24 de septiembre, 2026 - 07h00
La Organización de Naciones Unidas (ONU), incorporada en San Francisco, mediante la adhesión de los primeros 52 estados miembros. El Ecuador es fundador, por haber asistido desde abril hasta junio de 1945, con su delegación presidida por el entonces canciller doctor Camilo Ponce Enríquez.
El término Naciones Unidas lo utilizó por primera vez el 1 de enero 1942, en la Segunda Guerra Mundial, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, como una referencia a la alianza de 26 países, en la que se comprometieron a defender la Carta del Atlántico y emplear sus recursos en la guerra contra el eje beligerante conformado por Roma-Berlín-Tokio. La ONU reemplazó a la Sociedad de Naciones, fundada en 1919 después de la Primera Guerra Mundial, por haber fallado en su propósito de evitar otro conflicto internacional. La idea fue anunciada luego de la Conferencia de Yalta, celebrada por los aliados en febrero de 1945.
Los representantes de Francia, China, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Soviética, propusieron los propósitos definitivos de la organización, sus organismos y disposiciones para mantener la paz, seguridad y cooperación internacional. La actual organización refleja la esencia de esa concepción, ya que son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que tienen poder de veto en cualquier resolución. Actualmente cuenta con 193 Estados miembros reunidos en Asamblea General, pero difícilmente influyen en las decisiones importantes.
La ONU tiene un futuro muy incierto, no solo por sus finanzas deficientes, sino sobre todo porque en la práctica no existen consensos y el poder de veto de cada uno de los cinco dificultan un manejo político eficaz que evite o supere los conflictos de intereses individuales o las declaraciones de guerras regionales. La de Rusia con Ucrania, la de Estados Unidos con Irán, tienen hoy al mundo en vilo, sin que la ONU haya podido solucionar nada.
La relación de Trump con la ONU ha sido compleja y muy tensa. Ha sostenido que debe servir a los intereses de todos los Estados, criticado el exceso de burocracia y una distribución desigual de las contribuciones. Igual, Lula de Brasil y Kast de Chile, han expresado su inconformidad con el funcionamiento de la organización, solicitando una reforma integral de sus reglamentos y capacidad de solucionar los conflictos que surgen entre sus miembros. Coinciden en señalar una especie de parálisis institucional e inmovilismo del Consejo de Seguridad y que “existe el riesgo que los conflictos regionales se vuelvan globales”.
El problema no solo es que la ONU gaste demasiado, sino que muchos miembros no pagan sus cuotas a tiempo. Al 30 de abril de 2026, las contribuciones pendientes eran aproximadamente $ 2.800 millones para el presupuesto y $ 3.500 millones para operaciones de paz. Rebeca Grynspan, de Costa Rica; Virginia Gamba, de Argentina, o Ivonne Baki de Ecuador, se disputan reemplazar al secretario general. Cualquiera de ellas, de ser elegida le tocará lidiar y solucionar esta compleja situación, incluyendo las reformas que son muy necesarias y urgentes. (O)