
La observación de aves dejó de ser una afición asociada solo a la jubilación y ganó terreno entre públicos de distintas edades, en especial entre jóvenes que combinan naturaleza, aplicaciones y viajes. En un repaso publicado por Reader’s Digest, testimonios de guías, viajeros y aficionados retratan un pasatiempo que se expandió mucho más allá de su antiguo nicho.
El artículo de Reader’s Digest parte de una experiencia personal y de una pregunta cada vez más extendida: por qué tanta gente parece haberse volcado al avistamiento de especies. La respuesta que emerge a lo largo del texto combina cifras, herramientas digitales, búsqueda de calma y el atractivo de salir a mirar con atención.
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En el retiro Ocama, sobre la bahía de Rincón, en Las Galeras, República Dominicana, el responsable de experiencias de naturaleza y observación de ejemplares, Halle Jackson, asegura que cada vez recibe más visitantes de entre 20 y 30 años que llegan preparados para identificar especies.
“La observación de aves ha dejado de ser una actividad de nicho y se ha convertido más en una forma consciente de que los viajeros conecten con el lugar”, afirma en declaraciones recogidas por Reader’s Digest.
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En esa zona hay más de 300 especies, y muchos viajeros usan aplicaciones para reconocer desde el carpintero de La Española y el barrancolí picogrueso hasta el gorrión saltamontes y la reinita estriada. La escena resume buena parte del cambio: la tecnología facilita el acceso, pero la experiencia sigue ocurriendo al aire libre.
Las cifras que cita el artículo apuntan en la misma dirección. Según la encuesta demográfica y económica sobre observación de los pájaros de 2022 del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, el 37% de la población de 16 años o más, unas 96 millones de personas, practicó esta actividad.
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Ese estudio definió como observadores de aves tanto a quienes intentaron identificar especies cerca de su casa como a quienes se desplazaron al menos una milla para verlas. Dentro de ese universo, 91 millones lo hacían en entornos domésticos y 43 millones realizaron salidas específicas con ese propósito.
La encuesta mostraba además un perfil de edad todavía inclinado hacia personas mayores. La edad media era de 49 años y el 44% de esos 96 millones tenía más de 55.
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El artículo de Reader’s Digest repasa investigaciones sobre posibles efectos más amplios. Un estudio publicado en Journal of Neuroscience halló diferencias estructurales y funcionales en regiones cerebrales vinculadas con memoria, atención y procesamiento visual entre expertos en identificación de aves.
Otra investigación reciente, aparecida en Journal of Environmental Psychology, indicó que estudiantes universitarios que participaron en la observación de pájaros declararon mejor estado de ánimo y mayor bienestar psicológico que quienes solo caminaron por la naturaleza y que un grupo de control. Steve suma otras cualidades que, a su juicio, la práctica ayuda a desarrollar: paciencia, constancia, atención al detalle y calma.
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En el tramo final, Reader’s Digest reúne consejos para quien quiera empezar o mejorar y recomienda llevar una guía de campo en papel, porque las aplicaciones suelen acotar la búsqueda a una o pocas opciones probables y el libro obliga a repasar muchas especies parecidas.

Crystal Ledezma, guía profesional del Riverside Nature Center en Kerrville, Texas, sugiere adaptar jardines domésticos para atraer aves con plantas pensadas para bayas, semillas, néctar e insectos. También recuerda que el momento del año cambia lo que puede verse, tanto en enclaves naturales como en parques urbanos situados sobre rutas migratorias.
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Para quienes ya tienen cierta experiencia, Hale propone enseñar a otras personas, detectar lagunas de conocimiento propio y no obsesionarse con poner nombre a cada ejemplar en el acto. “A veces se escapan y la próxima vez lo identificarás”, dice.
Ledezma insiste en el aprendizaje continuo y en la dimensión colectiva del pasatiempo. Recuerda que existen más de 10.000 especies en el mundo, de modo que siempre queda algo por aprender, una idea que, según el artículo, deja como cierre una afición que parece encontrar fuerza precisamente en su paciencia.
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