Ni gimnasio ni correr: este gesto cotidiano puede ayudarte a cuidar el corazón

2026/08/14

Subir por las escaleras en lugar de utilizar el ascensor puede parecer un cambio demasiado pequeño como para influir en nuestra salud. Sin embargo, convertirlo en un hábito podría ser una manera sencilla de aumentar la actividad física diaria y cuidar nuestra salud cardiovascular. Una investigación de la Universidad de East Anglia y el Hospital Universitario de Norfolk y Norwich, en Reino Unido, ha encontrado una asociación entre subir escaleras habitualmente y un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.

Las cifras son llamativas. Las personas que subían escaleras regularmente presentaron un 39% menos de riesgo de morir por problemas cardiovasculares y un 24% menos de riesgo de morir por cualquier causa en comparación con quienes no lo hacían con tanta frecuencia. Los investigadores encontraron también un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares graves, entre ellas infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.

Una de las fortalezas del análisis está en su tamaño. Los investigadores revisaron cerca de 1.900 trabajos y finalmente analizaron datos procedentes de nueve estudios, con cientos de miles de participantes y un seguimiento medio de 14 años. La población estudiada tenía entre 35 y 84 años, incluía tanto a personas sanas como a pacientes con antecedentes de problemas cardíacos y algo más de la mitad eran mujeres.

¿Por qué algo tan cotidiano puede resultar interesante?

Subir escaleras exige un esfuerzo cardiovascular considerable en muy poco tiempo y moviliza grandes grupos musculares de las piernas. Frente a actividades que requieren reservar un momento concreto del día, desplazarse a un gimnasio o disponer de equipamiento, las escaleras permiten introducir pequeños episodios de ejercicio dentro de la rutina. Para los investigadores, precisamente ahí reside una de sus ventajas: puede ser una opción accesible para quienes tienen poco tiempo para hacer ejercicio.

Aprovechar las oportunidades de movimiento

Además, no parece necesario convertir cada tramo de escaleras en un entrenamiento deportivo. Los autores destacan que incluso los periodos breves de actividad física pueden aportar beneficios y recuerdan que investigaciones anteriores han observado mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria y reducciones del colesterol con apenas unos minutos de subida de escaleras varias veces por semana. La idea encaja con una recomendación cada vez más extendida: aprovechar las oportunidades de movimiento que aparecen durante el día en lugar de considerar ejercicio únicamente el que hacemos de manera programada.

Pero hay una importante precaución a la hora de interpretar estos resultados. Que las personas que suben escaleras presenten menor riesgo cardiovascular no demuestra que las escaleras sean la causa de esa diferencia. Una revisión crítica publicada en 2026 advierte de la posibilidad de causalidad inversa: las personas que tienen mejor salud y capacidad física pueden ser, precisamente por ello, más propensas a elegir las escaleras. Sus autores consideran que hacen falta más investigaciones para establecer hasta qué punto existe un efecto protector causal y cuál sería la cantidad óptima de este ejercicio.

Tampoco existe una cifra mágica de pisos que garantice una vida más larga. De hecho, otro amplio estudio realizado con más de 280.000 participantes del UK Biobank encontró que subir más de cinco tramos diarios se asociaba con una reducción modesta de la mortalidad general, pero no observó una disminución estadísticamente significativa de la mortalidad cardiovascular. Los propios investigadores advirtieron de que parte de la asociación podía deberse a factores que no habían podido controlar completamente.

Así que no hace falta declarar la guerra al ascensor. La conclusión más útil es mucho más sencilla: las escaleras pueden convertirse en una oportunidad cotidiana para moverse más. Utilizarlas cuando nuestra condición física lo permite puede ayudar a aumentar la actividad diaria dentro de un estilo de vida saludable que incluya ejercicio regular, alimentación equilibrada, no fumar y un adecuado control de la presión arterial, el colesterol y otros factores de riesgo cardiovascular. Y todo ello con una ventaja difícil de superar: las escaleras suelen estar ahí, no requieren cuota mensual y apenas roban unos minutos al día.