
“Milei dejó de ser Milei. Algunas cosas lo presentan como un político más”, planteó con preocupación ante Infobae alguien con acceso al despacho presidencial. La señal que algunos empiezan a detectar surge del crecimiento del “ningunismo”, la porción de votantes que no se identifica, no simpatiza ni encuentra pertenencia en ningún partido o espacio político.
Agotada la línea “anti casta”, el oficialismo sabe que debe diseñar una nueva estrategia para convencer al electorado de renovar el contrato con el presidente Javier Milei en 2027. Con ese objetivo electoral en mente, el Gobierno logró una foto política clave en París, con el mandatario en el centro junto a 13 gobernadores aliados y al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a quienes agradeció por “hacer grande a la Argentina nuevamente”.
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“El operativo seducción está funcionando. El viaje aceleró un montón las conversaciones”, celebró un funcionario que integra la delegación presidencial que viajó a Francia. “Hay otra actitud del Gobierno y del Presidente, otro pragmatismo que el que había en la Argentina Week de Nueva York. Tienen intenciones de ampliar la red de acuerdos”, detectó uno de los encargados del diálogo con los gobernadores.
Las conversaciones reactivan las esperanzas violetas de avanzar con la reforma electoral, en particular con la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), aunque, hasta que no vean “las manos levantadas”, algunos prefieren mantener la mesura.
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La tarea discursiva de cara a la reelección compromete a toda la mesa política, en particular al estratega presidencial, Santiago Caputo, que deberá darle forma a ese nuevo mensaje electoral. Para esa misión hay dos factores que condicionan la nueva línea: la percepción que tiene la sociedad del libertario y el ordenamiento electoral de una oposición que todavía debate la designación de su candidato.
A pesar de las diferencias irreconciliables entre el sector caputista y karinista, nadie niega que el asesor es fundamental para formular la nueva narrativa. Y en este punto hay un ordenamiento que mata todo: ganar no se negocia.
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El mandatario, en su condición de bilardista, parece tomar nota y reorientar su discurso. En los últimos días ensayó una línea argumental ligada a la ponderación de la gestión y a la defensa del programa económico, con la mira puesta en una eventual reelección.
“Si los argentinos eligen este camino, voy a redoblar el ritmo de las reformas, la inflación se va a pulverizar y la economía va a crecer a un ritmo más fuerte”, prometió Milei a través de una videollamada desde París ante los empresarios reunidos en el Coloquio IDEA, en Mar del Plata.
Horas más tarde, en el discurso con el que abrió la Argentina Week, rechazó la posibilidad de aplicar “plan platita” y prometió “más libertad y ortodoxia”. “Si en 30 meses hemos sido el gobierno más reformista de los últimos 100 años, imagínensecon un Congreso favorable. Prepáranse porque van a experimentar un milagro en sus propias caras”, insistió el libertario.
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Pese a los cuestionamientos de la Casa Rosada al anticipo de la campaña electoral, aún sin el cronograma fijado ni las reglas claras de competencia, los sondeos de opinión detectan un crecimiento del “ningunismo”, que, según sostienen, alcanzó al 15% del electorado total y podría traducirse en una caída del 5% en la concurrencia a las urnas.
“Los ningunistas crecieron entre marzo y mayo por las oscilaciones en la aprobación de Milei y Kicillof, pero es un sector estable en volumen que no capitaliza ningún candidato en particular”, explicó a este medio un hombre que sigue de cerca los números e intenta poner paños fríos ante las alertas.
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Ese universo plantea un nuevo dilema para el oficialismo: el desafío de administrar la polarización con el peronismo sin fortalecer a uno de sus eventuales rivales. En las tribus libertarias aclaran que el sector integra una masa heterogénea y que ante una eventual segunda vuelta, “el miedo al pasado” pesa más que las críticas que pueda acumular el libertario.
Es por eso que figuras clave como el ministro de Economía, Luis Caputo, o el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se pliegan a esa estrategia e intensifican las diferencias. “Hemos estado en el infierno y, créanme, la mayoría de la gente nunca votará para volver al infierno”, planteó Caputo en París, luego de calificar al gobernador bonaerense como “el anticristo”.
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Sin embargo, en algunos sectores del espacio advierten que los números de imagen del gobernador Axel Kicillof muestran un nivel de respaldo significativo y plantean que la decisión de polarizar con el peronismo podría no ser la mejor opción debido al aumento del rechazo hacia la figura de Milei.

“No nos sirve polarizar con nadie. Tenemos que fragmentar y generar los incentivos para que el peronismo vaya dividido. Kicillof es al que le entran más balas, pero es el que mejor mide”, admitieron ante este medio desde el entorno del mandatario, que insiste en que compite contra sí mismo.
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En las últimas semanas, un relevamiento de Poliarquía Consultores registró un 52% de valoración negativa para el libertario, tres puntos más que en agosto, frente a un 31% de positiva. Por su parte, Zubán Córdoba ubica a Kicillof con un 45% de imagen positiva y un 51,3% de negativa, mientras que Milei registra un 36,1% de positiva y un 61,8% de negativa.
A pesar de haber calificado a Kicillof como “enano soviético” en Estados Unidos, el Presidente pareciera adoptar un argumento que coincide con el planteo interno. “Mi rival soy yo mismo. Qué me importan los que atrasan 100 años y además fracasaron siempre. Es casi insultante tener que debatir con un comunista”, sostuvo cuando el periodista José del Río, moderador de la charla, le consultó sobre Kicillof y la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman.
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“La campaña es la gestión”, coinciden en Balcarce 50, donde detectan que ante una eventual eliminación de las PASO, la contienda electoral comenzará a tomar forma en abril, a partir de las distintas elecciones provinciales.
El dilema es incluso mayor: el Gobierno debe hacer congeniar la estrategia electoral con una agenda legislativa que depende de los mismos aliados que busca acercar de cara a 2027. A su regreso de París, el Presidente deberá ordenar a los propios y, al mismo tiempo, capitalizar los acuerdos alcanzados con los gobernadores para avanzar en los principales objetivos que restan. Entre ellos figuran el Presupuesto 2027, la reforma electoral y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
En varios despachos libertarios aseguran que otro de los incentivos para impulsar la eliminación de las PASO es aliviar a parte del electorado que “desertó”, agobiado por la cantidad de veces que debe asistir a las urnas. Por eso, hay quienes aseguran que en París, se les prometió a los aliados no presentar candidatos en las provincias a cambio del respaldo a la reforma.
Como ya es costumbre en el Gobierno, el ofrecimiento no conforma a todos los integrantes de la administración libertaria que aseguran que van a potenciar el sello en el interior. “La Libertad Avanza va a competir en todos los distritos de la República Argentina. No va a quedar un distrito sin competir”, afirmó una fuente del espacio, que aclaró que habilitarán negociaciones por las condiciones de esa competencia.
La conversación con los aliados tendrá un capítulo adicional: la necesidad de preservar el DNU 70/2023. El fallo de la Corte Suprema que revocó la sentencia que había declarado inconstitucional la derogación de la Ley de Tierras dejó nuevamente operativo el artículo 154 del DNU y volvió a ubicar al decreto en el centro de la discusión parlamentaria.
La oposición busca avanzar con su rechazo en Diputados, mientras que en la Casa Rosada evalúan reflotar la discusión sobre la Ley de Tierras dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, como una alternativa para alcanzar un acuerdo con los bloques dialoguistas y evitar que el DNU quede expuesto. “Los aliados no van a querer prenderse en esa”, presionaron desde la bancada violeta.
Ante ese escenario, el Gobierno deberá seducir al electorado que toma distancia al detectar destellos de la política tradicional y, a la vez, consolidar una estructura capaz de sostener la segunda etapa de la gestión. La apuesta oficial es que el diálogo con los gobernadores prospere y permita llegar a 2027 con un escenario político más ordenado.
El interrogante que empieza a instalarse es si el nuevo mensaje será suficiente para recuperar a los que se alejaron del espacio y, sobre todo, para reafirmar una identidad que dentro del propio oficialismo algunos creen perdida.