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19 de septiembre, 2026 - 00h10
A las 19:33, Andrés Cepeda apareció en escenario del coliseo Voltaire Paladines Polo. Sin preámbulos, vestido completamente de negro, comenzó una noche donde las canciones dieron paso a historias, dedicatorias, invitados y hasta una pedida de mano entre el público.
La puntualidad era necesaria. Guayaquil atraviesa un toque de queda que rige desde el pasado 17 de septiembre rige un toque de queda entre las 00:00 y las 05:00 en Guayas, El Oro, Los Ríos y Manabí.
El concierto tenía, por eso, un reloj en contra. Cepeda lo tomó con humor. “Si seguimos así este concierto no va a durar ni 15 minutos”, bromeó ante el público luego de la primera tanda de canciones que incluyeron Próxima estación, El café y Bien.
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La mayoría había llegado en pareja al espectáculo de Nuestra vida en canciones. Cepeda tomó ese ambiente desde el inicio. Antes de interpretar Tú, anunció que era, según dijo, la canción más romántica del álbum y pidió que alguien se la dedicara a una persona especial.
Continuó con Desesperado, Déjame ir, Te voy a amar y El equivocado. Entre una canción y otra encontró espacio para preguntar sobre las historias sentimentales de quienes estaban frente a él.
“¿Quién de ustedes vino esta noche con la persona que no es? ¿Quién vino con la que sí es? ¿Y quién se ha equivocado?“, preguntó. La respuesta llegó en forma de canciones coreadas a todo pulmón.
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El coliseo no estuvo lleno en su totalidad sin embargo la cercanía del público y la fidelidad de sus seguidores le dieron al espectáculo una atmósfera cálida.
Hubo también una historia que se escribió esta misma noche. El artista bogotano preguntó quién quería dedicarle una canción a su persona especial. Una pareja, ubicada en la parte alta del coliseo, respondió al llamado. Antes que comenzara Por el resto de mi vida, llegó la sorpresa: se comprometieron. No hubo nombres ni explicaciones. Solo el momento compartido desde las gradas mientras el show continuaba.
Anécdotas familiares
La noche tomó otro tono cuando Cepeda habló de su familia y de la historia detrás de Bogotá, canción que se desprende del álbum del mismo nombre (2024) y que es un sentido homenaje a su ciudad y a la memoria de su madre, Miryam Cediel.
Contó que después de casarse, tuvo la oportunidad de comprar la casa donde creció y al regresar encontró todo pero su madre ya no estaba. Visiblemente emocionado dijo: “eso me golpeó y me inspiró a escribir el disco completo”.
Luego dejó una reflexió sobre el lugar de origen y los sueños: “Somos de donde venimos”, sostuvo, antes de recordar que los sueños, aunque exista la posibilidad de alcanzarlos, no se pueden comprar, sino vivir.
Tercer Mundo y Sergio Sacoto, los invitados ecuatorianos
El músico de 53 años también reservó un espacio para la música ecuatoriana. En el escenario aparecieron Felipe, Daniel y Juan Manuel Jácome, integrantes de TercerMundo. Junto a ellos interpretó Prométeme y luego los hermanos quiteños cantaron Corazones rotos, uno de los temas más queridos de su repertorio.
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Cepeda aprovechó ese momento también para compartir que aunque su gira tenía previsto terminar este sábado 19 en Cuenca (actuará en el coliseo Jefferson Pérez), se extendería con más fechas en otros países.
Ecuador es tierra de compositores recalcó antes de invitar a la tarima a Sergio Sacoto con quien cantó a dúo Dicen el tema que presentó el ecuatoriano junto con él en una nueva versión de estudio, en abril de este año. Después Sacoto puso a bailar a los asistentes con El aguajal.
Para entonces, el reloj seguía corriendo. Pero durante unas horas, el tiempo quedó repartido entre las canciones, las historias personales de Cepeda -en las que se permitió mostrarse más sensible ante su fanaticada- y la camaradería con sus colegas ecuatorianos que compartieron escena con él. La ciudad tenía una hora límite y el espectáculo encontró la manera de aprovechar cada minuto. (E)