El consumo y los partidos de fútbol cambian y mucho a partir de lo que ocurre en estas horas. Cuando juega la Selección se compra de otra manera, en otros horarios, y además a través de distintas plataformas de comercialización, sobre todo, se concentran antes del partido y luego se frenan casi por completo.
Este fenómeno es arrojado por las consultorias que investigan lo que sucede con el consumo, que dan cuenta que los partidos de la Selección modificaron estos hábitos.
La venta se concentra tres horas previas al inicio de los encuentros, con mayor demanda, en alimentos y bebidas, mientras que durante el juego, la actividad comercial y los pagos digitales registran una fuerte caída.
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Uno de los sectores más beneficiados es el de alimentos y bebidas. En las horas previas a cada partido aumentan las compras de gaseosas, cerveza, snacks, pizzas, empanadas, hamburguesas y productos para compartir en reuniones familiares o con amigos. También crecen las ventas en supermercados y comercios de cercanía, ya que muchos consumidores adelantan sus compras para evitar salir durante el encuentro.
El delivery también experimenta un fuerte impulso. Según datos difundidos por la plataforma PedidosYa, durante los cinco partidos que disputó Argentina en el Mundial las ventas crecieron, en promedio, un 60% en las horas previas al inicio de los encuentros, impulsadas principalmente por pedidos de comida rápida y bebidas.
Además de la gastronomía, el Mundial favorece a otros rubros como la venta de televisores, camisetas oficiales, banderas, artículos de cotillón y servicios de streaming. Muchos consumidores aprovechan el torneo para renovar equipos electrónicos o adquirir productos relacionados con la Selección.