
Del mismo modo que Renault o Citroën decidieron volver a recrear autos icónicos de otros tiempos, como los R5 y R4, o el 2 CV que se presentará en el próximo Salón de París, hay otros fabricantes como McLaren que, con el mismo concepto, decidieron buscar atractivo en la esencia de sus diseños.
La tendencia se da de igual para todos, en medio de una era plagada de autos impersonales, de alianzas entre marcas que generan clones con distintos escudos, o de diseños minimalistas que todo lo concentran en una pantalla y nada más, y hasta de una Ferrari eléctrica que nada tiene que ver con su historia.
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El caso de los autos generalistas de las dos marcas francesas fue similar en un aspecto. La electromovilidad requiere de autos accesibles para ser masivos, y tanto un Renault 5, un Renault 4 o un Citroën 2 CV lo fueron en su tiempo, y para hacer un auto chico, urbano, y de bajo costo, qué mejor que hacerlo apelando al nombre y la estética de vehículos que muchos usuarios extrañan.

Pero el caso de McLaren es distinto, tanto como lo son sus autos deportivos en comparación con un vehículo de acceso de cualquier marca convencional. Y lo que hizo la marca inglesa fue volver a construir un auto completamente convencional, tanto que no solo tiene un motor sin turbo y tracción trasera, sino que cuenta con un elemento que hoy parece estar en vías de extinción en el mundo de los autos deportivos de pura raza: una palanca de cambios y un pedal de embrague.
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El modelo es el McLaren McL 6GT Concept, un superdeportivo con una historia particular, como la de ser la interpretación del modelo que el creador de la marca, el neozelandés Bruce McLaren, nunca pudo terminar por su temprana muerte a los 32 años mientras probaba otro modelo en la pista inglesa de Goodwood.
Aquel proyecto se llamaba M6GT, era un auto deportivo para usar en la vía pública, que estaba basado en un auto de carreras adaptándolo para la conducción deportiva particular.
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“El McLaren McL 6GT plasma aquello que nuestro inspirador fundador habría deseado materializar, pero con seis décadas adicionales de innovación y pasión integradas en cada elemento, creando así un icono moderno de conexión con el conductor. Representa el futuro audaz, provocador y sumamente apasionante que nos disponemos a hacer realidad”, dijo Nick Collins, director ejecutivo de McLaren Automotive, durante la presentación del vehículo de concepto en el Monterrey Car Week, en Estados Unidos.
Siguiendo la idea original del vehículo de los años 60, este modelo es ancho y muy bajo, tiene el techo alargado y una distintiva parte trasera tipo Kammback, que se corta abruptamente con un ángulo negativo, y en la que el techo se unifica con la cubierta tapa del motor.
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El auto está construido íntegramente en fibra de carbono, tanto a nivel de monocasco como de la propia carrocería y tiene un motor V8 de combustión simple del que no se dieron a conocer especificaciones.
Pero lo que más lo destaca es que será el primer McLaren desde 1992, cuando se lanzó a la venta el GT que llevó la denominación de F1, que tendrá un cambio de velocidades de accionamiento manual para gestionar la transmisión de la potencia únicamente a las ruedas posteriores, pedal de embrague en el piso y dirección hidráulica, típica de los autos McLaren que no optaron por otro tipo de asistencia sobre el volante.
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En su interior, el McL 6GT combina modernidad con tradición, ya que el instrumental completamente digital convive con controles táctiles e interruptores de aluminio, y en la palanca de cambios se incluye el Speedy Kiwi, el primer logo original que tuvo la marca cuando era todavía neozelandesa.
Con la presentación del auto de concepto, McLaren confirmó también que la producción del nuevo McL 6GT comenzará en 2028, y aunque no se develó el precio aún, si se sabe que será un vehículo de edición limitada, con lo que esa exclusividad podría llevar su precio a superar el millón de euros cuando se lance a la venta.
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