Carla Santos nació en 2004 y hace menos de un año ni siquiera imaginaba cómo sería enfrentarse a una competición de triatlón paralímpico. Es más, fue en octubre del año pasado cuando comenzó los entrenamientos en esta disciplina y no compitió hasta febrero de este mismo año. Apenas unos meses más tarde ya forma parte del equipo CaixaBank de Promesas Paralímpicas. Habrá quien piense que estamos ante una carrera meteórica, pero como casi siempre en estos casos, detrás del éxito hay un esfuerzo de muchos años.
Porque es verdad que el triatlón acaba de entrar en su vida, pero el deporte lleva acompañándola desde que era una niña. Junto a él, también la disciplina, las horas de trabajo y su capacidad de reconvertirse cuando, quizás, lo más sencillo habría sido renunciar a la alta competición.
“Empecé a practicar natación desde muy pequeña por recomendación médica y estuve compitiendo desde los ocho hasta los dieciocho años”, recuerda. Lo hacía bien. Tan bien que llegaron los éxitos en los campeonatos y su sueño deportivo empezó a tomar forma cuando logró la mínima para el europeo absoluto de natación adaptada. “Fue cuando más pensé que me gustaría que gran parte de mi vida fuera el deporte”, nos explica.
Pero incluso aquello que más se desea puede llegar a pesar. Es lo que le ocurrió a Carla. El desgaste de compaginar el alto rendimiento con los estudios, con la vida cotidiana, le hizo querer tomar aire. Los tres años en los que dejó la alta competición, nos confiesa, “fueron un gran punto de inflexión”. Un tiempo, también, en el que pudo disfrutar de sus amigos, de los viajes y de una rutina sin horarios marcados por los entrenamientos.
He aprendido que no se gana en la competición, sino en la disciplina diaria
Carla Santos
Deportista
Es cierto que pensó que no regresaría a la exigencia del deporte. Sin embargo, como nos relata, “el tiempo me quitó la razón. Sentía que me faltaba algo”. Porque los sacrificios merecen la pena cuando el esfuerzo se dirige a lo que nos apasiona. “Todavía”, explica, “me quedaban cosas por hacer en el deporte”.
Una oportunidad para crecer
Poco después de tomar la decisión apareció Nuestra Próxima Estrella, un programa impulsado por CaixaBank y el Comité Paralímpico Español con el propósito de descubrir y acompañar a jóvenes con talento hacia el deporte paralímpico de alto nivel. “Lo conocí gracias a la asociación AFANIP, de la que formo parte”, explica Carla. Llevaba tiempo pensando en iniciarse el triatlón, pero no sabía cómo dar el primer paso. Cuando se apuntó al programa, se le abrió una puerta que le ha cambiado su vida deportiva.
“Llegó el día en el que se desarrollaba la jornada y por la mañana hicimos varias pruebas, de equilibrio, flexibilidad, velocidad”, nos cuenta. Después, por la tarde, “probamos los deportes que los técnicos creían que se te podían dar mejor”. Pocas semanas después recibió una llamada. Los especialistas habían visto su potencial para el triatlón. Desde el Comité Paralímpico Español no tardaron en buscarle un club en su ciudad y la pusieron en contacto con quien hoy es su entrenador, Alberto Bravo. “Estuvo dispuesto a recibirme en el club y empezar este camino”. Así comenzó una aventura que apenas acaba de arrancar.
Aunque se renuncie a muchas cosas, todo lo bueno que te da el deporte se ve compensado
Carla Santos
Deportista
Para Carla, programas como Nuestra Próxima Estrella representan la oportunidad de que alguien crea en los atletas antes de que lleguen los resultados. “Es clave contar con iniciativas que desarrollen el deporte base. No puedes querer tener campeones si no apoyas desde el inicio a las personas que en un futuro pueden serlo”, afirma.
Y aquí ha encontrado lo que buscaba. Destaca que el programa acompaña al deportista en cada fase del proceso, que lo ayuda a descubrir el deporte en el que puede desarrollar mejor su talento, facilita el contacto con clubes y entrenadores y elimina barreras que, en muchas ocasiones, impiden que ese potencial llegue a florecer. “Gracias al programa, todo es mucho más sencillo”, reconoce.
Las victorias llegan del esfuerzo diario y de los apoyos
Cada día, aprende que en el deporte de alto nivel se obtienen enseñanzas que quedan en el atleta para siempre. “He aprendido que no se gana en la competición, sino en la disciplina diaria, en entrenar aunque no apetezca, en seguir cuando crees que no puedes, en confiar en las personas que te rodean y en disfrutar de lo que haces”, nos dice. Y no solo eso, porque, como hemos visto, su experiencia personal también le ha permitido descubrir la importancia de escucharse a una misma. “Hay que saber parar, darte prioridad y volver cuando realmente estás preparado”. Una lección que, asegura, es válida tanto para el deporte como para la vida.
Detrás de ese camino siempre han estado quienes nunca dejaron de creer en ella. Especialmente sus padres. "Son mi mayor soporte", afirma. “Sin ellos y todo lo que me han inculcado y enseñado no sería la persona que soy y no habría tomado las decisiones que me llevan al día de hoy”, continúa. “Siempre buscan mi bienestar y felicidad y reconozco el esfuerzo que han puesto toda su vida para que yo pueda tener todo lo que necesito”.

Gracias a ese respaldo pudo tomar decisiones difíciles, detenerse cuando lo necesitó y regresar cuando sintió que era el momento. Y junto al entorno más cercano, es fundamental el apoyo de quienes creen en el futuro del deporte paralímpico. Carla considera que el respaldo de los programas y patrocinadores ofrece mucho más que una ayuda económica, aunque esta sea, indudablemente, muy importante. “Aporta confianza. Hay momentos de dudas en los que las cosas no salen y saber que hay personas ajenas a tu entorno que confían en ti supone un chute de confianza”, comenta.
Ese es precisamente la filosofía con la que empresas como CaixaBank impulsan programas como Nuestra Próxima Estrella y apuestan por el deporte paralímpico. El objetivo es ofrecer a los jóvenes deportistas la estabilidad, las oportunidades y el respaldo necesarios para que puedan centrarse en crecer y desarrollar su potencial.
La importancia de seguir soñando
Hoy, Carla sigue construyendo su futuro entrenamiento a entrenamiento. Compagina el deporte con la universidad, donde cursa Educación Social, y organiza sus días alrededor de la natación, la bicicleta, la carrera, los estudios y sus seres queridos. Es verdad que renuncia a algunos planes propios de su edad y a horas de descanso, pero nunca siente que esté perdiendo algo. Sobre todo, nos confiesa, porque se siente “en paz conmigo misma sabiendo que doy todo lo que tengo“.
Mientras, aspira a participar en las competiciones más importantes, especialmente en unos Juegos Paralímpicos. Pero ha aprendido que los grandes sueños no se alcanzan de golpe. “Hay que mirar el siguiente escalón y no la cima”, nos dice.

Carla lleva apenas unos meses en el triatlón, pero ya es muy consciente de que, aunque el talento abra las puertas, son la constancia, el esfuerzo, los apoyos y aprovechar las oportunidades las que permiten superarlas. Por eso, asegura que si hoy un niño o una niña con discapacidad le preguntara si merece la pena intentarlo, no tendría dudas en qué responder: “Que siga soñando y no pare hasta conseguirlo, porque solo uno mismo sabe de lo que es capaz; yo creo que si puedes soñarlo es porque puedes lograrlo”.
Y quizá ahí resida el verdadero sentido de Nuestra Próxima Estrella. Porque el deporte paralímpico del futuro empieza mucho antes de las grandes competiciones, comienza cuando alguien detecta el talento, decide acompañarlo y le ofrece la oportunidad de crecer. Es entonces cuando una promesa puede convertirse en una estrella. Y, sobre todo, permite que ese joven deportista descubra que no hay nada más estimulante que dedicar su vida a aquello que le hace feliz.