
Un informe de IERAL analiza qué pasó entre 2023 y 2025 en Neuquén, las provincias mineras y el agro pampeano. El resultado muestra que exportar más no siempre alcanza para impulsar al conjunto de la economía provincial.
El fuerte crecimiento de algunas exportaciones argentinas durante los últimos dos años y medio abrió una pregunta clave: ¿cuánto de ese boom queda realmente en las economías provinciales? Un informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de Fundación Mediterránea, elaborado por Jorge Day, analiza el impacto de las mayores ventas externas de petróleo de Vaca Muerta, la minería metalífera y el agro pampeano sobre el empleo, los salarios y la actividad de cada territorio.
PUBLICIDAD
El estudio toma como referencia la evolución entre 2023 y 2025 de la masa salarial privada formal, descontada de la inflación, y distingue entre el sector exportador de cada provincia, el resto de los bienes transables y los sectores vinculados principalmente con servicios. El objetivo es medir hasta qué punto el crecimiento de una actividad exportadora logra trasladarse hacia otras ramas de la economía. El análisis adquiere especial relevancia en un contexto de estancamiento de la economía argentina en el último año y medio.
El caso más contundente de derrame amplio aparece en Neuquén. La provincia no solo registra una mejora de su masa salarial total: el resto de los bienes transables, es decir, aquellos que no están vinculados directamente con el petróleo y el gas, crece incluso más que el propio sector petrolero. A esto se suma una evolución positiva del resto de las actividades provinciales. Para IERAL, se trata de un ejemplo de cómo un fuerte impulso exportador puede extenderse hacia buena parte de la estructura productiva local.
PUBLICIDAD

En Salta y San Juan, el derrame también está presente, aunque con un alcance más acotado. Ambas provincias muestran un aumento de la masa salarial y, en San Juan, el resto de los bienes transables crece incluso por encima de la minería, en parte por el peso de las industrias proveedoras de insumos para esa actividad. Sin embargo, el impacto sobre comercio, servicios y construcción resulta bastante menor, lo que marca una diferencia respecto del fenómeno observado en Neuquén.
La situación cambia cuando se mira al agro pampeano en Buenos Aires y Córdoba. Allí, los sectores directamente asociados a las exportaciones agropecuarias presentan una evolución favorable, pero el efecto sobre el resto de la economía provincial es limitado. La industria transable no vinculada al agro retrocede y también se observan bajas en parte de los demás sectores. En otras palabras, el agro exporta más y mejora sus ingresos laborales, pero ese crecimiento no alcanza para traccionar con la misma fuerza al conjunto de la economía.
PUBLICIDAD
El caso de Santa Cruz muestra otra particularidad: el impulso de un sector exportador puede quedar neutralizado por la caída de otro de mayor peso. Mientras la minería atraviesa un buen momento, el retroceso del petróleo termina afectando al resto de los bienes transables, a otras actividades y a la masa salarial total. El análisis de IERAL concluye que exportar más genera oportunidades, pero el verdadero derrame depende de cuánto crecimiento se transmite a proveedores, trabajadores y actividades locales, y de qué ocurre simultáneamente con el resto de la estructura productiva provincial.