a la primera, pero la capacidad y el talento que tenemos es para competir por todas las medallas
Para ello, torneos como la Copa del Mundo están sirviendo para potenciar una forma de trabajo entre las jóvenes. "No ha cambiado mucho con respecto a los últimos años, pero sí hay tareas internas que intentamos solucionar las más veteranas para que las chicas nuevas entren y solo tengan que entrenar y disfrutar del entrenamiento", explica Martina. "Aunque, personalmente, yo siento que no he cambiado mucho por estas variaciones en el equipo. Martina es la misma que el día que llegó y lo será hasta el día que me vaya", reflexiona. "Solo que hemos cogido ese rol de control y de hablar con el entrenador algunos temas. En esa gestión de grupo", detalla.
Guiar desde la experiencia
Ese plural en primera persona hace referencia a jugadoras como ella, como la capitana Paula Leitón, como Paula Crespí, como Elena Ruiz o como Nona Pérez, por ejemplo. "Han entrado nuevas chicas y cada una somos diferente a la otra, pero lo guay es que nos complementamos", sigue con su visión del grupo la mayor de las hermanas Terré. "Cada una tiene un talento diferente, una capacidad de expresarse, de sentirse diferente. Eso es lo chulo, porque lo divertido es no ser todas iguales y a al vez disfrutar del crecimiento, con diferentes edades", cuenta.
Lo importante es que la esencia no cambia. "Ahora la capitana en funciones es Leitón, porque la real es Bea. Cambia que hay jugadoras que asumen más juego, pero los nombres que tienen que poner la cara o llevar el banderín, trabajan desde la humildad, el esfuerzo y la constancia", valora la labor de sus compañeras más veteranas. Entre ellas, Elena Ruiz y Nona Pérez, aún muy jóvenes pero con gran trayectoria, también dan un paso entre las veteranas. "Nona y Elena también en esa dirección. Cada día demuestran que son las mejores jugadoras en su posición. No se trata tanto de hablar, sino de demostrarlo y eso lo hacen cada día", sigue.

Porque, aunque solo tiene veintitrés años y sigue siendo jovencísima, Martina Terré ya entra en ese grupo de veteranas que conocen mejor que nadie la esencia de la selección. "Las que llevamos ya mucho tiempo sabemos con la seriedad con la que se entrena aquí", reflexiona. "Las jóvenes tienen la alegría y las ganas de venir, pero tienen que entender el momento y lo que se necesita de ti en ese momento", continúa. "Tienen que saber qué hay que dar en cada entrenamiento para llegar bien a la competición bien. Yo estoy más con las porteras, pero las compañeras más veteranas siempre lo demuestran. Esa seriedad en el entrenamiento para mejorar, para prevenir lesiones. El ejemplo de las veteranas para las jóvenes ayuda a que todo fluya", afirma Martina.
Ese ensamblaje de la selección va a seguir esta semana en Sídney. Espera una Superfinal de la Copa del Mundo con con duelos Estados Unidos-China, Italia-Australia, Países Bajos contra la retornada Rusia y España-Hungría. En un torneo de eliminatorias directas, España se la juega desde este miércoles en los cuartos de final contra el conjunto magiar. "Es un equipo que te lleva a un límite de estrés. Tienen un juego muy dinámico en el que nunca sabes quién te va a chutar. Pueden chutar muchas jugadoras, en defensa hacen movimientos para generar estrés para que las lanzadoras tengan que decidir en situaciones incómodas", analiza Martina. España se ha preparado en los últimos días en China con selecciones poco previsibles como Rusia o Italia. "Nos ha venido bien para prepararnos", cuenta Martina.
Las que llevamos ya mucho tiempo sabemos con la seriedad con la que se entrena aquí. Las jóvenes tienen la alegría y las ganas de venir, pero tienen que entender el momento y lo que se necesita de ti en ese momento
Hungría va a tener la baja de su zurda Dora Leimeter, operada del hombro. Natasa Rybanska va a ser otra ausente. "Es una selección dura a pesar de las bajas, pero tienen a otras jóvenes. Nosotras ya llevamos más tiempo con una transición y ahora desde la primera fase solo entra Lucía por Queralt Anton, así que el equipo es más sólido y más constante", reflexiona Martina sobre las diferencias entre dos equipos que se conocen a la perfección, ambos también con jugadoras veteranas.
Ambos equipos se midieron de entrada en el pasado Europeo de Funchal, con un triunfo magiar por 9-7 que a la postre fue clave para la no clasificación española para las semifinales. "El Europeo no refleja el trabajo previo que hicimos. Perdimos un partido, nos obligamos a ganar de dos en el día clave contra Países Bajos y ganamos en penaltis", lamenta Martina. "Nos fuimos a jugar por plazas a por las que no íbamos por culpa de un partido, porque el otro lo ganamos", explica.
El deseo de evitar altibajos
España ha reflexionado sobre esa situación. "Frustra mucho, te hace pensar en lo que haces bien y mal, por dónde te han metido los goles, los huecos que has dejado, el momento en el que se nos ve débiles cuando íbamos ganando a Hungría... Tenemos que crear esa fortaleza en nosotras", resume Martina como conclusión. "Nuestro trabajo es bueno y hay que seguir haciéndolo. Cuando nos metían un gol en el Europeo nos preguntábamos para cambiar muchas cosas. En los partidos hay momentos en los que vas por delante y otros en los que vas por detrás", asume. "Tenemos que crear esa fortaleza, esa capacidad. En entrenamientos estamos teniendo esa capacidad de volver. Falta trasladarla a los partidos", sigue.

¿Cuestión únicamente de experiencia? "Creo que es un poco de todo, no solo experiencia. También es táctica, preparación, confianza. Viene del ABC. Si es muy sólido y solo hay uno, siempre tiras de ese. Pero si tienes variantes y matices, creas la duda", reflexiona Martina. "En el Europeo teníamos muchas variantes pero no las habíamos trabajado a la perfección. Ahora las tenemos, mucho más trabajadas. Ya se vio en la World Cup esa solidez defensiva y esa fiabilidad en ataque que estamos trabajando un poco más", asegura.
Yo nunca he sentido, ni siquiera cuando llegué, que el objetivo fuera el oro. Lo que Miki decía y lo que Jordi dice ahora es que tienes que dar la mejor versión de ti en cada partido
Por eso, Martina tiene claro que el reto es seguir asentando esa fortaleza en el juego. "Yo nunca he sentido, ni siquiera cuando llegué, que el objetivo fuera el oro. Lo que Miki decía y lo que Jordi dice ahora es que tienes que dar la mejor versión de ti en cada partido", piensa. "Luego hay flujos, los momentos cambian y hay transiciones a equipos nuevos", sigue. "Yo llegué en un equipo muy formado, en una liga que es de las mejores y tiene gran talento. Ahora empezamos una nueva era y queremos presentar una buena cara, pero con matices de aprendizaje, de formar un equipo y de crear un buen ambiente", asegura.
Eso sí, sin renunciar a nada en un torneo que no concede margen de error. España fue bronce en 2014 y, con el nuevo formato, en 2023. Quiere volver a las medallas. "No hay favorito. Hay selecciones que se preparan y todas queremos ganar", afirma Martina. "Podemos probar muchas cosas y habrá descanso para ciertas jugadoras porque es una competición distinta a un Europeo o a unos Juegos, pero nosotras hemos sabido cerrar un buen bloque y vamos bien preparadas", avisa.
Porque aunque haya cambios notables en el equipo y no sea año de Juegos, de Mundial ni de Europeo, para la selección española de waterpolo nunca hay torneos de transición. Llega la Superfinal de la Copa del Mundo un reto divertido, pero con objetivos claros: España quiere seguir dando forma a su rejuvenecido bloque para seguir escribiendo una historia de éxitos en el futuro próximo.