Por jácaras y fandangos con Cantoría

2026/08/08

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Antes de que irrumpiera el sinfonismo clásico y la gente dejara de bailar en las salas de conciertos, el barroco fue un periodo musical de rock and roll. Especialmente el barroco ibérico. Basta ver el programa que ayer ofrecía Cantoría en Torroella: villancicos en plan barrocker que iban a hacer del Espai Ter una fiesta, al son de jácaras (romances satíricos del siglo de oro), fandangos y españoletas.

Ocho cantantes y seis instrumentistas formaban esta vez el conjunto barcelonés creado por el tenor Jorge Losana. Lo que comenzó siendo un cuarteto ya es a estas alturas un ensemble vocal e instrumental con proyectos cada vez más grandes, como el Monteverdi de 32 músicos que estrenarán en mayo.

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 El programa de Torroella, que antes llevaron a Londres, París y Bruselas, arrancó con obras José de San Juan, el compositor catalán que tuvo que esconder su nombre original, Josep de Joanetes, para poder trabajar en la Capilla Real de Madrid, al servicio de la Corte Real española. Lo explicaba este viernes Losana ante el público de Torroella antes de interpretar A la fiesta, zagales y demás piezas de Joanetes. 

Losana cuenta al público que Josep de Joanetes se cambió el nombre para poder ejercer en la Capilla Real de Madrid

Este primer bloque incluía Céfiros corra, una danza vital y colorista, a la que siguió la jácara Una noche de los Reyes, con su carácter teatral y popular a ritmo de villancico. Cantoría, no obstante, andaba algo escasa de esa frescura a la que tiene acostumbrado a su público. Su lectura tendía a la suavidad y a una cierta falta de contrastes, un aspecto en el que sin duda habría ayudado la clásica acústica de nave eclesiástica.

Pero no todo era alegría y ritmo en esta temática navideña interpretada en pleno agosto. Hubo nanas como Jilguerillo canoro, del vallisoletano José Martínez de Arce, y Serafín que con dulce armonía, de Joan Cererols, en la que usa la melodía de Españoletas. De hecho, se llegaba al descanso con la folclórica Xácara del fandanguillo, de Juan Francés de Iribarren. Y luego sonaron las Españoletas, melodías populares vinculadas a la canción Marizápalos que tiene versiones varias por toda Europa.

El ensemble al completo durante el concierto del viernes en el Espai Ter

El ensemble al completo durante el concierto del viernes en el Espai TerRoger Lleixà

Hubo Canarios instrumentales, con la guitarra de Jeremy Nastasi y la percusión etérea de Iñaki de la Linde, además de otras piezas de Joanetes, como Que será de aquella Estrella, que Cantoría han grabado en el Centro Nacional de Música de Polonia y que publicarán en octubre con el sello Alpha. También sonó la humorista De repiques de campanas , una discusión entre campaneros sobre cómo han de sonar esos instrumentos por Navidad o por Pascua. Y la guinda la puso Din din dirindin, fragmentos de la ensalada La bomba que marcó el éxito del primer disco de Cantoría, un trabajo con el que ya debutaron en el Festival de Torroella.

Este noviembre Cantoría viaja a Latinoamérica gracias al proyecto Eeemerging del Festival de Torroella. Lo que será una ocasión de oro para hablar en Uruguay y Colombia sobre las tonadas de ida y vuelta en la época virreinal. De eso mismo ofrecieron una avanzadilla a modo de bis: el famoso Sarao de la Chacona que el público de Torroella celebró con júbilo.

Maricel Chavarría Espuny

Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos  años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York