Nueva escalada entre Moscú y Tokio por las islas Kuriles: Rusia convocó al embajador japonés por las críticas a Putin

2026/08/17

Severo-Kurilsk está ubicada en la isla de Paramushir, en el archipiélago Kuril. (Wikimedia)

Severo-Kurilsk está ubicada en la isla de Paramushir, en el archipiélago Kuril (Wikimedia)

El Ministerio de Exteriores de Rusia convocó este lunes al embajador de Japón en Moscú, Akira Muto, en protesta por las críticas de Tokio a la visita del presidente ruso, Vladimir Putin a las islas Kuriles. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que las autoridades japonesas “han cruzado todas las líneas de la decencia” con sus declaraciones sobre el viaje presidencial.

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, había calificado de “absolutamente inaceptable” la visita de Putin, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, presentó una protesta formal ante el embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, la semana pasada. Japón sostiene que las islas, a las que llama Territorios del Norte, son “parte inherente” de su territorio.

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Putin visitó el jueves 13 de agosto la isla de Iturup, conocida en Japón como Etorofu, la mayor de las cuatro islas Kuriles del sur reclamadas por Tokio. Fue la primera vez que el mandatario ruso pisó en persona el archipiélago. Según el Kremlin, se reunió con habitantes de la isla, que cuenta con unos 7.000 residentes, y llamó a no olvidar a los caídos en la ofensiva soviética de septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. El viaje formó parte de una gira más amplia por Siberia y el Lejano Oriente ruso.

La convocatoria del embajador japonés no se resolvió sin fricciones. Lavrov señaló que la embajada nipona no ofreció una respuesta clara sobre la disponibilidad de Muto, y que se adujeron motivos de agenda y de salud para justificar su ausencia tanto el viernes como este lunes. La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, declaró posteriormente a la agencia estatal TASS que el diplomático “se sintió mejor de repente” tras las declaraciones de Lavrov y que acudiría al ministerio el martes.

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El presidente ruso Vladimir Putin, acompañado por el gobernador de la región de Sajalín, Valery Limarenko, y la ministra regional de Educación, Anastasia Kikteva, camina durante su visita a la isla Kuril del Sur de Iturup, en el extremo oriental de la región de Sajalín, Rusia, el 13 de agosto de 2026
Sputnik/Gavriil Grigorov/Pool vía REUTERS
El presidente ruso Vladimir Putin, acompañado por el gobernador de la región de Sajalín, Valery Limarenko, y la ministra regional de Educación, Anastasia Kikteva, camina durante su visita a la isla Kuril del Sur de Iturup, en el extremo oriental de la región de Sajalín, Rusia, el 13 de agosto de 2026 Sputnik/Gavriil Grigorov/Pool vía REUTERS

La disputa por las islas Kuriles se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo soviético ocupó el archipiélago en 1945, en los últimos compases del conflicto en el Pacífico. Rusia y Japón nunca firmaron un tratado de paz que pusiera fin formalmente a las hostilidades, precisamente por este contencioso territorial, que durante ocho décadas ha condicionado toda negociación bilateral de fondo entre Moscú y Tokio.

Las relaciones entre ambos países se deterioraron de forma sustancial tras la invasión rusa a Ucrania en 2022. Japón, alineado con el G7, sumó a Rusia el paquete de sanciones económicas impuesto por las potencias occidentales y reforzó su cooperación militar con Estados Unidos en el Pacífico. Putin calificó esas sanciones de “injustificadas” la semana pasada, en un gesto que anticipaba el tono de la actual disputa diplomática.

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El intercambio de convocatorias de embajadores, un mecanismo diplomático reservado habitualmente a episodios de tensión grave, revela hasta qué punto el vínculo bilateral se encuentra debilitado. Mientras Japón mantiene su reclamo sobre las islas como condición para cualquier acercamiento futuro, Rusia ha reafirmado en los últimos años su soberanía sobre el archipiélago sin margen aparente para la negociación, en paralelo al reforzamiento de su presencia militar en la región del Lejano Oriente junto a China.

La visita de Putin a Iturup, la primera de un presidente ruso al archipiélago, difícilmente sea un hecho aislado. En un contexto de aislamiento internacional por la guerra en Ucrania y de creciente cooperación militar ruso-china en el Pacífico, el Kremlin parece decidido a utilizar el litigio territorial con Japón como una vía más para proyectar firmeza frente a Occidente, lo que aleja aún más la perspectiva de un tratado de paz pendiente desde 1945.

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