
Luego de una separación que pareció tan abrupta como sorpresiva, Machi González y Andrés Molteni volvieron a juntarse para participar del Abierto de los Estados Unidos, en el torneo de dobles.
Durante varios años fueron una de las parejas reconocidas dentro del circuito de dobles, llegaron a disputar el Masters de la especialidad y formaron parte del equipo argentino de Copa Davis y de los Juegos Olímpicos de París 2024. A pesar de las semifinales en Buenos Aires y en Madrid, los resultados parecían no acompañarlos, pero la buena sintonía entre ellos no se perdía. Por eso, la separación pareció abrupta, incluso sorpresiva, y aparecieron las interpretaciones y las preguntas: ¿Se pelearon? Pero un día volvieron, y fue en Nueva York.
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El sol acompaña la mañana agradable para esta época del año.
- ¡Qué lindo verlos juntos de vuelta! Parecía que vos ya no ibas a jugar más, Machi. ¿Qué pasó?
Machi González - No, no sé por qué no jugar más (sonríe). Lo que pasa es que nos habíamos separado. Son muchos años y, como toda pareja, llega el cansancio y por ahí necesitábamos un tiempo (cruzan miradas y se ríen entre ellos). Por eso, a mitad de año me volví a mi casa (después de la derrota en primera ronda del Masters 1000 de Roma) y, después, juntos ya no podíamos entrar en los torneos grandes, porque se nos había ido nuestro ranking, defendíamos muchos puntos. No entramos en ningún Masters 1000, ni en Cincinnati ni en Montreal. Y yo, la verdad, no tenía ganas de ponerme a buscar compañeros o de pedirle favores a otros tenistas. Entonces me dije: “prefiero quedarme un tiempo con mi familia, en casa”. Me tomé las vacaciones de invierno con los chicos y nos fuimos en familia, que creo que nunca me había ido de vacaciones en esa época. De paso, intenté despejar un poco la cabeza. En un momento me escribe Andy (Molteni) para ver qué pensaba hacer, porque los dos estábamos sin compañeros y dijimos: “Bueno, vamos de vuelta para adelante”, y volvimos a entrenar juntos, en Buenos Aires. Como que volvimos renovados, con ganas.
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- ¿No les preguntaban por qué el “divorcio”?
MG - A mí me preguntaron mucho cuando dejamos de jugar juntos. Me decían: “¿Está todo bien?” Todos piensan que te separás y es como que te peleaste y que no te podés ni ver. Es cierto que en muchas parejas pasa eso, pero nosotros fue por otro tema. La separación fue por cansancio, un poco agotamiento por tanto tiempo. Y no es que volvemos porque digo: “Bueno, está bien, me llevo bien, pero voy a jugar con él porque nos fue bien”. Es como que tenemos una buena relación y cómo nos llevamos en la cancha o fuera de ella, eso también ayuda y se ve en los resultados hoy en día.
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- ¿Y cómo fue ese reencontrarse en competencia en el US Open?
Andrés Molteni - Muy bueno, muy contentos. Como decía, no pudimos jugar los torneos previos. Como no entré a Cincinnati, volví a Buenos Aires. Eso nos permitió tener mucho tiempo para entrenar juntos, por suerte. Ya nos conocemos, jugamos casi cuatro años juntos. Creo que por haber estado bastante tiempo en casa, los dos teníamos muchas ganas de volver a competir y de jugar buenos partidos.
- Son muchos años de competir juntos, hay una relación, una amistad. ¿Se siente ese afecto dentro de la cancha?
AM- Sí, sí, sin dudas. Creo que es un plus y nos conocemos mucho. Viajamos y compartimos en los torneos. Y mismo en los entrenamientos en Buenos Aires compartimos mucho hace mucho tiempo. Entonces ese plus se siente.
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- Se vieron en la necesidad de conseguir nuevos compañeros, ¿cómo es eso de cambiar de compañero?
AM -Al haber jugado mucho tiempo juntos, se hace difícil encontrar esa sintonía, o lo que fuera, con otro tenista. Creo que, por suerte, nos salió rápido y natural, toda la costumbre del tiempo que estamos juntos jugando, porque también es un torneo importante.
MG - También hay que entender que tenemos nuestras cosas, pero con Andrés nos conocemos y ya sabemos cuáles son nuestras cosas malas y buenas. Y, por ahí, cuando tenés un compañero nuevo decía “mirá lo que hace éste” y hasta lo comparás. A veces se da bien, a veces no. Creo que ninguno de los dos estuvimos bien con otros compañeros y volvimos acá con todo y con muchas ganas en este torneo que nos gusta tanto.
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- ¿Viste el tenis desde afuera cuando te quedaste con tu familia?
MG - No vi mucho tenis, la verdad, quería limpiar un poco la cabeza.
- ¿No te tentó la vida de civil y quedarte en tu casa con ellos?
MG - ¡Sí! Me encanta eso de no tener que entrenar, de no tener que estar pensando adónde viajar, los tickets, esto, lo otro. Me encanta estar ahí, en mi casa, con mis hijos, en familia. En esos dos meses que estuve ahí, es como que encontré otra cosa y me decía: “¡Qué lindo es esto!” Pero tuve que empezar a entrenar, a jugar y otra vez lo mismo. Sinceramente, no creo que pueda encontrar un trabajo en donde gane más dinero que acá. Y mientras lo pueda seguir haciendo a buen nivel y preparado voy a continuar. Es un esfuerzo más para el día de mañana, para el futuro, para el día que me toque la vida de civil, por lo menos tener algo más de respaldo. Eso es lo que, un poco, me tira a seguir acá.
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- A los 49, ATP ya te paga la jubilación
AM - (Comienza a reírse) En un año y medio la ATP nos va a jubilar a todos los doblistas. Dicen que no les resulta rentable el dobles y que, por eso, van a cortar mucho los cuadros y bajar también el prize money, para repartir más entre los singlistas.
- ¿En la Copa Davis tampoco va a haber dobles?
MG - Yo creo que sí, que seguirá. Se tienen que jugar cinco puntos o tres puntos, según sea la instancia que se juegue, pero me imagino que el dobles seguirá. Es algo que nació con el tenis y a la par del single. Yo creo que en la Copa Davis es algo fundamental.
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- Y hablando de seguir, Machi renunció, colgó la raqueta, pero vos seguís prendido en Copa Davis.
AM - Exactamente, contentísimo de poder jugar para Argentina de nuevo y en casa. También me motiva mucho ir al interior a jugar Copa Davis. Si bien yo sigo siendo de un club como el Buenos Aires y que me encanta que se juegue en mi club, también me gusta mucho que se dispute en otros lugares del interior, que no sea todo centrado en Buenos Aires. Mucha gente juega al tenis en toda Argentina, así que está bueno, para que puedan ver a Fran, a La Nave, a Thiago, a Guido, a mí, creo que eso esto motiva a muchos chicos y acerca a muchas escuelas de tenis.
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- ¿Cómo ven al equipo de Copa Davis? ¿Qué proyección le suponen?
MG - Ya no están las grandes figuras de otro momento, pero hay chicos que son muy potentes y muy buenos doblistas. Yo veo al equipo de Copa Davis candidato en cada serie que juegue. O sea, ahora que no estoy yo, los veo campeones (lanza una carcajada, junto a su broma). No, no -retoma-, pongamos a todos los jugadores sobre la mesa, mirá a Fran y a Tommy en dónde están jugando y a los jugadores a los que les están ganando. Ellos, Navone, Thiago, Juanma… todos están en un nivel de locos. Hasta Come, que el otro día tuvo un partido durísimo con Cobolli, estaba jugando muy bien. O sea, Argentina tiene un equipo muy parejo y ni hablar de los doblistas. Está Horacio, Andy, Guido, que están haciendo un gran año todos. Yo creo que cualquier serie es muy pareja porque Argentina es muy pareja en todos los puntos y pueden jugar en cualquier superficie. Viendo todo desde afuera, yo veo que es un equipo muy sólido y muy difícil de ganarle.
- ¿Y vos, desde adentro?
AM - Yo también lo veo igual. Siento que es un equipo muy fuerte. El año pasado perdimos con Alemania teniendo match point a favor, fue una serie durísima, todos los puntos muy luchados. Yo creo que si pasábamos esa serie también teníamos buenas chances de ganar. Así que siento que tenemos un equipo muy bueno. ¿Ganar una Copa Davis? Qué sé yo, no sé, ojalá, pero se tienen que dar muchas cosas. De todas maneras, el equipo tiene una buena base, son chicos jóvenes que van a jugar muchos años. Así que creo que es un gran equipo el que tiene Argentina.
- ¿Cómo lo ves a Javier Frana como capitán?
AM- El tipo es como se lo ve, es como es con nosotros. O sea, es muy tranquilo y trata siempre de aconsejarte. Es un capitán que te da mucha tranquilidad. Creo que siempre, las veces que me tocó representar a la Argentina, eso fue lo que nos transmitió.
- Recién decían en un año y medio ya no jugarán más. ¿Ven ese futuro para ustedes?
MG - Sinceramente, yo estoy ahí. No sé qué va a pasar, si voy a querer seguir jugando, porque el ranking y todo eso te va llevando a decisiones difíciles, como la de ir a jugar Challengers, si no entramos a los torneos más grandes. Entonces, no sé si es lo que quiero, es un poco difícil volver a jugar todo eso para tener que volver arriba. Pero por ahora estoy con ganas. Los Grand Slams son torneazos, ojalá pueda seguir así. Mi intención es jugar hasta fin de año y, después, ver cuáles son mis chances o cuáles son las ganas que tengo para el año que viene. La verdad es que la paso muy bien, porque es un trabajo lindo el que tengo, pero le voy tomando el gustito a eso de quedarme en mi casa, de no hacer nada y estar con mi familia. Así que mi futuro, de acá a fin de año, es jugar, después, hay que parar la pelota y ver.
- ¿Y vos?
AM - Yo sí, mi idea es jugar varios años más, si la ATP nos lo permite. En teoría, en 2028 van a achicar mucho los cuadros de dobles, así que va a depender un poco de eso y del ranking que tenga. Pero sí, mi idea es jugar cuatro años más, por lo menos. Físicamente, me siento bien, pero va a depender, también, de las ganas. Estando en Argentina siempre tenemos muchos viajes, se hace más difícil eso, porque tenés que hacer siempre giras de mucho tiempo para que sea rentable y sin volver a casa. En cambio, si vivís en Europa, cortás la gira, vas a jugar una o dos semanas, podés volver a tu casa a dormir. Pero bueno, por ahora la vengo llevando y mi mujer me puede acompañar alguna que otra vez, eso me permite estirar un poco más la carrera.
El dobles, como cualquier pareja, tiene sus momentos. A veces hay que separarse, descansar, mirar las cosas desde otro lugar y sentir la necesidad de reencontrarse. Molteni y González lo hicieron, no hubo peleas, ni grandes explicaciones, por eso pudieron volver a estar del mismo lado de la red y a compartir viajes, aeropuertos, hoteles y sueños, que ahora también incluye una vida familiar.
Por ahora, la pelota sigue pasando por encima de la red, la vida civil puede esperar.