La Policía Nacional del Perú (PNP) ejecutó un operativo que desarticuló una organización criminal dedicada a la explotación sexual de alrededor de ochenta mujeres extranjeras en el jirón Zepita, en el Cercado de Lima, según reveló el reportaje de Domingo al Día.
El grupo conocido como Los Piratas del Tren de Aragua mantenía un férreo control sobre la zona, obligando a decenas de mujeres, en su mayoría migrantes de Venezuela, Colombia y Ecuador, a pagar cupos extorsivos semanales de hasta seiscientos soles para poder ejercer la prostitución.
De acuerdo con Domingo al Día, desde hace meses el jirón Zepita, ubicado cerca de la avenida Alfonso Ugarte, se estableció como uno de los principales focos de explotación sexual en Lima. Los Piratas, facción del Tren de Aragua, monopolizaban el negocio en un tramo de seis cuadras, donde imponían horarios, cuotas y castigos a quienes no cumplían con sus exigencias.
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Las víctimas eran captadas con falsas promesas de empleo digno en Perú. Una de ellas relató al programa: “Llegué desde Venezuela con la promesa de un trabajo digno en un restaurante, pero la realidad me golpeó en la cara apenas pisé el jirón Cepita”.
El testimonio, recogido por Domingo al Día, mostró la dimensión del engaño y la posterior privación de libertad que sufrían estas jóvenes. Muchas eran encerradas, les retenían sus documentos y las obligaban a jornadas extenuantes que se extendían desde la mañana hasta altas horas de la madrugada.
Según la investigación televisiva, cada mujer debía entregar semanalmente entre quinientos y seiscientos soles a los líderes de la organización. “No eres un ser humano para ellos. Eres solo una máquina de hacer dinero. Te pegan, te insultan, te humillan. Es un infierno. Estás obligada a sonreír, pero por dentro estás muriendo”, declaró una víctima en el reportaje difundido por Domingo al Día.
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Los Piratas diseñaron un sistema en el que las extorsiones no solo recaían en las víctimas directas, sino que además ejercían amenazas sobre sus familias en los países de origen. Los testimonios recabados por el programa detallan mensajes intimidatorios dirigidos a los padres de las víctimas en Venezuela, advirtiendo represalias si no se cumplían las cuotas.

La organización contaba con una estructura definida. Juliet Mayerlin Méndez Navarro, alias Brigitte, de nacionalidad venezolana, figuraba como una de las principales captadoras y encargada de supervisar el cumplimiento de las reglas entre las víctimas.
Según Domingo al Día, Brigitte se presentaba como modelo en redes sociales para atraer jóvenes, pero en realidad operaba como jefa de plaza en el jirón Zepita. “Brigitte graba. Cree que todo es un chiste, pero dile que no tienes los quinientos soles semanales que te exige y esa mujer se vuelve una fiera. Te pone multas y manda a golpearte, incluso delante de los hijos de algunas chicas”, relató otra de las afectadas.
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El ciudadano peruano Óscar Williams Caicho Villalobos, alias Willy, fue identificado como lugarteniente y responsable de la logística y administración de los hospedajes utilizados en la red. Según explicó Domingo al Día, Willy poseía al menos ocho locales donde se ofrecían los servicios sexuales, cada uno registrando un promedio de cien clientes diarios. Su pareja, Darcy Bell Jiménez Arteaga, alias Azul, manejaba la recaudación del dinero producto de la explotación.
La cabeza principal de la banda, Pablo Ramón Córdoba Figueroa, se encuentra actualmente en Colombia, según la información proporcionada por el reportaje.

En la intervención realizada por la División de Inteligencia contra la Trata de Personas de la PNP, las autoridades detuvieron a diez presuntos integrantes de la organización. Durante los allanamientos, la policía halló cajas de preservativos con sellos del Ministerio de Salud, cuyo origen se encuentra bajo investigación para determinar si fueron obtenidos de forma lícita o corresponden a material sustraído.
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El operativo permitió a la policía recuperar el control del jirón Zepita y desmantelar las redes de extorsión que operaban en la zona. Domingo al Día reportó que la detención de los principales cabecillas representa un golpe significativo contra el crimen organizado dedicado a la explotación sexual en Lima.
El caso reveló la magnitud del negocio ilícito en el jirón Zepita, donde cerca de ochenta mujeres extranjeras eran obligadas a prostituirse bajo amenazas y violencia física. La modalidad delictiva identificada por Domingo al Día evidencia la capacidad de adaptación de bandas transnacionales como el Tren de Aragua, que utilizan la migración y la vulnerabilidad de las mujeres para nutrir sus estructuras criminales.
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Las autoridades continúan investigando la procedencia de los insumos incautados y el destino de los fondos recaudados por la organización. El operativo, según el programa, marca el inicio de una nueva fase en la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual en zonas urbanas de Lima.