Montenegro ha dado pasos para resolver una serie de disputas con la vecina Croacia que amenazan con frustrar su aspiración de convertirse en el 28.º Estado miembro de la Unión Europea en 2028.
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La semana pasada, Zagreb remitió a otros países de la UE una lista de ocho reclamaciones en la que detalla los asuntos que quiere ver resueltos antes de que Montenegro pueda ingresar en el bloque. La mayoría se remontan a las guerras de los Balcanes de la década de 1990.
"Hay cuestiones que llevamos años señalando a nuestros vecinos montenegrinos (...) En los últimos dos años no ha habido ningún avance en absoluto", afirmó el primer ministro croata, Andrej Plenković, al margen del Consejo Europeo de este jueves. También aseguró que su país ha sido "extremadamente constructivo" en las negociaciones de adhesión de Montenegro.
Sin embargo, la semana pasada el Parlamento montenegrino aprobó una ley de protección de los lugares históricos destinada a responder a una de las exigencias de Croacia: garantizar que permanezca intacta una placa conmemorativa dedicada a las víctimas croatas del campo de detención de Morinj, gestionado por el Ejército Popular Yugoslavo (JNA).
Otra de las reclamaciones se refiere a una piscina municipal de Kotor que las autoridades locales bautizaron con el nombre de Zoran Gopčević, un jugador de waterpolo que presuntamente fue jefe de turno de los guardias del campo de Morinj.
Montenegro ha aprobado una segunda ley que prohíbe dar a instalaciones deportivas el nombre de personas fallecidas hace menos de 40 años. Como la norma tiene carácter retroactivo, obligaría a retirar el nombre de Gopčević de la piscina, ya que murió en 2000.
Más controvertida es la petición de Zagreb de que Montenegro contribuya a localizar los restos de 14 víctimas de las guerras que asolaron los Balcanes tras la desintegración de la antigua Yugoslavia. Los ciudadanos croatas no murieron en territorio montenegrino y el archivo que podría contener información sobre su paradero se encuentra en Belgrado, capital de Serbia.
Tanto Montenegro como Croacia han solicitado a Serbia acceso a ese archivo. Sin embargo, Zagreb también reclama información que podría obtenerse sin consultarlo, ya que existen versiones contradictorias sobre el destino de las víctimas y el lugar donde podrían encontrarse sus restos.
Croacia también reclama indemnizaciones para las familias croatas que fueron privadas ilegalmente de sus propiedades. Ambos países han acordado la cuantía de las compensaciones, pero siguen negociando la redacción del acuerdo.
Para Zagreb, los pasos dados recientemente por Montenegro representan un comienzo positivo, pero las medidas deben aplicarse plenamente antes de dar por zanjadas las disputas. Croacia quiere evitar que queden asuntos pendientes cuando llegue el momento de ratificar el tratado de adhesión de Montenegro.
El Gobierno croata también afronta presiones internas para demostrar que defiende los intereses nacionales ante las cuestiones aún sin resolver relacionadas con las guerras yugoslavas. De lo contrario, se arriesga a recibir críticas de los partidos de la oposición.
Esa sensibilidad quedó patente en la cumbre de la UE de la semana pasada, cuando Croacia insistió en eliminar de las conclusiones la referencia al objetivo de cerrar provisionalmente todos los capítulos de negociación de la adhesión de Montenegro antes de que termine este año.
Otra cuestión pendiente es la frontera entre ambos países, uno de los diversos contenciosos territoriales heredados de la desintegración de Yugoslavia. Croacia quiere que Montenegro renuncie a la posibilidad de recurrir al arbitraje para resolver la disputa sobre su frontera terrestre, donde solo quedan unos 200 metros en litigio, y se centre en alcanzar un acuerdo sobre la delimitación marítima.
No se espera que el conflicto fronterizo bloquee la ampliación. La propia Croacia mantiene un contencioso abierto con Eslovenia, lo que no impidió su ingreso en la UE en 2013. Según un diplomático de la UE, Croacia siempre ha abordado las disputas bilaterales por separado, evitando bloquear los avances técnicos y vinculando los asuntos pendientes a capítulos concretos de la negociación.
Mientras tanto, Montenegro ha mantenido un perfil bajo y ha trabajado discretamente para buscar una solución mediante el diálogo bilateral, señaló el diplomático.
No obstante, añadió que podría haberse producido una condena más firme y compartida por las distintas fuerzas políticas ante las condolencias expresadas por el presidente del Parlamento montenegrino, Andrija Mandić, al hijo del criminal de guerra Ratko Mladić.
Alemania también ha intervenido en la disputa y ha presionado a Croacia para que alcance rápidamente un acuerdo, en lugar de poner en peligro la adhesión de Montenegro. Berlín teme que permitir que las disputas bilaterales frenen el proceso pueda tener consecuencias más amplias para otros países que aspiran a ingresar en la Unión Europea.
"Montenegro ha cumplido todos los requisitos. Hay reuniones para redactar el tratado final. Todavía quedan algunos pequeños asuntos bilaterales, que también ha presentado el señor Plenković, pero todos ellos pueden resolverse", declaró el canciller alemán, Friedrich Merz, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo.