¿Por qué todo sigue girando cuando nosotros ya nos detuvimos?

2026/09/17

Dar varias vueltas sobre uno mismo y detenerse de golpe produce una sensación muy particular: el suelo parece moverse, cuesta mantener el equilibrio y durante unos segundos sentimos que la habitación continúa girando.

Para entender por qué nos mareamos, hay que mirar dentro del oído. Allí se encuentra el sistema vestibular, encargado de detectar los movimientos y contribuir al equilibrio. Nuestro cerebro combina información procedente del oído interno, los ojos y los nervios sensoriales para saber cómo está ubicado y cómo se mueve el cuerpo.

¿Por qué nos mareamos después de girar?

Mareos.

En cada oído existen tres conductos semicirculares, dispuestos en diferentes planos para detectar las rotaciones de la cabeza. Están llenos de un líquido denominado endolinfa y contienen células sensoriales provistas de pequeñas estructuras semejantes a pelos.

Cuando comenzamos a dar vueltas, los conductos se mueven junto con la cabeza, pero la endolinfa tarda un poco en acompañarlos debido a su inercia. Ese desplazamiento dobla una estructura gelatinosa llamada cúpula y estimula las células sensoriales, que envían al cerebro señales indicando que estamos rotando.

El proceso puede resumirse así:

Es precisamente ese último paso el que provoca buena parte de la sensación de mareo.

El oído interno explica por qué nos mareamos

Cuando dejamos de girar, el cuerpo ya está quieto, pero el líquido del oído interno todavía puede moverse brevemente. Las células sensoriales continúan siendo estimuladas y el cerebro recibe un mensaje parecido a: “seguimos rotando”.

Al mismo tiempo, los ojos observan que la habitación está quieta y los músculos y articulaciones indican que el cuerpo ya se detuvo.

Después de dar vueltas, el conflicto dura poco: a medida que la endolinfa deja de moverse, las señales vuelven a coincidir y recuperamos la sensación normal de equilibrio.

¿Por qué parece que todo gira en sentido contrario?

Mujer que se está mareando.

Existe todavía otra curiosidad. Al detenernos, el movimiento de la endolinfa respecto de los conductos puede estimular las células en la dirección opuesta a la registrada al comenzar el giro.

Por eso podemos sentir que el entorno continúa moviéndose o incluso que gira hacia el lado contrario. El sistema vestibular también está conectado con los músculos que controlan los ojos mediante el reflejo vestíbulo-ocular, que ayuda a mantener estable la mirada mientras movemos la cabeza. Cuando las señales indican una rotación que ya no existe, los ojos pueden realizar movimientos involuntarios llamados nistagmo.

Esta combinación explica por qué, inmediatamente después de girar, caminar en línea recta puede resultar difícil.

No todos los mareos tienen la misma causa

El mareo después de dar vueltas es una respuesta temporal de un sistema vestibular normal. Pero la palabra “mareo” describe sensaciones muy distintas.

Entre ellas aparece la inestabilidad, el aturdimiento y el vértigo, que es específicamente la sensación de que uno mismo o el entorno se están moviendo o girando. Además, los mareos pueden tener numerosas causas diferentes, desde problemas del oído interno hasta medicamentos o alteraciones de la presión arterial.

Así, la explicación de por qué nos mareamos después de girar está en un curioso retraso físico. Nuestro cuerpo puede detenerse casi instantáneamente, pero el líquido de los conductos semicirculares necesita un poco más de tiempo.

Durante esos segundos, los ojos dicen “estamos quietos” mientras el oído interno todavía informa “seguimos girando”. Cuando ambos vuelven a ponerse de acuerdo, el mundo finalmente deja de dar vueltas.