Preocupación y descontento ante el aumento del pasaje en Quito: “No hay nada de cambios, el sistema está peor que antes”

2026/09/10

Cuando Quito todavía despierta entre el frío y el movimiento de sus calles, el transporte público ya empieza a contar la historia del bolsillo de sus usuarios. Un estudiante sube al bus rumbo a la universidad, un comerciante carga sus productos para llegar al puesto de trabajo y una madre hace cuentas para saber cuánto le quedará después de pagar los pasajes del día.

Desde enero de 2027, esas cuentas tendrán que hacerse con cinco centavos más por cada viaje urbano y, para quienes llegan desde las zonas rurales y los valles, el costo puede ser todavía mayor.

El Concejo Metropolitano de Quito aprobó el martes 8 de septiembre, con catorce votos a favor y seis en contra, el incremento de la tarifa del transporte público convencional. El pasaje urbano pasará de $ 0,35 a $ 0,40 y la nueva tarifa entrará en vigencia desde el 1 de enero de 2027.

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En el transporte rural y combinado se establece una tarifa base de $ 0,40, que puede incrementarse según la distancia y los tramos; en determinados recorridos de mayor distancia, el aumento puede llegar hasta los $ 0,50.

Descontento ciudadano

“Esto debió haber sido socializado por los ciudadanos, los que utilizan, no catorce concejales. No hay nada de cambios, el sistema está peor que antes, los buses se cruzan por donde quiera, no respetan nada, no respetan a los pasajeros”, comentó Raúl Panchi, usuario de transporte público en Quito.

Para los usuarios, sin embargo, la discusión no termina en esos cinco o quince centavos. El reclamo se mide en el gasto acumulado de cada jornada. Quienes hoy destinan alrededor de $ 2 diarios para movilizarse calculan que, con el nuevo esquema y dependiendo de sus recorridos, podrían llegar a gastar hasta $ 4.

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Mientras, para quienes viven en los valles o en sectores periféricos y deben combinar rutas, la cuenta podría sumar incluso $ 1 adicional. Serían hasta $ 5 diarios solamente en transporte, una cifra que preocupa especialmente a estudiantes universitarios, trabajadores y comerciantes que aseguran que sus ingresos ya están comprometidos por el costo de la vida.

“Antes yo gastaba alrededor de $ 2, ahora con esta alza indiscriminada de los transportistas que cubren rutas al valle gasto $ 3, y se pueden incrementar $ 2 más desde enero, sí es preocupante”, apuntó María Belén Pastrán, moradora del valle de los Chillos, pero estudiante universitaria del norte de la ciudad.

¿Qué debe mejorar el gremio de transportistas?

La molestia también tiene otra cara: la calidad del servicio. En las calles, los usuarios cuestionan los llamados “correteos”, las unidades que no respetan las paradas, los cambios en los tiempos de recorrido y la incertidumbre sobre cuándo llegará el siguiente bus.

“Ofrecen un mal servicio y no nos alcanza. Las unidades deben renovarlas, deben ofrecer un mejor servicio, que conduzcan de una forma adecuada”, opinó Esteban Simbaña, estudiante universitario, en el sector de la avenida 12 de Octubre y Veintimilla.

Esa inconformidad estuvo presente durante el debate en el Concejo, donde uno de los principales cuestionamientos fue precisamente que el incremento tarifario debe estar acompañado de mejoras comprobables en el servicio.

La ordenanza aprobada establece condiciones de calidad y modernización tecnológica para los operadores, entre ellas la implementación de sistemas de seguimiento de las unidades y de información para los pasajeros.

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Así, mientras en el pleno municipal se discutió durante horas cuánto debe costar movilizarse por Quito, afuera la preocupación tuvo una medida mucho más concreta: cuánto dinero tendrá que salir del bolsillo cada día para llegar a clases, abrir un negocio, cumplir una jornada laboral y volver a casa.

El debate sobre el pasaje dejó de ser únicamente una discusión de tarifas y se convirtió, para miles de usuarios, en una pregunta sencilla: ¿cómo hacer que alcance el dinero cuando movilizarse también cuesta más?

“Todos los dueños y especialmente los que conducen deben tener una capacitación o cambiar de choferes prácticamente porque no respetan, cuando uno está conduciendo se cruzan y son más bravos. Deberían aprobar un cuadro psicológico antes de conducir”, concluyó Raúl Panchi. (I)