“¿Por qué será que un árbol embellece envejeciendo?”: el poema de Silvina Ocampo sobre la vejez

2026/10/03

Silvina Ocampo (1903-1993) alternó el cuento y la poesía en una obra extensa, reeditada en 2023

Silvina Ocampo (1903-1993) alternó el cuento y la poesía en una obra extensa, reeditada en 2023

En el poema Envejecer [texto completo al final de la nota], Silvina Ocampo habla de la vejez de modo descarnado, casi cruel. Lejos de todo romanticismo o idealización. Y subraya el contraste entre cómo la imaginó en su juventud y cómo la vive realmente.

La obra completa de Silvina Ocampo fue reeditada en 2023: se cumplían 120 años de su nacimiento (1903) y 30 de su muerte (1993, a los 90 años). Este y otros textos no publicados fueron incluidos en las nuevas antologías. Posiblemente por eso se desconoce la fecha exacta de redacción de Envejecer, pero evidentemente pertenece a su producción más tardía.

PUBLICIDAD

Una de las reediciones de la obra de Silvina Ocampo
Una de las reediciones de la obra de Silvina Ocampo

El poema describe la vejez casi como un trabajo, un ejercicio “arduo”; no como imaginó en su juventud, cuando deseaba llegar a esa etapa para tener más tiempo, más calma. Con crudeza, declara que envejecer implica “cruzar un mar de humillaciones cada día”. No podemos saber si se refiere a la mirada y actitud de los otros o a su íntima percepción. Silvina Ocampo fue siempre extremadamente reservada en cuanto a su obra, sus motivaciones y su vida en general.

“La vejez —dice también— es un disfraz con aditamentos inútiles”. Alude a un sentimiento frecuente en muchas personas al dejar atrás la juventud: “Nadie acepta ser viejo porque nadie sabe serlo”.

PUBLICIDAD

Silvina Ocampo
Silvina Ocampo

Describe el sentimiento de nostalgia por el pasado también bastante generalizado a estas edades: “El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece / que lo que quedó atrás tiene más realidad / para reducir el presente a un interesante precipicio.”

Silivna Ocampo es una autora que empezó a ser valorada hacia el final de su vida y en especial luego de su muerte. En vida, su figura se vio opacada por el protagonismo de su hermana mayor, Victoria Ocampo, de su esposo, Adolfo Bioy Casares, y de su amigo Jorge Luis Borges. Su carácter introvertido y su poca predisposición a conceder entrevistas también contribuyeron a esta marginación.

PUBLICIDAD

Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges en la Rambla de Mar del Plata en 1935
Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges en la Rambla de Mar del Plata en 1935

Su estilo original fue incluso visto como un fracaso en el intento de imitar a otros; recién en años posteriores se lo empezó a valorar. Su obra se compone principalmente de cuentos, poemas y misceláneas.

En 1940, Silvina Ocampo, Bioy Casares y Borges, publicaron una Antología de la literatura fantástica. En 1986, el diario El Mercurio publicó un comentario de Borges sobre el estilo de su amiga: “Silvina Ocampo nos propone una realidad en la que conviven lo quimérico y lo casero, la crueldad minuciosa de los niños y la recatada ternura, la hamaca paraguaya y la mitología. (…) De las palabras que podrían definirla, la más precisa, creo, es genial”.

PUBLICIDAD

Silvina Ocampo
Silvina Ocampo (Gentileza Penguin Random House Grupo Editorial)

Borges había sido testigo, en ese mismo año 1940, del casamiento de Silvina Ocampo con su amigo Bioy Casares, en el que no hubo fiesta, y que se desarrolló casi como un simple trámite. Todo ocurrió en un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Pardo, partido de Las Flores, que acaba de cumplir 180 años. A propósito de este aniversario, el almacenero del lugar compartió sus recuerdos con Infobae, como testigo de la presencia frecuente de los tres escritores en el pueblito.

Jorge Luis Borges parado y a la izquierda de la imagen, en el casamiento de sus amigos Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares
El casamiento de Silivna Ocampo con Adolfo Bioy Casares. De pie, a la izquierda, Jorge Luis Borges

En 1975, en una de las pocas ocasiones en las que aceptó hablar de sí misma y de su trabajo, Ocampo dijo: “Escribo más naturalmente en prosa que poesía. Me gusta más. La poesía es como una especie de regalo que viene de repente. Aunque no creo, como Borges, que existan temas que solo pueden ser para un cuento, otros para un poema”.

PUBLICIDAD

En 1962, ganó el Premio Nacional de Poesía con su libro Lo amargo por lo dulce.

Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares
Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares

Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;

es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva

que en lugar de disminuir los detalles los agranda.

Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.

Envejecer transforma a una víctima en victimario.

Siempre pensé que las edades son todas crueles,

y que se compensan o tendrían que compensarse

las unas con las otras. ¿De qué me sirvió pensar de este modo?

Espero una revelación. ¿Por qué será que un árbol

embellece envejeciendo? Y un hombre espera redimirse

sólo con los despojos de la juventud.

Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios,

una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón.

Todo disfraz repugna al que lo lleva. La vejez

es un disfraz con aditamentos inútiles.

Si los viejos parecen disfrazados, los niños también.

Esas edades carecen de naturalidad. Nadie acepta

ser viejo porque nadie sabe serlo,

como un árbol o como una piedra preciosa.

Soñaba con ser vieja para tener tiempo para muchas cosas.

No quería ser joven, porque perdía el tiempo en amar solamente.

Ahora pierdo más tiempo que nunca en amar,

porque todo lo que hago lo hago doblemente.

El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece

que lo que quedó atrás tiene más realidad

para reducir el presente a un interesante precipicio.