El especialista en visualización de datos Andrés Snitcofsky presentó una serie de gráficos sobre inflación y confianza política, y explicó cómo estas herramientas pueden acompañar al periodismo narrativo y al fact-checking. Su planteo central fue que los datos no existen completamente separados del contexto, la selección y la manera en que se presentan. “Cuando decís ‘dato mata relato’, también es un relato. Porque el dato solo, puro, no existe”, afirmó.
Durante el intercambio con Natalia Volosin, Snitcofsky sostuvo que las visualizaciones permiten acercar asuntos complejos a personas que pueden no estar familiarizadas con ellos. “Los grafiquitos, las visualizaciones, las exploraciones de datos vienen a acompañar” las historias, explicó. El objetivo no es reemplazar la dimensión humana de una noticia, sino ayudar a comprender rápidamente su contexto.
“A veces el gráfico te ayuda a darle un contexto a alguien que está entrando a una historia y que hace dos segundos estaba scrolleando viendo gatitos en Instagram”, ejemplificó. Una curva o una comparación histórica puede mostrar de manera inmediata la magnitud de un fenómeno antes de que el lector se introduzca en una explicación más profunda. Luego, según señaló, la narrativa permite comprender “lo humano que está detrás de ese número”.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Snitcofsky dejó en claro que no utiliza los datos para clausurar discusiones. “Yo hago visualización de datos no para cerrar debates, sino para abrir debates, pero para abrirlos con algún tipo de base”, aseguró. Su propuesta consiste en colocar información verificable sobre la mesa y, desde allí, discutir sus causas, sus consecuencias y sus distintas interpretaciones.
El “inflacionómetro” y la promesa de bajar del 1%
Una de las herramientas presentadas fue el denominado “inflacionómetro”, un gráfico que Snitcofsky desarrolla desde hace aproximadamente cinco años. La visualización compara la inflación ya registrada con la trayectoria que debería seguir el índice para alcanzar las metas anunciadas por el Gobierno. La intención es traducir las promesas oficiales a una curva que permita observar si resultan consistentes con la evolución de los precios.
“Esto es un gráfico muy simple”, explicó. La línea gruesa representa “la inflación que ya sabemos que pasó”, mientras que una línea recta y más fina muestra cuánto falta para alcanzar la inflación indicada por el presupuesto o por el presidente Javier Milei.
“La línea que va derecha es, matemáticamente, cuánto nos resta de inflación en base a lo que dice el presupuesto, lo que dice el Presidente”, detalló. A esa trayectoria le agregó una curva más gradual porque consideró poco probable que el problema inflacionario se resuelva de manera repentina. La comparó con una piedra que, después de ser arrojada, realiza una curva antes de caer.
Snitcofsky utilizó como ejemplo la afirmación de Milei sobre la posibilidad de que la inflación mensual sea inferior al 1% en agosto. “Él viene prometiendo que en agosto va a ser menos de uno”, recordó. El gráfico intenta mostrar qué debería suceder durante los meses posteriores para que esa promesa resulte compatible con la tendencia anual.
“Si en agosto va a menos de uno, entonces, ¿cómo da el resto de los meses?”, preguntó. Según la proyección incluida en la visualización, la inflación debería aproximarse al 0,3% mensual hacia el cierre del año.
“Tendría que ser a fin de año algo así como 0,30. Ojalá, pero la veo compleja”, afirmó. El especialista aclaró que el gráfico no busca imponer su propia opinión sobre la política económica. Su función es tomar las declaraciones oficiales y colocarlas dentro de una trayectoria cuantificable.
“Lo interesante de este tipo de gráficos es poder hablar no sobre lo que yo opino de la inflación, que no creo que le importe demasiado a nadie, sino sobre lo que el propio Presidente dice y cómo eso se ve en contexto”, señaló. La pregunta no es solamente si agosto puede registrar menos de 1%, sino qué recorrido deberían tener los precios después para sostener esa tendencia.
La confianza en Milei y la comparación con Mauricio Macri
Snitcofsky también presentó visualizaciones construidas a partir del Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. Explicó que el indicador no debe confundirse con una encuesta tradicional de imagen positiva, ya que busca medir cuánto confían las personas en la administración nacional.
“Es un índice bastante complejo, pero básicamente lo que busca es cuánto confía la gente en el Gobierno, más allá de si le gusta o no”, afirmó. A partir de los datos y microdatos publicados, reconstruyó las trayectorias de los últimos presidentes para comparar cómo evolucionó la confianza a lo largo de sus mandatos.
Una de las principales observaciones fue la similitud entre Javier Milei y Mauricio Macri. “La línea de Milei va casi pegadita a la línea de Macri. La evolución es muy similar, especialmente en la etapa en la que está ahora”, explicó. Ambos mandatarios habrían atravesado un recorrido parecido en cuanto al desgaste de la confianza inicial.
Snitcofsky comparó ese respaldo con un crédito que reciben los presidentes al asumir. “Es como que te dan en el banco una cantidad de crédito y te lo vas dilapidando, depende para qué”, sostuvo. La mayoría de los gobiernos comienza con niveles elevados y luego pierde parte de esa confianza a medida que avanza la gestión.
Para mejorar la comparación, el especialista construyó otra visualización en la que todos los presidentes comienzan desde un mismo punto. “Todos empiezan arriba y van como decayendo”, explicó. Las excepciones y los cambios de dirección permiten identificar momentos políticos particulares, aunque el gráfico no explica automáticamente sus causas.
Cristina Kirchner mostró un aumento importante alrededor de su reelección de 2011, mientras que Alberto Fernández registró un repunte hacia el cierre de su administración. “Fernández tiene como un repunte, yo te diría, en los últimos seis meses, ocho meses”, señaló.
Cuando Volosin le preguntó por qué se produjo esa recuperación, Snitcofsky evitó atribuirle una explicación sin realizar un análisis específico. “No sé. Habría que analizarlo”, respondió. La contestación reflejó su criterio de no transformar una coincidencia gráfica en una conclusión causal sin evidencia adicional.
Milei, la confianza masculina y la distancia con las mujeres
El especialista avanzó luego sobre los microdatos del índice para observar las diferencias entre varones y mujeres. En el gráfico, las líneas ubicadas por encima del centro representan una confianza mayor entre los varones, mientras que las inferiores muestran una inclinación hacia las mujeres.
“El ideal sería que vayan en cero. Eso quiere decir que tienen la misma confianza, no importa si buena, mucha o poca, pero la misma entre varones y mujeres”, explicó. Por lo tanto, la visualización no muestra únicamente el nivel general de respaldo, sino también su distribución según el género.
En el caso de Milei, la línea se ubicó del lado de una mayor confianza masculina. “Los que están por arriba y las líneas que van hacia arriba quiere decir que están ganando confianza más en los varones que en las mujeres”, precisó Snitcofsky. Volosin interpretó que el Presidente aparece “alejándose cada vez más de las mujeres”.
Mauricio Macri exhibió una trayectoria diferente. Su línea se mantuvo en el sector de una confianza comparativamente mayor entre las mujeres. “Macri es increíble”, comentó Snitcofsky al observar la particularidad.
La visualización de doble entrada permitió combinar el nivel general de confianza con el desequilibrio entre géneros. “Los circulitos redondos son cuando arranca su mandato, y todos van cayendo, como que van gastándose su confianza”, explicó. En el eje horizontal, hacia la derecha se ubica una mayor confianza masculina y hacia la izquierda, una mayor confianza femenina. “Macri arranca y siempre está del lado de más mujeres”, señaló. La observación sorprendió a Volosin, quien bromeó sobre un posible “efecto ojos de cielo”, aunque aclaró que estaba conociendo el dato durante la transmisión.
Snitcofsky remarcó luego la evolución del actual mandatario. “Milei, de su mandato, arranca más o menos arriba, como todos, y después está bajando en la confianza general”, indicó. Al mismo tiempo, la distribución muestra una mayor distancia respecto de las mujeres.
El respaldo juvenil comenzó a equilibrarse
La última visualización incorporó la variable etaria. En el gráfico, los jóvenes aparecen hacia la izquierda y los adultos hacia la derecha, lo que permite observar cómo cambia la composición del apoyo durante cada presidencia. “Uno esperaría que quizás todos tengan un comportamiento medio similar, pero acá se empieza a ver y ahí empieza el análisis sociológico”, explicó Snitcofsky. Los recorridos muestran que cada gobierno construyó y perdió confianza de forma distinta según las edades de sus votantes.
En el caso de Milei, el mandato comenzó con una marcada inclinación hacia los jóvenes. “Arranca muy del lado de los jóvenes”, señaló el especialista. Durante la primera parte de su gestión, incluso amplió la diferencia de confianza juvenil frente a los adultos. “Su mandato arranca ya ahí. Tiene un avance hasta la mitad del tiempo que lleva, ganando más confianza en los jóvenes que en los adultos”, detalló. Sin embargo, el comportamiento empezó a modificarse durante el último año.
“En el último año empieza a retroceder, empieza a perder un poco ese desbalance hacia los jóvenes y empieza a ir más hacia el medio, donde empieza a estar más balanceado”, afirmó. Esto no significa necesariamente que los adultos confíen más en Milei, sino que la ventaja relativa entre los jóvenes comenzó a reducirse.
Macri mostró una trayectoria más estable entre los distintos grupos etarios. “Ahí, muy parejo”, describió Snitcofsky. Cristina Kirchner, en cambio, fue la única de las figuras comparadas que avanzó con fuerza hacia una mayor confianza juvenil durante sus dos mandatos.
“Cristina, en sus dos mandatos, es la única que avanza fuerte hacia el lado de los jóvenes”, destacó. El comportamiento abre preguntas sobre los acontecimientos políticos, económicos y culturales que modificaron el vínculo de cada presidente con las distintas generaciones.
Volosin aclaró que los gráficos fueron construidos por Snitcofsky a partir de los microdatos publicados por la Universidad Torcuato Di Tella. También advirtió que sería un error interpretar el Índice de Confianza en el Gobierno como una encuesta electoral o utilizarlo para anticipar directamente el resultado de una elección.
“Muchos a veces tratan de extraer conclusiones como preelectorales o de casi encuesta, que posiblemente sea un error”, señaló. Snitcofsky definió las visualizaciones como “relatos” construidos a partir de los datos, capaces de mostrar patrones que no siempre resultan visibles en una planilla.
“Yo quiero hacer estas cosas más para invitar al debate”, reafirmó. “Lo ponemos ahí y discutamos. ¿Por qué? ¿Es por los ojos celestes? A ver qué cosa. Bueno, abrir el debate”, concluyó.