Parte juicio por ataque al Molino Grollmus: durará dos meses y Fiscalía presentará 11 testigos protegidos - La Tercera

2026/07/15

Dos meses se estima que dure el juicio contra 19 acusados por el ataque al Molino Grollmus, inmueble ubicado en la comuna de Contulmo, Región del Biobío, que fue incendiado el 29 de agosto de 2022.

De acuerdo a los antecedentes de la Fiscalía, ese día, a eso de las 18.00 h, un grupo de unas 30 personas vinculado al grupo Resistencia Mapuche Lafkenche (RML) quemó el molino luego de una elaborada preparación. Fuertemente armados, procedieron a atacar a tres personas que se encontraban en su interior: Carlos Grollmus (79), quien perdió una pierna; Cristián Cid, que quedó con un trauma ocular, y Helmuth Grollmus (85) que sufrió lesiones leves.

Un total de 61 testigos presentará la Fiscalía, 11 de ellos bajo reserva de identidad, en un juicio que partió este martes. La Fiscalía pide penas que llegan al presidio perpetuo calificado para los 16 acusados adultos por los delitos de incendio, homicidio frustrado, robo e infracción a la Ley de Armas.

“Hay mucha tranquilidad a nivel de la Fiscalía del Biobío de por fin haber podido dar inicio a este juicio que, como sabemos, se había tenido que posponer por razones ajenas al órgano persecutor. Estamos en presencia de un juicio histórico seguido contra 19 acusados, algunos de ellos eran adolescentes al momento de la comisión del delito y hoy son todos adultos”, dijo la fiscal regional del Biobío, Marcela Cartagena.

Por su lado, la defensora penal pública Katherine Valdés, quien representa a 14 imputados, criticó la investigación del Ministerio Público: “No existe una prueba objetiva y confiable que vincule a mis representados con el atentado al Molino Grollmus”.

“Durante la investigación no se obtuvo evidencia alguna que los ubicara en el lugar de los hechos, ya que la acusación se sostiene principalmente en declaraciones de testigos con identidad reservada que mantienen versiones contradictorias y tienen marcados intereses personales”, agregó Valdés.

Eso sí, la defensora penal pública subrayó que “la defensa no pide que se ignore la gravedad de lo ocurrido. Al contrario: precisamente porque se trata de hechos tan graves y de penas muy severas, la prueba debe revisarse con el mayor rigor y estándar de exigencia”.

La abogada particular Daniela Sierra, quien representa a José Melgarejo Calbullanca, también criticó la utilización de testigos protegidos. “El Estado de Chile ya ha sido condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuando condenó con testigos protegidos sin la posibilidad que las defensas ejercieran sus derechos. El testigo protegido inevitablemente limita la participación y el ejercicio a la defensa”.

“La prueba de la responsabilidad solo está basada en testigos protegidos”, agregó. Según Sierra, Melgarejo no participó ni en los hechos ni es parte de la agrupación mapuche.

Un planificado ataque

Según la Fiscalía, un grupo de al menos 25 sujetos se reunió a eso de las 16.00 del día 29 en una cancha ubicada en el sector de Antiquina, en Cañete, en donde planearon cómo materializar el ataque. Allí distribuyeron armas de fuego, cortas y largas, entre las que hubo Uzi y de 9 milímetros. En ese momento, según la acusación, acordaron que no se comunicarían por teléfono para no dejar rastros y evitar ser descubiertos.

“Está establecido que la orgánica central de esta organización es la que idea y ejecuta este atentado por sus motivaciones”, señaló la fiscal regional Marcela Cartagena.

Ya en la propiedad, donde según la Fiscalía se mantenían varias especies de interés histórico vinculada a la familia Grollmus, los acusados ejecutaron varias acciones para concretar el delito, como desplazarse con antorchas, derramar líquido acelerante e incendiar la casa. “En los informes periciales se ha establecido científicamente, que se utilizaron fuentes calóricas distintas e independiente de las otras construcciones, descartando que hubiera sido afectada por el incendio, que posteriormente consume el molino y museo familiar”, se señala en la acusación.

En paralelo, otra facción, de al menos 12 sujetos, detuvo una camioneta con dos víctimas en las cercanías del lugar. Les quitaron el vehículo y los llevaron a la casa atacada con la finalidad de bloquear la vía de ingreso. Con todo, algunos imputados comenzaron a disparar “de manera injustificada” hacia el inmueble, en cuyo interior estaba Helmuth Grollmus y su hijo, Cristian Grollmus Fritz. El objetivo, según el órgano persecutor, era matarlos.

En el lugar se encontraron 209 vainillas de calibre 12; 97 de calibre 9 por 19 milímetros; 93 tacos de cartuchos calibre 12 milímetros entre otros.

“Queda en evidencia que los imputados ejecutaron acciones idóneas y conducentes a causar la muerte de ambas víctimas, lo que no se produce, por hechos ajenos a su voluntad, como fue el resguardo adoptado por los afectados y la utilización de armas para repeler la agresión, de que eran objeto”, se señala en la acusación.

Fue en esa revuelta que uno de los sujetos tomó a Carlos Grollmus y lo utilizó como escudo humano ante la defensa con arma de fuego que realizó la familia. Luego de agredirlo, uno de ellos procedió a dispararle a corta distancia en una pierna, la que terminó perdiendo. Al enterarse de los hechos, Carabineros intentó llegar al lugar viendo impedida su acción ya que el camino había sido cortado.

Al día siguiente, el grupo Resistencia Mapuche Lafkenche se atribuyó el hecho.