La agenda climática dejó de ser una conversación exclusivamente ambiental para convertirse en un tema que alcanza a las empresas, los gobiernos, las ciudades y las comunidades. Bajo esta perspectiva, este 6 de octubre inició la agenda central de la segunda edición de la Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza de México por el Clima, un encuentro que busca pasar de los compromisos a proyectos y soluciones concretas.
La jornada tiene como sede principal el Papalote Museo del Niño, en el Bosque de Chapultepec, donde las actividades continuarán hasta el 8 de octubre. La programación también contempla encuentros y actividades en otros puntos de la Ciudad de México, con la participación de distintos sectores.
Para esta edición, México por el Clima amplió su alcance al integrar en una misma agenda clima y naturaleza, bajo una visión que relaciona la protección de los ecosistemas con temas como disponibilidad de agua, seguridad alimentaria, desarrollo urbano, competitividad y bienestar.
La iniciativa busca funcionar más allá de una semana de actividades. Su planteamiento es consolidar una red de colaboración permanente que conecte gobiernos, empresas, academia, organizaciones sociales, comunidades y organismos internacionales para impulsar proyectos, alianzas e inversiones vinculadas con la transición hacia modelos más sostenibles.
La plataforma trabaja sobre tres grandes líneas de acción: Despertar Planetario, enfocado en educación, liderazgo, bienestar y justicia climática; Innovación Catalítica, que incorpora tecnología, emprendimiento y soluciones para una economía regenerativa; y Ecosistemas Resilientes, orientado a la protección y restauración de la naturaleza.

Durante la conferencia de prensa inaugural, Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, destacó que el reto consiste en transformar los compromisos frente al cambio climático en acciones concretas, con la participación coordinada de los diferentes sectores.
En el caso de la capital, señaló avances relacionados con electromovilidad, reforestación, reciclaje, energías limpias, captación de agua y recuperación de ecosistemas. Entre las cifras presentadas mencionó la reducción de más de un millón de toneladas de gases de efecto invernadero, 100 nuevos kilómetros de electromovilidad, la recuperación de más de 300 hectáreas de suelo de conservación y la plantación de 10 millones de árboles.
La jefa de Gobierno también destacó que la justicia climática debe estar acompañada de justicia social, al considerar que reducir las desigualdades es parte de la respuesta ante la emergencia ambiental.
El encuentro reúne a representantes de gobiernos, organismos internacionales, empresas, academia y sociedad civil, con Singapur como país invitado de honor y la participación de Naciones Unidas, la Unión Europea y el Gobierno de la Ciudad de México, entre otros actores.
Desde Naciones Unidas se planteó que la acción climática debe evaluarse por la capacidad de transformar compromisos en resultados. El llamado apunta a acelerar las soluciones y llevarlas a una mayor escala, aprovechando las capacidades del país, su diversidad biológica y cultural y el conocimiento desarrollado por las comunidades.
Uno de los objetivos de México por el Clima es precisamente conectar política pública, inversión, conocimiento e innovación. Bajo esta lógica, la agenda climática también representa una oportunidad para desarrollar nuevas tecnologías, modelos de negocio, mecanismos de financiamiento y proyectos que respondan a los retos ambientales.

La primera edición reunió a más de 4 mil personas, 300 ponentes y más de 150 sesiones de trabajo. A partir de esa experiencia, los organizadores plantearon la necesidad de mantener la colaboración durante todo el año y no limitarla a los días del encuentro.
La segunda edición incorpora temas que cruzan directamente con la actividad económica, como energías renovables, movilidad sostenible, economía circular, financiamiento verde, biodiversidad, agua, innovación y resiliencia urbana.

El mensaje que atraviesa la jornada es claro: la acción climática requiere pasar de los compromisos a los resultados. Para empresas y gobiernos, el desafío implica acelerar inversiones, adoptar nuevas tecnologías y transformar procesos productivos; para las ciudades, significa replantear la manera en que se mueve, consume y habita la población.
Con ello, México por el Clima busca consolidar un espacio de encuentro que vincule la agenda ambiental con el desarrollo económico y que permita que las soluciones discutidas durante esta semana encuentren continuidad en proyectos y acciones durante todo el año.