En Portugal, miles de personas se han reunido en Lisboa y en otras ciudades portuguesas en la noche de este martes, pocas horas después de que la Policía desmantelara los campamentos de protesta, donde hubo 55 detenidos.
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Los manifestantes en Portugal protestan contra el aumento del coste de la vivienda, en línea con las acciones en la vecina España, donde hace semanas se instalaron tiendas en la Puerta del Sol de Madrid.
En Lisboa, los manifestantes votaron, levantando la mano, en una asamblea popular para restablecer el campamento a partir de este miércoles. A la concentración han acudido varias figuras públicas, entre ellas la cantante Ana Moura, Dino D’Santiago y Tim, vocalista de Xutos & Pontapés, que actuaron en un escenario improvisado.
En Oporto, donde el movimiento comenzó a principios de este mes, los manifestantes han desmantelado por su cuenta el campamento en la madrugada de este martes ante la amenaza de una nueva intervención policial.
El pasado jueves, los manifestantes y la Policía se enfrentaron de madrugada en la Praça D. João I, en Oporto, después de que la Policía fuera movilizada para retirar las tiendas de campaña instaladas allí. Varias personas resultaron heridas a raíz de la carga policial.
Los manifestantes regresaron a la Praça D. João I a última hora de la tarde de este martes para una nueva acción que contó con actuaciones musicales, entre otras de Clã y de Capicua. Los asistentes cantaron temas asociados al 25 de Abril y exhibieron pancartas con mensajes como "Alquileres de lujo, sueldos de basura".
Después, los manifestantes se dirigieron al Ayuntamiento de Oporto, donde corearon consignas dirigidas al presidente del Ayuntamiento: "Pedro Duarte, presta atención, tu casa se va a convertir en vivienda".
Rechazo social a las medidas de Montenegro
Las protestas por una vivienda asequible también se dirigen contra medidas recientes anunciadas por el Gobierno del primer ministro Luís Montenegro, que incluyen flexibilizar el límite máximo de las subidas anuales de los alquileres y facilitar el desahucio de inquilinos que no cumplan con el pago del alquiler.
El Gobierno sostiene que el objetivo es reforzar la confianza entre inquilinos y propietarios e impulsar el mercado del alquiler. En cambio, los manifestantes y los partidos de la oposición afirman que las medidas son "inhumanas" y sitúan a los inquilinos en una posición más vulnerable.
Las protestas por el derecho a la vivienda se han extendido por todo el país. También anoche, más de 400 personas se concentraron en la Praça 8 de Maio, en Coimbra, junto al Ayuntamiento y al monasterio de Santa Cruz, para reclamar soluciones a la crisis de la vivienda, en una acción solidaria con los campamentos de Oporto y Lisboa.
Unas 50 personas se manifestaron en Leiria contra los "porrazos y patadas" de la Policía y en solidaridad con los ciudadanos de Lisboa y Oporto, en defensa de "vivienda para todos".
Reunidos en el Largo da República, los participantes exhibían también carteles en los que subrayaban que "el derecho a la vivienda está consagrado en la Constitución", entre otros mensajes.
En la región del Alentejo, alrededor de 100 personas se concentraron frente al edificio del Ayuntamiento de Évora y decidieron convocar una nueva concentración para el próximo viernes. En Beja, unas 50 personas se reunieron en la Praça da República. Más al sur, decenas de personas también salieron a la calle en Faro "en solidaridad" con las protestas en otros puntos del país.
Las manifestaciones en Portugal se inscriben en una ola de acciones en varias ciudades europeas contra el encarecimiento del combustible, el descontento con la situación de la educación, el deterioro de los servicios públicos y la crisis de la vivienda.
Las cifras detrás de las protestas
Portugal afronta una de las crisis de vivienda más graves de la Unión Europea. Los precios de la vivienda casi se triplicaron entre 2015 y 2025 en Portugal, al aumentar un 180% en estos 10 años, según datos de Eurostat, que señalan que se trata del segundo mayor incremento de la Unión Europea (UE).
En cuanto a los alquileres de vivienda en Portugal, entre 2015 y 2024 aumentaron casi un 30%, prácticamente el doble de la evolución registrada en la media europea, que se situó en el 16,8%.
Además, el mercado del alquiler sigue presentando una diferencia significativa entre los contratos declarados y la dimensión real de la actividad. A comienzos de este año había alrededor de 1,4 millones de contratos de alquiler comunicados a la Autoridad Tributaria.
Sin embargo, una estimación de la Inspección General de Finanzas apunta a la existencia de más de dos millones de contratos "informales", es decir, no declarados a las autoridades fiscales.
Según una estimación del Banco de Portugal, faltan al menos 300.000 viviendas en el país. Pese a algunos indicios de mejora en las licencias y en la inversión, se sigue construyendo por debajo de lo necesario, mientras los precios crecen a ritmos elevados.
Solo el 5% de la inversión inmobiliaria institucional en el país se destina a vivienda, una proporción muy inferior a la media europea, donde países como Dinamarca alcanzan el 65%.
Portugal tiene más de 700.000 viviendas vacías, dentro del conjunto de inmuebles que están disponibles para alquiler, venta o que ni siquiera están en el mercado. A esto se suma que, según los Censos de 2021 del Instituto Nacional de Estatística (INE), de un total de casi seis millones de viviendas, más de 1 millón son residencias secundarias.